PRÓLOGO

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—¿Estás seguro que esta vez eso sí es verdad? — cuestioné incrédulo.

—Completamente, en un momento le enviaré la ubicación del lugar—dijeron con voz seria al otro lado de la llamada—. Listo, lo mandé a su correo. Fue todo lo que pude obtener porque no había registros de esa persona por ningún lugar, al menos no con ese nombre— explicó—. Sugiero que pida un permiso directo al tutor del paciente para que le den acceso, es un hospital muy reservado y no permiten la entrada a alguien que no sea el tutor, o alguien que no tenga un permiso previo.

—Gracias por tus servicios, si los datos son los correctos te lo compensaré—le informé pero era más una advertencia que nada.

Que rogara que esos datos estuvieran bien, si no lo están demandaré a la empresa.

—Buen día—se despidió el detective y colgué la llamada.

Encendí la pantalla de mi laptop para verificar aquellos correos.

Cuando abrí la correspondencia comencé a leer la información que contenía, quedé estupefacto cuando en aquel documento encontré el nombre de un sitio.

No puede ser verdad.

Maldije por lo bajo.

Quizá por quinta vez los detectives se equivocan al investigar. No dudo que ésta vez sea la excepción y lo hayan hecho bien.

Lo leí en voz alta:

—Hospital psiquiátrico T. R. E. E.

FUISTE TÚ PRIMEROHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora