5.- Amigos cotillas.

22.4K 886 426
                                        



Cuando Pedri abrió los ojos esa mañana, se despertó totalmente desubicado. Estaba tumbado boca arriba y notaba un peso sobre su cuerpo. Le costó unos minutos procesar que se trataba de Gavi y entonces recordó que había dormido en su habitación. La alarma del móvil sonaba de fondo y resopló molesto mientras estiraba un brazo para coger el móvil y apagarla, teniendo cuidado de no moverse mucho. Cuando hubo silencio de nuevo, Pedri bajó la mirada y sonrió al ver la posición en la que estaban. Se habían movido a lo largo de la noche y ahora estaban juntos en el medio de la cama. La cabeza de Pablo estaba apoyada en su pecho, su brazo rodeando la cintura del canario y las piernas enredadas entre las suyas debajo de las sábanas. El brazo de Pedri estaba apoyado en la espalda contraria, sujetándole contra su cuerpo. Suspiró deslizando su mirada por la cara del sevillano. Su expresión estaba totalmente relajada y Pedri se permitió observarle durante unos minutos más. Sus pestañas descansaban sobre las mejillas al tener los ojos cerrados y sus labios estaban algo hinchados. Los numerosos lunares que tenía en la cara contrastaban con su piel pálida y Pedri no pudo evitar levantar la mano para tocar el de la barbilla y subir con su dedo recorriéndolos todos. Pablo se removió un poco contra él y sonrió medio dormido, emitiendo un sonido adorable mientras le apretaba la cintura y se pegaba aún más a él. Y Pedri no podía parar de mirarle, queriendo grabar a fuego cada imagen en su mente. Sentía una presión en el pecho y se le aceleró el pulso mientras sus dedos viajaban por la cara contraria dejando suaves caricias. Pablo era tan bonito que mirarle a veces dolía. Sus dedos pararon al llegar a la comisura de sus labios, dudando unos segundos antes de rozar el labio inferior con miedo. Apartó la mano de golpe como si se hubiese quemado y salió del trance en el que había entrado. Miró la hora en el móvil y se dio cuenta de que tenía que despertar ya a su amigo si querían llegar a tiempo a desayunar.

-Pablo - Murmuró mientras llevaba su mano al brazo del sevillano para sacudirle un poco. Este se quejó negando levemente con su cabeza y hundiéndose más contra su pecho. Pedri rió y utilizó la mano que tenía en la espalda contraria para dejar una caricia desde sus hombros hasta la cintura del pantalón. - Venga, anda. Despierta.

-Estoy despierto - Contestó con la voz ronquísima y los ojos aún cerrados mientras movía la mano que tenía en la cintura del canario para subirla por su abdomen acariciándole. - Pero dame 5 minutos más, porfa.

Pedri suspiró con una sonrisa y subió la mano hasta la nuca contraria para meter los dedos en su pelo.

-Tenemos que bajar a desayunar - Contestó mientras las yemas de sus dedos dejaban caricias en la cabeza del sevillano, que al notarlo pareció derretirse.

-Si sigues haciendo eso no nos levantamos hasta mañana - Avisó Gavi con un suspiro contento, notando el pecho de su amigo vibrar con una risa silenciosa.

Estuvieron así unos minutos, hasta que volvió a sonar otra alarma, avisándoles de que en 10 minutos tenían que estar abajo. Pablo gruñó ordenándole que la apagara y subió la cabeza para meterla en su cuello. El escalofrío que recorrió a Pedri, le hizo espabilar y darse cuenta de que o se levantaba ya o las ganas que tenía de quedarse todo el día metido en la cama con su amigo iban a ganar. Giró la cabeza para dejar un beso sobre su frente, dejando sus labios rozándole un par de segundos más de lo necesario, y le dio una palmadita en la espalda.

-Arriba, venga - Dijo mientras se desenredaba como podía del cuerpo del sevillano y se levantaba de la cama.

Pablo resopló y dejó caer su cabeza contra la almohada.

-Voy a mi habitación a cambiarme y en 5 minutos te espero fuera - Habló el canario mientras recogía sus cosas y se giraba para mirar a su amigo que seguía en la misma posición. Negó con la cabeza y se acercó para darle en el culo añadiendo - ¡Pablo!

Cafuné | Pedri & GaviHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora