Aemond dormia a la mañana siguiente y cuando desperto me miro.
-Hola mi amor. - Lo salude.
-Hola mi amor. - Repitió y beso a Daeryan y luego a mi.-Quiero irme a casa, te ayudaré a empacar.
Me levanté y asenti, estabamos empacando y cuando salimos aun parecía que todos dormían, deje una carta con el guardia, para mi madre y la familia, no quería retrasar la urgencia de Aemond por irse.
El viaje en Vhagar fue tranquilo y al llegar a casa y entrar al lugar Aemond parecía una persona que actuaba de manera monotona, prendió fuego, yo no había visto esta casa desde la ultima vez que mi otro yo ocupo mi cuerpo.
Mi casa estaba tan cambiada, tan distinta y bonita.
-Aemond necesito que te detengas un momento y hables conmigo más de cinco palabras puedes. - Lo frene.
-Quiero dormir. - Susurro y se fue a la habitación.
Los días transcurrían y la situación mejoró un poco, Aemond se había concentrado en acomodar más cosas, hacer una cuna para el bebé y plantar algunas cosas.
-Mi amor. - sonrei al verlo cargar a Daeryan.
-Hola amor. - Contesto.
-¿Cómo te sientes?. - Le di un masaje a sus hombros.
-Me siento mucho mejor. - Sonrió. - Perdón por la ausencia de éstas semanas, no se repetirá.
-Tranquilo, puedes cuidar al bebé, necesito dormir. - El asintió.
-Ayer lloro mucho, saliste de la habitación y no volviste hasta que se durmió. - Asentí.
-No quería molestarte, por eso cuidalo si. - Suspiré preguntándole.
-Yo me encargo, descansa mi amor. - Me susurro antes de dejarme ir a acostar.
La habitación blanca se hizo presente. - Ya estoy harto, quiero dormir, donde estás.
-Oye, oye, llevo un año entero queriendo contactarte. - Me golpeo mi otro yo.
-Un año. - Cuestioné. - Jamás entenderé como funciona tu mundo y mi mundo, solo vete no quiero cambiar vidas, deseo en serio dormir.
-No vengo a cambiar, ¿La guerra cómo salio?.
-Todo bien, mi madre tiene el trono y Aemond se deprimió un poco pero todo va en bien.-El asintió.
-Kai va bien y Aerys esta grande. - Sonreí.
-Daeryan es un poco lloron, pero es un amor . - Le informe.
-Espero volver a verte y saber sobre mi hijo y que tu sepas de los míos en mi realidad. - Asentí.
-Seguro que si, nos volveremos a ver. - El cuarto blanco desapareció y me permití seguir durmiendo.
Al despertar pude apreciar lo que la vida me había dado.
El cielo se aclaro y con el pasar de los años los rastros de la guerra se borraron de los corazones de todos.
Dos años después de la gran guerra y con Daeryan un poco más grande me di cuenta que esperaba un segundo bebé, regresábamos de un día de campo y esos primeros síntomas se habían hecho presentes.
-El amor nos a vuelto a bendecir. - Proclamaba Armond.
Aemond afirmaba que sería niña y yo lo dejaba al destino, no quería apresurar las cosas.
Había empezado a escribir un libro, un libro de las locas cosas que al parecer sólo me pasan a mi.
Aemond y yo habíamos viajado un poco el primer año de Daeryan, conoció el mar, las islas, las estrellas y Aemond se dedico a contarle cuentos maravillosos y a llenarlo de sueños y aún que yo jamás le confese mi audaz cambio de realidad siempre supuse que Aemond sabía algo aún que no me lo dijera.
Yo siempre estare agradecido con las circunstancias que me llevaron a amarlo.
El juego con realidades jamás hubiera sido posible si mi otro yo no hubiera inventado el hechizo que me transporto a su cuerpo para salvarme de mi segura muerte en la caida y sin duda para también salvarse a si mismo de su envenenamiento.
El me mostro qué el amor se puede encontrar incluso en las almas más obscuras o en los recovecos más raros.
Que después de la tormenta siempre llega la calma, y sobre todo me enseño a madurar a ver más allá de mis intereses y a entender que a veces el amor es la única manera de darle un final a la guerra.
¿Por qué pensar por separado esta vida y la siguiente cuando uno nace de la última?.....
💫💫💫💫💫💫Fin💫💫💫💫💫
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El final de la guerra.- En edicion.
FanfictionLa guerra había comenzado y todo era cuestión de tiempo para definir quien estaría al mando, sin embargo que caprichoso es el destino y cuan complicados son sus caprichos. El dragón de Aemond estaba tan cerca de mi que todo el cuerpo se me heló, lo...
