-Fue solo un mal sueño. - Me dijo abrazándome. - No llores.
Respire profundo y asenti, si era solo un mal sueño, un recuerdo espantoso.
A la mañana siguiente no hablaba estaba perdido en mis pensamientos y perdí la cuenta de cuantas veces le dije a Aemond que no me pasaba nada.
Unoa gritos empezaron a escucharse fuera y Aemond se levantó de donde estaba para mirar.
-NOO QUIERO QUE ME TOPES. - Reconocía esa voz, Eryn, en ningún lado me podía librar de él.
-VEN AQUÍ TU ERES MERCANCÍA DEL PUEBLO, MOLESTAS A LA GENTE QUE VIVE AQUÍ. - Aemond solo miraba desde la ventana.
-AYÚDAME. - Le grito cuando lo vio, Aemond iba a abrir la puerta y yo la volví a cerrar.
-No. - Susurre.
-Lo va a lastimar. - Dijo sorprendido.
-Y te va a lastimar a ti si te metes, esta armado y no le molestaría eliminarte.
No iba a arriesgarme a que volviera a pasar no de nuevo, no necesitaba que engañaran a mi otro yo también.
No hizo nada, me abrazo y nos dimos la vuelta. - No me hubiera lastimado.
-Aemond. - Lo more mal.
-¿Lo conoces de algo?.
-¿A quién?. - Dije molesta.
-Al chico, eso fue con desprecio, te conozco Luke, normalmente soy yo el que detesta ayudar.
-No lo conozco. - Dije molesto.
-Claro, así como dices no conocer este lugar y parece que estas familiarizado con todo.
-Aemond Por favor. - Me quejé
No me dijo nada más, volvimos al silencio.
Me acordaba como si fuera ayer lo mal que la pasé luego del bebé, supongo que mi descuido había causado que Aemond buscará consuelo en otros brazos.
Eryn se había acercado a el cuando yo nisiquiera quería tenerlo cerca, lo había hechizado con su belleza y se habían acostado, cuando mi dolor empezó a ceder los había descubierto en la taberna acostandose, a la final lo perdone por que había sido algo que sufrimos de diferente forma los dos y por que yo lo amaba.
La muerte de Daeron nos había dolido a los dos.
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El final de la guerra.- En edicion.
FanfictionLa guerra había comenzado y todo era cuestión de tiempo para definir quien estaría al mando, sin embargo que caprichoso es el destino y cuan complicados son sus caprichos. El dragón de Aemond estaba tan cerca de mi que todo el cuerpo se me heló, lo...
