Capítulo 30.

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-Buenos días kai. - Abracé al bebé. - Te extrañe. - Le susurre.

-Te ves tan tierno con el bodoque. - Aemond me Sonrió, a el también lo extrañaba.

Si mi otro yo estaba muriendo tenía que averiguar que tenía y curarlo, sin embargo quería disfrutar un poco mi regreso a este lugar.

-Amor si paseamos un rato. - El asintió y salimos a caminar con Kai.

-Hijo. - Mi madre apareció, se veía algo molesta.

-Madre. - Le respondí sin entender muy bien su enojo.

-¿No planeas saludar?. - Le habló a Aemond qué la miró.

-Usted no me ha saludado a mi. - Aemond la miraba con superioridad.

-Eres un insolente.-Lo acusó.

-Mi hermano siempre lo ha sido. - Aegon decía eso en broma y se ganó una sonrisa de Aemond.-No deberías enojar a nuestra hermana mayor.

-La única persona a quien le debo lealtad es a Lucerys, por que mientras no seas rey el es el único a quien tengo el deber de obedecer. - En este mundo también me había jurado lo mismo o al menos algo similar a lo que me juro en mi vida original.

-Pelean tan temprano. - Jacaerys me miró y Sonrió. - Le gastan las horas a los dioses con sus peleas.

Sin embargo mamá y Aemond no parecían menos enfadados entre ellos. - Para ya de mirarla así. - Le dije a Aemond.

-Jacaerys.-La voz de Aegon lo llamó y el estaba concentrado en mirar el jardín.

-¿Qué?.

-¿No dormiste en el palacio? . - Fue hasta entonces que note, de hecho todos notaron que Jacaerys traía la ropa inadecuada de un príncipe si es que no sumo a Eryn a la lista Claro está, además lo transparente de la fina vestimenta logró que pudiera fijarme en varios moretones y huellas de manos en su cuerpo y por lo visto a mi hermano el ser imprudente no le provocaba el mínimo de vergüenza.

-Qué observador tío. - Se le burlo.

-¿A dónde fuiste?. - Le dijo mamá fijándose bien en todo lo que yo ya me había fijado. - No tienes vergüenza.

-¿Vergüenza?. - Repitió. - Solo fui a pasármelo bien mamá, no mate a nadie.

-Esas ropas no son las de un príncipe Jacaerys. - Reclamo Aegon y yo mire a Aemond.

-No me molestaría que me bailes con una de esas ropas. - Me dijo Aemond en el oído.

-No me digas, por eso es que caes en la garra de los puntos después Aemond. - Le conteste molesto, pero era solo por burlarme.

-Contigo no se puede. - Se quejó y me rei.

-Contigo tampoco. - Aemond era un tonto a quien había aprendido a amar en este mundo y a querer en el otro.

Mientras nosotros hablabamos ellos habían empezado a pelear con Jacaerys. - Ya. - Dije parando a mamá y a Aegon.-Dioses sólo son ropas, sólo se acosto con alguien, no le hagan tanto drama. - Jacaerys me miró agradeciendo mi defensa.

-Es un príncipe. - Le señaló mamá.

-Y es un ser humano madre, tiene derecho a acostarse con quien le de la gana mientras no tenga una pareja. - Si las miradas mataran Aegon me hubiera matado muchas veces y de maneras terribles.

Eso me llevaba a pensar que quizás mi tío si sentía algo por mi hermano y no era solo Jacaerys el que sentía amor por el como me expreso en esa carta antes de regresar a mi mundo.

Jacaerys Velaryon y Aegon Targaryen, una relación que se veía aún más riesgosa que la mía y la de Aemond, considerando que Aegon era el heredero al trono de hierro y qué estaba comprometido con la hermana de mi pareja.

Aegon miraba furioso a Jacaerys y supe que se dio cuenta por que Jacaerys intentó mirar a otro lado y evitar ver a Aegon.

-Podemos hablar hermano. - Dije y lo aleje de los demás dándole un poco de tranquilidad.

-Gracias por alejarme.

-¿Qué planeas hacer? - Le manotie en la cabeza. - Piensa un poquito no puedes pasear así en el palacio Jacaerys, yo te defendí pero no estoy nada de acuerdo, eres un príncipe no necesitas enojar a Aegon para saber si le importas, quieres pensar antes de actuar por los Dioses. - Le reclamé.-¿Y con quien carajo te acostaste?, parece que te sacaron de la prisión donde te latigaron de lo morado que tienes todo. - Suspiré. - No te viste en un espejo Jacaerys, hay un límite entre cojer y medio matarse a moretones y creeme no se ve nada bonito que parezca que te ultrajaron hasta el alma, hay un límite entre el pudor y la exibicion y tu estado actual ameritaba que te cubrieras.

-Ya vas a dejar de regañarme Lucerys.

-No. - Me quejé. - Eres idiota, ve a vestirte, ¿Quien mierda es el hermano mayor aquí?. - Señalé.

-Ya me voy. - Me dijo y se marchó.

-El cuerpo debe dolerle horrible. - Aemond habló tras mio depronto.

-El se lo buscó, supongo. - Tome a Kai de los brazos de Aemond.

Aegon me miraba a lo lejos con mala cara. - Aemond, deberías hablar con tu hermano sobre qué es lo que en verdad siente.

-No creó que sea oportuno, me serviría más comentárselo a mi hermana.

-No lo se amor. - Suspiré. - Voy a donde el maestre, me molesta la cabeza.

El asintió y la verdad iba a hablar con el maestre sobre el veneno y si no lograba una respuesta tendría que contarle a Aemond y que le saque el antídoto a su puto.

El final de la guerra.- En edicion.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora