«Aunque suene irónico, a veces deseas que te consuele la misma persona que te hirió».
~ Dorian Maslov
DORIAN
—Soy tan humilde que respiro el mismo aire que ustedes—alardeó Leonardo mientras se servía un vaso de jugo de naranja.
—Menudo gil—Alex le dio un mordisco a su pan tostado.
—Nenas, dejen de pelear—Carlos se unió a la conversación y se dejó caer en una de las sillas del comedor, al lado de Anne.
Daniel permaneció en silencio, observando la escena que se repetía una y otra vez, porque esa era la esencia de la amistad entre Alex y Leo. Si ellos en algún punto de la vida no se insultaran entonces sería un problema grave para su relación.
Por otra parte, Anne estaba removiendo las frutas de su plato sin llevárselas a la boca. Mantuvo la vista en su comida, pero no tenía intención de seguir comiendo. Su expresión cabizbaja me llevó hasta estar a su lado y darle un beso en la frente.
—Khorek, ¿Ya terminaste? —ella me miró y forzó una sonrisa.
—Sí.
—¿Quieres salir? —le pregunté y llevé uno de sus mechones rebeldes hacia atrás de su oreja.
Se quedó pensando en la propuesta.
Desde la última vez que dormimos juntos y yo…le hice aquello, ella permanece haciendo la misma rutina: Levantarse, desayunar un poco, leer, ver una película con Carlos, escuchar música con Alex, almorzar con los demás, platicar de cosas sin sentido con Leonardo y, escuchar a Daniel hablar sobre su vida antes de ir a la cama. Estaría tranquilo si aquellas actividades rutinarias las hiciera con felicidad y pero no, en todas siempre mantiene una mirada triste y distante.
Parece que no ha pasado tanto tiempo, pero ya lleva así dos semanas.
La única ventaja que encuentro en todo esto es que no ha vuelto a tener ataques psicóticos.
Aún así, sigo preocupado por su salud mental. No es normal que esté triste todo el día y que sólo se levante de la cama por compromiso. Vivir así no es vivir.
Ella después de largos minutos respondió: — ¿A dónde iremos?
Iba a contestar, pero Alex se adelantó: — Hay una convención de Cosplay hoy a las tres de la tarde en Los Ángeles.
—Esa chingadera, ¿Qué? —Leonardo arrugó el entrecejo.
—Cuida tus palabras—le advirtió el otro—. ¿A que vos sí querés, Annie?
Anne abrió la boca para responder, pero la cerró de golpe.
Casi me rio porque por su reacción estaba dando a entender que “no quería decir algo para ofender a Alex”.
—¿Vamos? —volvió a hablar Alex ante el silencio.
—Sí—murmuró Annie.
—Siempre tan inocente y noble…¿Sabías que podías decirle que “no”? —Leonardo se dirigió a ella con mirada objetiva.
ESTÁS LEYENDO
FUISTE TÚ PRIMERO
Fiksi RemajaEn toda historia como en la vida, existen dos versiones. No es fácil identificar cuál es la verdadera, pero puede que las dos sean reales dependiendo de la persona que se la crea. ¿Hay algo de malo en eso? Probablemente sí, porque a veces, sin quere...
