Reproduzcan el video cuando Dorian relate, la letra de la canción queda perfecta para el contexto**
«No podemos juzgar la batalla que no estamos librando».
~ Daniel.
Tres días después
DORIAN
La luz del semáforo se puso en rojo haciendo que el chófer detuviera el vehículo. Me giré hacia Anne, como en estos últimos días, buscando en ella alguna señal de que mi respuesta ante su pregunta le había afectado negativamente.
Pero no fue así. Ella estaba tranquila, no me decía nada sobre el tema y evadía mis cuestionamientos sobre nuestra relación y qué lugar ocupaba ella en mi vida.
Lo agradecía encarecidamente, pero me preocupaba más que no me insulte ni reclame por no quererme casar con ella.
Debemos tenerle más miedo a las personas que no te reclaman ni te hacen ver tus errores, porque son esas las que se van de tu vida poco a poco sin hacer ruido hasta que de pronto, se terminan marchando para nunca volver.
Estiré mi brazo para alcanzar su mano. Ante el contacto ella se volvió a mí.
Sonrió genuinamente y eso fue mi pase para poder inclinarme y dejar un beso en sus labios.
Supongo que estamos bien. De no ser así, se hubiese alejado y me hubiera cacheteado esa noche que le dije que nunca nos casaríamos.
El carro se puso de nuevo en marcha para que pudiéramos regresar a nuestra casa.
Hoy por una extraña razón Annie me convenció de que elijamos un día a la semana destinado a hacer las compras. Fue un debate digno, lo perdí sí, pero por un momento la hice dudar. Y es que tengo el dinero suficiente como para pagarle a alguien que las haga por mí, pero la señorita dijo que esta es una buena manera de: aprender a administrar un hogar.
Al llegar a la casa, Anne se dedicó a ordenar las cosas que compramos en la alacena y en el enfriador. Yo sólo me quedé observándola— mi hobbit favorito—. Cuando alzaba su vista hacia mí se sonrojaba al notarse vigilada, cosa que me gustaba aún más.
***
Me había imaginado que Dimitri vendría a darle las primeras clases a Anne, pero en vez de eso me llamó para ordenarme que fuera a la empresa urgentemente.
Tuve que llamarle a Margot y pedirle que cuidara de Annie mientras no estaba, ella lo hizo con gusto porque llevaba días sin ver a su pequeña hija.
Me despedí de la hurón. Y, cuando me acerqué a ella la noté distante, pero no le pregunté si sucedía algo, ya iba tarde a mi reunión.
LLAMADA
Ella picó en el celular el último dígito de su número personal. No creyó que él le respondería, pero al segundo piquete ya estaban descolgando la llamada.
No supo qué decir ni qué escuchar en ese momento pero la respiración al otro lado de la línea la hacía sentir segura y tomada en cuenta. Era un “aquí estoy” para ambos. Permanecieron sin pronunciar una palabra por varios minutos hasta que ella se atrevió a romper el silencio.
—Hola—fue lo único que se le ocurrió, y de nuevo hubo silencio.
Él dio un largo suspiro antes de hablar: — Hola, pequeña. ¿Cómo estás?
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FUISTE TÚ PRIMERO
Teen FictionEn toda historia como en la vida, existen dos versiones. No es fácil identificar cuál es la verdadera, pero puede que las dos sean reales dependiendo de la persona que se la crea. ¿Hay algo de malo en eso? Probablemente sí, porque a veces, sin quere...
