De él : Príncipe Jacaerys Velaryon.
Para: Lucerys Velaryon.
Luke hermano me pediste una carta explicándote mi molestia con el matrimonio de Halena con mi tío el príncipe heredero Aegon Targaryen.
Quiero poner en tu conocimiento que conozco mi inmadurez ante la noticia sin embargo no podía evitar contarte que he caído profundamente encantado en su belleza, se que mejor que nadie me comprende.
Se que se me recomendará mantener mi distancia de Aegon y reflexionar sobre mis sentimientos, y debo admitir que es muy razonable ya que no planeo arruinar la felicidad de la señorita Haelena y Aegon, pero sería un idiota si no confieso lo mucho que me encuentro encantado en cuerpo y alma por el.
Entiendo que mi beber principal es saber que esa batalla por su amor la perdí hace mucho.
Atentamente y siempre tuyo tu hermano mayor, Jacaerys.
Releer la carta de Jacaerys seguía sin darme una idea clara sobre si mi respuesta era correcta, estaba con la pluma frente al escritorio mientras Aemond leía un nuevo libró y Kai dormía.
Mi respuesta a Jacaerys fue bastante concreta porqué no sabía que escribir para ayudarle con sus sentimientos.
-Amor, ven a la cama. - La voz de Aemond me hizo sonreír y levantarme, me sente a su lado y lo abrace.
-Mi pequeño-Me beso la cabeza.
Pronto me quede dormido y no me bebí la pócima.
-Lucerys.-Abrí mis ojos, cuando vi a Aemond me di cuenta que era mi realidad, la falta de su ojo me helo la sangre, lo mire sin responderle y volví a cerrar los ojos, me sorprendía que el dolor anterior había casi desaparecido. - Al fin despiertas.
-Que quieres. - Dije molestó. - Dejame dormir. - Quería regresar, la ausencia del dolor hacia que fuera mas fácil pensar, el lugar en donde estaba se sentía cálido.
Abrí mis ojos viéndolo y me fije en el lugar, techo de paja, paredes de bloque y a pesar de que no tenía nada de la casa de mi otra realidad el cuarto era sumamente igual, incluso la ventana estaba en el mismo lugar.
-¿Donde estamos?. - Le hable.
-Encontré una pequeña casa y la acomode para poder atenderte aquí. - No quería moverme, sentía que eso sería aceptar éste lugar.
-Ah. - Contesté. - Vete, quiero dormir.
Cerre los ojos y pedí con todas mis fuerzas regresar.
Cuando volví a despertar tenía el comodo abrazo de mi platinado y cuando me fije en la mitad de los dos estaba Kai igual de dormido y lo sostenía Aemond con su otro brazo pegado a su torso.
Pase sobre el calor de su piel mi mano lentamente sin despertarlo, luego sujete su cabello y sonrei. - Quiero miles de mañanas como está. - Aemond sonrío.
-No te emociones. - Abrio sus ojos y sonrio tranquilo. - el bodoque lloraba ayer en la noche y tu eras una piedra así que me tuve que levantar y lo puse en el medio.
-Te amo. - Me rei. - Gracias.
-Te amo más. - Sonrío. - ¿Vamos al pueblo hoy?. - Asentí.
Al levantarnos fui el primero en ducharse con Kai y cuando Aemond fue a ducharse lo hizo fuera con el lindo sol de la mañana.
-Mo. - Me llamo Kai.
-Dime. - Movia sus manos en el aire pidiendo que lo alzará de la alfombra donde lo había sentado, lo cargué y veía a la ventana conmigo.
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El final de la guerra.- En edicion.
FanfictionLa guerra había comenzado y todo era cuestión de tiempo para definir quien estaría al mando, sin embargo que caprichoso es el destino y cuan complicados son sus caprichos. El dragón de Aemond estaba tan cerca de mi que todo el cuerpo se me heló, lo...
