-Lucerys, necesito ayudarte, reacciona. - Eso no de nuevo, me quede con los ojos cerrados y sin moverme, sentía la mano de éste Aemond en el brazo sano, esta ves si sentía dolor, me dolia horrible todo, jamás en mi vida había sentido tanto dolor.
-Alejate de mi. - Susurre molesto. - Esto duele como el carajo y tu tienes la culpa.-Respire profundo, me dolía.
-Yo no quice hecerlo, Arrax lo atacó y no pude controlar a Vhagar, déjame ayudarte.oude vendar todo en la noche pero has pasado inconsciente. - Negué a dejarme ayudar.
-Quiero ir a casa por favor. - Llore.
-Te llevare a casa. - Quería que se callara, su voz era idéntica a la del hombre que amaba, y este y mi Aemond no eran los mismos.
-DEJA DE HABLAR MALDITO IDIOTA. - Grite.
Todo se volvió negro muy rápido -LUCERYS. - Mis ojo se abrieron de golpe y vi a mi Aemond.-Carajo ardes en fiebre, qué te pasa. - No respondí, esto era horrible, que mierda pasaba, me dolia todo pero aquí no estaba herido, aquí estaba bien.
-El bebé. - Susurre al escuchar a Kai llorar.
-Me procupas más tú, estas ardiendo, ire a por el médico. - Sujete la mano de Aemond.
-Mira a Kai, no lo dejes llorar, hay medicamento para la fiebre en ese cajon. - Señalé.
Aemond me dio el medicamento y me bebí una cuchara, vi a Aemond calmar al bebé y acostarlo de nuevo.
-¿Me preocupas amor?, ayer asustado hoy gritando. - Respire pesadamente.
-Ya estoy mejor son solo pesadillas. - Hablé. - Unas muy feas.-Lo abracé el miedo parecía desvanecerse en sus brazos.
Cuando amaneció me levante de la cama, no podía quedarme postrado en una cama, tenía una familia y cosas por hacer.
-¿Seguro estas bien?. - Dijo Aemond mientras desayunavamos, antes de irse a trabajar.
-Si, solo fue un sueño. - Le Sonreí. -Estaré bien aquí no te preocupes, cuidare a Kai y estare tranquilo.
Hice todo normal y la tarde no tardo en llegar, había empezado a pintar a Kai, era un bebé tan tierno, estaba enamorado de mi pequeño niño.
-Hola. - Aemond entro y me miro pintando.-Me gusta verte activo. - Me abrazo. - Te ves bien cosa. - Le dijo al bebé.
-Aemond, se llama Kai, no cosa. - Me rei.
-Cosa. - Repitió. -Mira ésto. - Me entregó una pócima. - Es para que puedas dormir, me la dio el médico. - De seguro era un medicamento que me doparia las noches y evitaría que sueñe.
-Que te dijo el médico. - Señalé.
-Te relajara, me preocupa que te enfermes por no dormir como se debe. - Suspiré.-Y traje ésto. - Me entrego tela fina, parecía costosa. - Supuse que ibas a querer hacerle más ropa a la cosa, además el lino es para ti podrás hacerte algo lindo con eso.
-Eres el mejor. - Lo abracé. - En serio eres el mejor.
-Espero poder seguir siendo el mejor siempre para ti, mi amor. - Me beso en los labios delicadamente.-Me encontre con Eryn. - Mire mal a Aemond, por lo que entendía el muchacho se insinuaba a el.
-Y.-Deje la pintura.-De nuevo se te insinua.
-No, no es eso, el cargamento de mujeres en donde llego la mujer que venía con Kai están trabajando en el pueblo pues las compraron los que emplean a Eryn. - Suspiré.
-Ah, y por que te lo contó. - Me molestaba que ese vendedor de cuerpo estuviera cerca de Aemond.
-Por que me lo encontré. - Me miro riendose. - ¿El gran Lucerys Velaryon, está celoso?. -Me dijo en el oído.
-No estoy celoso. - Me queje. - Solo que el se dedica a conquistar gente y por si no lo sabias Aemond ERES MIO.
-Lo se.-Susurró. - Sabes perfectamente que no habra nada entre el y yo, yo te amo y no te engañaria.
-Pero eso no quita que sea un vendedor de sexo, Aemond. - El me tapo la boca.
-El niño te escucha. - Le pegué.
-CLARO, PON DE PRETEXTO AL NIÑO. - Me escandalise y Aemond me beso.
-Para que voy a querer otro cuerpo, si tengo el tuyo. - Me beso de nuevo mientras me sujetaba firmemente.
Dos días despues de eso las pesadillas no habían regresado, la pócima para dormir me mantenía tranquilo y en mi mundo.
La carta de respuesta de mi hermano llego esa misma tarde, mientras yo veía a Aemond pasear a la "Cosa" en el caballo mientras lo cargaba.
Aun que a Aemond no le gustara admitir, Kai había ganado su corazón también.
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El final de la guerra.- En edicion.
FanfictionLa guerra había comenzado y todo era cuestión de tiempo para definir quien estaría al mando, sin embargo que caprichoso es el destino y cuan complicados son sus caprichos. El dragón de Aemond estaba tan cerca de mi que todo el cuerpo se me heló, lo...
