El dolor de cabeza me había disminuido, era apenas perceptible, estaba en el cesped con los ojos cerrados.
Abrí un ojo y luego otro para encontrarme a Aemond parado viendome, volví a cerrar los ojos, extrañaba poder llamarlo amor, extrañaba a Kai.
Recogí mis piernas abrazándome, es que aquella no era mi vida, y está ahora de vuelta tampoco se sentía como mía.
-Podemos bajar a la aldea. - Le dije parandome y el asintió, cuando se subió a Vhagar yo lo seguí, luego de haber perdido el miedo con el otro no sentia terror de subirme al dragón.
Al bajar en la montaña caminé en silencio hasta llegar, las ventas parecían seguir su curso, mis ojos buscaron un rostro familiar, alguien que me dijera algo y suspiraba por que eso no sucedería.
Mis ojos depronto se cruzaron con la belleza de Alaina. - Alaina.-Corrí y la envolvi en un abrazo, ella me lo correspondió pero me alejo.
-¿Te conozco, por que no te recuerdo?. - Me sonreía amable.
-Compraba tus telas de lino, hilos de oro y telas negras en Marcaderiva. - Me justifique recordando que me contaba que en invierno ella vendía telas allí, era un tonto como se me ocurria saltar sobre Alaina.
-Uy.. Mi memoria tonta, lo lamento. - Me sonrío amable abrazándome de nuevo. - Perdón por no recordarte,¿Pero como has estado?,¿Vas a comprar telas?. - Negué, así las quiciera con que las iba a pagar.
-No Alaina, tengo bajo presupuesto. - Suspiré, sabía que Aemond rondaba mirándome por allí.
-Oye, te puedo regalar algunas como compensación por no recordarte, elige las que desees. - Tome las mismas telas que normalmente escogía.
-Gracias Alaina. - Le sonrei.
-De nada. - Me di la vuelta y vi a Aemond parado en una columna mirando a las mujeres bailar, mis ojos automáticamente buscaron a Eryn, pero no lo encontré, esperaba el no fuera una constante en esta vida.
-Deja de mirar putas y vamonos. - Le dije molesto sin ninguna razón aparente.
-Son mujeres, no putas.
-Venden su cuerpo, así que son putas. - Dije acelerando el paso.
-Lo único que hacen es cojer, por que llamar puta a alguien que hace lo que todos. - Dijo el basado en su lógica.
-No es lo mismo vender tu cuerpo a solo cojer con la pareja. - Contraataque.
-Se coje por entretenimiento o por mantener la progenia nada más, que utilidad tendría si no.
-Amor. - Le dije mirandolo.
-Eso se llama hacer el amor Lucerys, dime una solo persona que haga el amor, quizas en tus sueños de niño iluso. - Se burlo.
-Que tan podrido esta tu corazón para que pienses que no puede existir amor en el placer.
-Entonces ilustrame bastardo desgraciado. - Me amenazó y por acto de torpeza caí al suelo. - DIME QUIEN MIERDA PODRÍA AMAR A UN BASTARDO COMO TU . - Me gritó.
-El si podía. - Dije levantándome. - El si me amaba. - Susurre y tenía ganas de llorar. - No te atrevas a llamarme bastardo de nuevo. - Hable alto. - O te igualo el otro ojo y me va a valer una mierda. - Lo empuje. - TRAIDOR TUERTO HIJO DE PERRA. - Le solté una cachetada.-MALDITO SEA EL DÍA EN QUE PENSE QUE PODÍAS CAMBIAR.-Acabé de gritar y me subí a Vhagar.
Regresamos a ese lugar, por fuera tampoco parecía mi hogar, extrañaba a Aemond, por que le hice caso a ese tonto de mi otro yo, me senté en la cama y me acoste,abracé el huevito, extrañaba a Kai, la comodidad de un abrazo de Aemond.
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El final de la guerra.- En edicion.
FanfictionLa guerra había comenzado y todo era cuestión de tiempo para definir quien estaría al mando, sin embargo que caprichoso es el destino y cuan complicados son sus caprichos. El dragón de Aemond estaba tan cerca de mi que todo el cuerpo se me heló, lo...
