«Mi sentimiento amoroso por ella no era sexual. Solo deseaba que me envolviera con su almidonada blancura y juntos nos desvaneciéramos del mundo».
—Charles Bukowski.
DORIAN
Sinceramente no esperaba que nadie me dijera nada ante tal confesión, ni yo asimilaba la pequeña llamada que tuve con el abuelo de mi esposa.
Mi teléfono sonó por tercera vez y tuve que abandonar la habitación para atender. Chequé la pantalla antes de descolgar: era un número privado.
Decidí que máximo iba a esperar que pasaran cinco segundos antes de hablar o colgar, no tenía tiempo que perder. Cuando los segundos se acabaron, estuve a punto de ignorar esa llamada y entrar de nuevo a la habitación para estar con Annie, pero fue entonces que alguien hizo acto de presencia desde la otra línea.
—Yo puedo ayudarlos—dijo una voz áspera y ronca—. En tres días lo haré llegar para la operación.
—¿Disculpe? ¿Quién habla?
—Eso no importa—se percibía un aura autoritaria y cargada de amenaza al mismo tiempo, era una sensación extraña que era casi inexplicable para algo que no estás viendo—. El bastardo estará ahí antes del trasplante. Pero no quiero que le digas a Samantha que fue obra mía…
—Si no me dice quién es voy a…
—Mateo Miller—mi mandíbula se tensó al escuchar el apellido del hombre—. Soy el abuelo de Anne. Solo ayudaré a buscar al imbécil que es su padre para que él le done su médula.
—¿Porqué? —inquirí, ¿Después de sus planes egoístas, quiere ayudarla?
—No me mal entiendas…no lo hago por esa niña, lo hago por mi hija. Ya pasó por mucho—suspiró—, no quiero ver sufrir a Samantha por la muerte de su Anne. Sólo mandaré a ese hombre y eso es todo, ni siquiera quiero que les digas que fue por mí. No volveré a sus vidas jamás.
—Puedo hacerlo yo—alegué de malas maneras.
—Oh, Dorian. Siempre te he catalogado como un hombre que si se propone algo lo obtiene, que eres muy maduro e inteligente para saber cuáles son las intenciones de las personas—escuché una risa suave—,pero debes permitir que tus sentimientos te dominen. No pongas el pasado enfrente, ¿No te da miedo que su enfermedad haga metástasis?
No tuve palabras para responderle. No sabía qué expresar, no sabía si agradecer o solo colgar. Ni tenía una sola idea de que esto fuera verdad, que quería ayudar sin malas intenciones—no puedes confiar en un mafioso— luego de saber cuáles fueron sus alcances alguna vez.
—En tres días él estará en el hospital. Encárgate de que se hagan los estudios necesarios para que el trasplante sea un éxito—habló ante mi silencio—. No le digas a nadie sobre esta llamada, no quiero que me busquen para cuestionarme o reclamarme lo que he hecho. No estuve bien, pero tampoco pueden juzgarme si de mis errores resultaron cosas buenas.
Volví a guardar silencio.
—Y, Dorian…trata que Anne no vea a su padre. Tómalo como un consejo…ella no está bien emocionalmente como para superar que ese hombre no la quiso cuando nació.
¿Lo dice en serio?
—Dígame una cosa…¿No quiere a su nieta?
—No puedes querer a alguien con quien nunca entablaste una conversación—dijo con simpleza—. Si la usé una vez para mis planes, y por ello sufrió…no fue intencional, sólo fue daño colateral.
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FUISTE TÚ PRIMERO
Novela JuvenilEn toda historia como en la vida, existen dos versiones. No es fácil identificar cuál es la verdadera, pero puede que las dos sean reales dependiendo de la persona que se la crea. ¿Hay algo de malo en eso? Probablemente sí, porque a veces, sin quere...
