Capítulo 25

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Había pasado una semana y el huevo de dragón había estado moviéndose toda la mañana. - ¿Creés que eclosióne hoy?. - Dije observándolo.

-No lo se Luke. - Aemond tenía el cabello recogido, lo había peinado en la mañana, se veía sumamente guapo así.

Habíamos arreglado el lugar ahora parecía más una casa.

-Vamos ya quiero que nazcas. - Susurre.

El cascarón empezó a romperse y cuando terminó de su interior salió un pequeño dragón azulado. - Mira es tan pequeño. - Señalé, el dragón cuando me vio puso su cabeza en mi mano.

-¿Que nombre le pondrás?. - Aemond me pregunto curioso.

-Vhaary. - Nombre.

-Vhaary-Repitio. - Un nombre tierno para un Dragón.

-Me gusta que se llame Vhaary. - Acaricié al dragoncito que por el momento era apenas una cría.

Aemond acarició el dragón y esté estaba feliz ante las caricias.

-Es muy azul. - Dije topandolo.-Se parece a ti. - Le dije a Aemond.

-Mala comparación. - Se burlo. - ¿Deseas comer algo?. - Asentí.

-¿No me digas que sabes cocinar?. - Me burle.

-Puedo intentarlo. - Me burle.

-No, ya cocino yo, no necesito que te quemes. - Le manotee.

Camine al lugar donde habíamos adecuado para hacer la comida y busque algo para preparar, Aemond me miraba con intriga.

-Eres un principe, quien te enseño a cocinar. - Me habló.

Habia repasado viviendo con su otra versión. - Pues el cocinero me enseño algunas cosas basicas y luego las aplique y mejore. - Le pase la comida. - Provecho.

-Mm.. Está delicioso. - Suspiró.-Gracias.

-De nada. - Era apenas una carne con ensalda, no había mucho que elegir como cuando vivía en la otra realidad.

Al terminar de comer limpie un poco el lugar. - Le hace falta limpieza a este sitio. - Me quejé.

-No te quejes, es lo que hay. - Vire mis ojos.

-Vivimos en la suciedad, eso no me gusta. - Suspiré.

-Luke, ¿Cómo esta tu brazo?.

-Mejor, bastante bien. - Aemond se levanto de donde estaba y camino a mi.

-Puedo ver. - Dijo safando la cuerdita de mi camisa haciendo que los hombros quedarán descubiertos, Examinó con la mirada la herida.-Haré un medicamento para ponerlo aquí. - Extendió su mano y paso su dedo en la cicatriz, su otra mano acarició mi hombro sano y me miraba muy concentrado, su mirada era indescifrable, en realidad no sabía que significaba la manera en la que me miraba por que jamás la había visto en el, pego su cuerpo a mi y me sorprendio con un beso en mi mejilla y luego beso mi cuello, eran besos humedos que dejaban un friecito cuando se alejaba, me beso el hombro suavemente.

-¿Que sucede?. - Le pregunté, con un susurro, sentía que si hablaba más alto lo espantaria y no quería que se alejara de mi.

Sus besos y manos empezaron a dejarme sin camisa hasta que me descubrió por completo, sus manos sujetaron mi cadera de manera algo grosera tirando de mi cuerpo hacía delante para pegarme a su cuerpo. - Ouch. - Susurre y le di una risita mientras lo miraba interrogante. - Despacio. - hable en su oído y acaricié sus manos . - Vas a dejarme sin cadera. - Hice que aflojara un poco sus manos. - ¿Qué planeas hacer?. - Suspire mientras el volvió a besarme el cuello y luego mi mejilla, inspeccionó mi cara y me acarició con sus labios la piel de la mejilla antes de detenerse en mi boca y empezar a besarme, si alguien me lo preguntara esa era la definición de hacer el amor para mi, esa mirada, esos besos delicados. - Mmm. - Susurre entre el beso tirando su labio con mis dientes.

El me cargo y empezó a caminar hasta acostarme en el colchon. - Me tienes loco.-Susurró. - Muy loco. - Su manera de desvestirme me descolocaba, era a momenros muy delicado y a otros muy tosco que parecía querer lastimarme, era cono ver a un ángel y a un diablo pelear por el control de un ser hunano.

-Auch.-Volví a decir cuando sus manos sin cuidado separaron más mis piernas. - Despacio Aemond. - Rogué. - No seas tan grosero. - Susurre entre sus besos.

-Perdón. - Susurró y empezó a portarse de manera más suave, pensé que empezaría a ir más lejos pero en lugar de eso me beso un poco más y se detuvo. - ¿Estas bien?. - Susurro agitado.

-Si. - Respondí. - Continua no te preocupes. - Acaricié su cara.

-¿Lo has hecho antes?. - Preguntó besando mi cuello nuevamente.

No podía decirle que no por que mi mente sabía incluso lo que se sentía, pero mi cuerpo no había experimentado nada aún. -Si. - hable avergonzado, pude ver en sus ojos un rayo de decepción. - Pero igual se amable. - Pedí.

-No planeaba no serlo. - Volvió a los besos y cuando estuvimos sin ropa, sentía su entrepierna caliente contra mi pelvis, la fricción de sus movimientos me gustaban.-Avisame si algo te incomoda. - Me beso el cuello una vez más y jugo un momento con sus dedos en mi.

-Mmgg. - Agradecía tener un cuerpo tan sensible y que se sintiera tan bien. - Ahh... Aemond.

-Repite eso.-Dijo volviendo a meter su dedo en mi.-Vamos.-Volvió a repetir.

-Aemond, ahh.... - Dije apretando mi abrazo en el debido a que empezó a masturbarme. - Ahi... No.. No.. Ya. - Me queje por que iba a terminar antes.

Me soltó un rato y luego me abrazo pasando uno de sus brazos por mi cadera elevandola, yo enrede mis piernas en su espalda.-Que lindo te ves así. - Hablo y sentí su cuerpo empujar dentro del mio, me dolio un poco y mordi su hombro. - Duele. - Susurro y asenti, Aemond me levanto un poco más y eso cambió el dolor y empujó más, esta vez no me dolio.

-Ah... Aemo... nd. - Las embestidas alternaron de ritmo varias veces y fueron entre suaves y groseras, pero mi cuerpo solo lo disfruto hasta que ambos Jadeamos juntos.

-Dioses eso estuvo bueno. - Dijo aún dentro de mi, yo estaba cómodo caliente con su cuerpo,salio de mi y suspiró. - No sabía que cojer a un Bastardo podría ser tan bueno. - Mi cuerpo se tenso por su comentario. - Mierda, lo lamento Luke, no quice decir eso.

-Solo quítate quieres. - Suspire. - Estoy cansado como para pelear.

Le di la espalda y una lagrima paso por mis ojos, yo también lo había disfrutado hasta que hablo como idiota.

-No vas a limpiarte. - Me susurro abrazándome. - Dejame limpiarte.

-No me jodas. - Susurre y lo empuje. - No quiero.


El final de la guerra.- En edicion.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora