Capítulo 6

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Al siguiente día Aemond llego igual de tarde a casa pero está ves no lo espere  sentado a su vista, lo espere dentro del cuarto, en silencio.

-Llegue.-Escuche que dijo Pero no respondí nada en absoluto, me quedé callado.-Luke estás en casa.- Escuché que buscaba un poco Pero no entro al cuarto.

No dije nada deje que comiera y se duchara solo y que el cansancio del día se le bajara un poco, una vez lo escuche moverse fuera del cuarto de baño, salí de la habitación.

- Aemond. - El dio un brinquito, ya era mi turno de espantarlo un poco.

-Dime. - Contesto recuperando compostura, al menos no me dijo que me callara como el día anterior.-¿Dónde estabas?.-Pregunto curioso.

-En la habitación.-Señale.-Podemos hablar.

-Sobre que deseas hablar.-Recogio su plato de la mes y lo llevo a la cocina.

-Sobre esta pelea.-Me.queje.- Yo no quiero vivir peleado contigo. - Tenía que arreglar las cosas con el, por qué si algún día despertaba de este cuerpo no quería que el Lucerys de Aemond no entendiera por que su pareja esta molesto con el.

Había pensado mucho en la posibilidad de algun día desvanecerme del lugar donde estaba actualmente, por que en teoría estaba ocupando un cuerpo más grande y una realidad diferente.-¿Podemos hablar? .-Me acerqué a el y dio un paso atrás y se sento en el comedor.

-Podemos. - Afirmo señalando la silla para que me sentará. - Te escucho.

- Yo.-Que cosa con sentido podía decirle par ganar su perdón por mi torpeza.

No podía decirle, que me habia acordado de cuando me mato, si no fue el quien lo hizo.

Cerré los ojos y por un momento intente pensar que le diría este Lucerys a Aemond. - Yo lo lamento mucho, Aemond, no quería reaccionar así esa noche, el portarme grosero, no estuvo bien y lo se, pero en serio no quiero que estes enojado, te extraño mucho. - Eso aún que me pesara admitir no era mentira extrañaba la compañía de Aemond. - Extraño que llegues más temprano y me hagas compañía mientras no hago nada o te cuento algo, extraño dormir a tu lado y que me abraces, extraño poder estar tranquilo sabiendo que estas a mi lado, sin ti en el cuarto no puedo dormir, se que fui un tonto perdoname.

-Quieres que regrese al cuarto, regreso al cuarto, no tengo problema. - Dijo frío, seguía enojado parecía que quería algo más de mi, y yo no sabía que era.

-Quiero que vuelvas a ser el mismo Aemond de siempre.-Sujete su mano.

Aemond sonrío con burla y un rastro de enojo. - Lucerys, Lucerys, mi querido y amado príncipe Lucerys. - Se sujeto el tabique. -Todo en esta vida se trata de tí verdad.-Pregunto molesto.- tú quieres esto, tú quieres aquello, tú, tú y solo tú.

Se puso de pie de la silla y volvió a hablar.-Me preguntó si alguna ves te preguntas que quiero yo.

-Pues entonces dimelo, Aemond no soy adivinó, tienes que hablar conmigo. - Sobre lo que quieres o sobre lo que te molesta.

-Lucerys, uyy.. - riendose se acercó  mi y me dio un beso en los labios. - Ya, olvídalo, no importa.-Hablo bajito.-no pasa nada olvidemos este asunto y ya.

-Seguro.-Suspire colocando mi mano en su cara.-Dime Aemond, qué es lo que deseas.

-Tú amor, nada más.- Hubo un silencio en el comedor y yo tome su mano para llevarlo al cuarto conmigo.

Cuando estábamos acostados lo abracé, el parecía aver dejado todo de lado para estar de nuevo allí conmigo pero sabía que aún estaba molesto. - Yo también te amo. - Confesé besando su mejilla, eso fue una mentira de mi parte pero era una mentira necesaria, no quería a Aemond enojado y tampoco que pensará que su pareja con quien parecía tener la mejor vida se arruinara por mi culpa.

El final de la guerra.- En edicion.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora