CARLOS
Sentí una mirada en mí y abrí los ojos de golpe, al hacerlo me encontré con dos ojos azules que me miraban con curiosidad. La pequeña Sarifer estaba inclinada sobre el sofá, a mi lado, permanecía con una gran sonrisa.
Me incorporé de a poco para sentarme y atender a su llamado, sabía que esas miradas que aquella niña rubia me echaba era para que le hiciera mimos. La levanté del suelo y la senté a mi costado antes de comenzar a hacerle cosquillas.
El sonido de sus carcajadas me creaban la ilusión de tener una hija propia, pero joder, me conozco y quizá me olvidé de ella a los tres meses y la deje abandonada en el preescolar. Para evitar problemas prefiero mil veces cuidar a mis pequeños sobrinos que si me llegan a hartar, los puedo regresar con sus padres.
Escuché al fondo del pasillo un quejido, pero no era uno de bebé sino de Leonardo. Lo reconocería desde miles de kilómetros de distancia…era muy peculiar.
—Puta madre, ¿Porqué nací vivo? —el mexicano venía chupándose el pulgar derecho mientras hacía una mueca de dolor. Lo miré expectante. Se aclaró la garganta y explicó—. Vi una receta de una papilla en YouTube y estuve tratando de hacerla pero…me quemé el maldito dedo.
Se dejó caer sobre el sofá frente al mío. Soltó un suspiró exagerado y me miró con cara de asco—seguramente porque no corrí a auxiliarlo—.
Mi pereza es mayor, lo siento Leo.
Volví a atender a la pequeña Fer.
Al cabo de unos minutos, el pequeño retrato vivo de Dorian se acercó a mí para sentarse a mi otro costado libre. Le sonreí y él me sacó la lengua, ante su gesto no había una queja de mi parte ya que yo como el tío maravilloso, le enseñé a hacerlo. Confieso que éste niño es mi favorito, principalmente porque a pesar de su corta edad, es muy inteligente e independiente; tratarlo es muy fácil y divertido porque a cada rato nos está corrigiendo como si fuera un adulto.
Revolví el cabello del niño y él me frunció el ceño, así como su papá lo hacía. Me gustaba molestarlo y que se cabreara.
—Decís que, ¿Esto es divertido? —Alex llegó a la sala cargando a dos bebés en su brazos, al parecer venía ejerciendo mucha fuerza porque las venas de sus brazos se marcaban de formal poco natural—. Estos bebés son hermosos, pero, están de muerte. Pido relevo para cuidar a los mayores.
—No, no puedes—le dijo Leonardo mientras se acercaba a Alex para ayudar a cargar a la bebé—. Cada quien con su sobrino.
—¡Pero es demasiado para mí cuidar a los dos bebés! —se quejó—. Además, vos ni siquiera cuidas a alguno de ellos—señaló a Sarifer y a Mini Dorian.
—¡Tú qué sabes!
—¡Es lo que veo!
—Vaya, y yo creí que los idiotas no ven más que el lugar donde meterán el…
—Shuuu—interrumpí antes de que el mexicano terminara su oración—. Dame a los pequeños, es hora de su comida.
Alex se acercó para darme a Dylan y lo senté en el sillón, al igual que sus hermanos pero lo puse más alejado de la orilla mientras buscaba su comida.
ESTÁS LEYENDO
FUISTE TÚ PRIMERO
TeenfikceEn toda historia como en la vida, existen dos versiones. No es fácil identificar cuál es la verdadera, pero puede que las dos sean reales dependiendo de la persona que se la crea. ¿Hay algo de malo en eso? Probablemente sí, porque a veces, sin quere...
