«Inventaré nuevas palabras para decirte en todas que te quiero como a nadie»
—Frida Kahlo.
Cuatro días después
DORIAN
¿Es normal que cuando las cosas están bien, algo lo llegue a joder?
¿Porqué la felicidad sólo es momentánea? A veces siento que la misma vida te cobra esos momentos de felicidad, al doble, y de la forma más cruel y horrorosa de todas.
Pero, ¿Porqué a ella?, ¿Porqué la vida es tan cruel con los que menos lo merecen?
¿Porqué todo lo que llego a amar se me es arrebatado?
Mi cuerpo se encontraba físicamente aquí, pero mi mente estaba en una dimensión solitaria donde la misma palabra se repetía una y otra vez. Aquella palabra que significa la maldita realidad en la vida.
«Leucemia».
No paraba de pensar en todo lo que esa enfermedad significaba. Sé que el cáncer no siempre es sinónimo de muerte, pero en la mayoría de los casos, es muy agresiva y el proceso de sanación es doloroso.
Tardamos más días dentro del hospital porque tenía que hacerle una última prueba a Anne: una biopsia de la médula ósea. Aquellos resultados arrojaron que también habían células anormales. Era un hecho, tenía leucemia.
Anne se encontraba a mi lado, mirando a través de la ventana del vehículo. No mostraba ningún sentimiento de dolor o tristeza, sólo era una expresión neutral y relajada.
¿No te dolió?
Quería que dijera algo, que llorara o quisiera estar sola. Pero ella estaba actuando diferente, muy diferente a lo que pensé que haría.
Mi vista se nubló porque algunas lágrimas prometieron salir, sin embargo, aguanté aquel sentimiento para no mostrarme débil.
Llegamos a la mansión.
A mí me correspondía darle la noticia su mamá. No tenía fuerzas pero no creo que Annie lo diga abiertamente.
—¿Qué les dijeron? —preguntó Samantha mientras se acercaba a tocar la frente de Anne—. ¡Estás hirviendo!
—Tengo leucemia—su respuesta me tomó desprevenido. ¿Escuché bien?
Samantha dio dos pasos hacia atrás mientras negaba con la cabeza.
—No es verdad—era tarde para que ella contuviera las gotas de dolor que de sus ojos salían—. No es verdad. Dime que no es verdad, Anne.
—Lo es, mamá.
—No…no puede ser cierto—su expresión de inmenso dolor hizo que por fin yo hiciera lo mismo dejándome llevar por lo que estaba sintiendo—. No es verdad…tú no. ¡Mi bebé no!
Samantha cayó al suelo sobre sus rodillas, tapo su cara con sus manos. Comenzó a llorar desconsoladamente y Anne se puso de cuclillas para abrazarla.
Tras largos minutos, Anne se levantó y me miró directamente.
—Estoy bien—aseguró—. Hoy y mañana lo estaré.
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FUISTE TÚ PRIMERO
Roman pour AdolescentsEn toda historia como en la vida, existen dos versiones. No es fácil identificar cuál es la verdadera, pero puede que las dos sean reales dependiendo de la persona que se la crea. ¿Hay algo de malo en eso? Probablemente sí, porque a veces, sin quere...
