«A veces somos tratados como esa ensalada que no se valora porque no crees que te dará inmediatamente estabilidad, pero preferimos mil veces aquella hamburguesa que te da momentos efímeros de felicidad».
— Abuela Maslov.
DORIAN
—¡Patrick, déjalo!—la alarmada voz de mi abuela retumbaba en el lugar. Casi podías escuchar lo frustrante que era esta situación para ella—. ¡Es sólo un niño!
—¡Yo no lo quiero!, ¡¿Acaso no ves que él me arruinó la vida?! —mi padre con el pecho subiendo y bajando me soltó por un momento de la camiseta. El color rojo carmesí hacía acto de presencia sobre mi ropa. Era mi sangre—. No lo quiero…quédate con él si tanto lo quieres. Pero haz que no se acerque a mí o será peor.
Él caminó hacia la puerta de salida y mi abuela corrió a mi lado para analizar mi rostro y ver de dónde salía ese líquido rojo. Gran parte era de mi nariz y de mi boca.
—Lo siento—me susurró y negué con la cabeza.
—No es tu culpa abuela. Yo lo vine a buscar—murmuré con un tono de voz neutral, parece que ya casi iba siendo más resistente ante estas escenas. O quizá ya me había acostumbrado y las lágrimas no cedían fácilmente—. Sólo quería platicar con él sobre mi vida pero…ya entendí.
—No lo necesitas—tomó con suavidad mi mentón para que alzara la cara y la mirara fijamente—. Yo te daré todo el amor que necesitas. Soy tu madre, ¿Lo recuerdas? —asentí sonriendo un poco pese al dolor de mis labios—. Eres mi pequeño Dori.
Otro sueño….
—¡Cállate!, ¡Deja de fastidiarme, Dorian! ¡Eres un inútil! — mi mamá sacudió mis hombros mientras me gritaba en la cara.
—L-lo siento, mami…yo no quería derramar la bebida sólo…fue un accidente.
—Un accidente fuiste tú para mí—me empujó desde mis hombros y violentamente caí hacia atrás.
Comencé a llorar en silencio y permanecí sobre el suelo con las piernas flexionadas hacia mi pecho.
Mi mamá me lanzó una mirada de coraje y alcanzó su pastillero. Siempre tomaba pastillas para controlarse. Nunca entendí el por qué las tomaba así cuando estaba en su estado violento.
Una mezcla de otros momentos…de otros malos momentos abundó en mi mente.
Mi padre y mi madre discutiendo…
Mi padre golpeando a mi mamá y ella de rodillas frente a él pidiéndole perdón…
Mi padre yéndose de casa un día lluvioso…
El marido de mi mamá llevándola lejos de mí…
Mi mamá dentro de una tina con agua color rojo…
Mi mamá lanzándome miradas de odio…
Mi papá muy drogado mientras me golpeaba …
Mi mamá….
Mi papá….
Me desperté agitado, sudoroso y con las manos temblándome por los nervios.
Tragué saliva e hice un esfuerzo por estabilizar mi respiración.
Sentí unas manos sobre mi rostro, estaban acariciándome como si estuvieran tocando un pequeño vidrio con la intención de que no se rompa ante el contacto.
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FUISTE TÚ PRIMERO
Fiksi RemajaEn toda historia como en la vida, existen dos versiones. No es fácil identificar cuál es la verdadera, pero puede que las dos sean reales dependiendo de la persona que se la crea. ¿Hay algo de malo en eso? Probablemente sí, porque a veces, sin quere...
