· Qué insensatez más absurda – dijo con tono exagerado doña Cayetana – coger frío mientras paseaba por la noche, bah, ni que fuera una niña... Alfonso hazme caso cuando te digo que debes ser más duro con ella, sigue siendo inmadura e infantil... debería estar casada ya, pero no, mírala, postrada en la cama con fiebre por haber cogido frío paseando. Qué vergüenza....
· Doña Cayetana le pido por favor que hable más bajo, la señorita Agatha duerme... - dijo intentó decir la señora Sabadell, pero la mirada fulminante de la señora la hizo callar.
Todos estaban ahí, en el dormitorio de Agatha viéndola dormir tras haber pasado una larga noche llena de malestar y estornudos.
Margot estaba sentada en la cama al lado de la joven dormida mientras le acariciaba el pelo con suavidad para no despertarla.
· A qué hora regresó - preguntó el padre.
· un poco antes de la cena señor - dijo con timidez la señora Sabadell – vino con muy mala cara por ello que no bajó a cenar, pero no pensé que sería tan grave...
· ¿salió ella sola?
· Sí señor, pero regresó con Maximiliano, él la ayudó a venir.
· ¿Maximiliano? ¿el Mozzi? Cielo santo, seguro que le ha hecho algo... – dijo la abuela de malas maneras insinuando sin sentidos.
· No creo señora, por lo que me dijo la señorita Agatha, él pasó el día cazando con su padre. Imagino que una vez de vuelta la encontró y ayudó a traerla... - dijo con tono tímido la señora Sabadell.
· ¿Deberíamos llamar al médico? - dijo preocupada Margot.
La señora Sabadell alzó la mirada y con rapidez respondió antes que nadie.
· Deberíamos esperar. Siento que es un simple resfriado a causa de haber paseado fuera con el frío. Agatha es muy fuerte, estoy segura que mañana mismo está en perfecto estado como siempre. - forzó una sonrisa tranquilizadora.
La tutora de Agatha sería la primera en avisar al médico. Pero tras lo ocurrido en la clínica prefirió evitar una visita del médico que pueda incomodar aún más a Agatha. No acabó de creerse la excusa del jarabe y temió que el cambio tan drástico de humor de la señorita y su misterioso paseo solitario sin preocuparse del frío haya sido por culpa de aquello.
Miró a la joven. La había criado desde que nació. A pesar de su coraza estricta e intimidante, quería mucho a la joven Agatha y se estremeció de solo pensar que alguien pudiera hacerle algo malo.
Maximiliano no esperó mucho para plantarse en la gran entrada de la casa de los Rivera. Le recibió Margot con una sonrisa tranquilizadora y maternal.
· Qué madrugador.
· buenos días señora - saludó educadamente Maximiliano y guardó sus impulsos de salir corriendo al dormitorio de su amiga.
· Buenos días Maxi – le sonrió.
A parte de a Agatha, al joven Mozzi no le importaba que la señora Margot le llamase también por su diminutivo.
· ¿cómo está?
La señora suspiró algo preocupada.
· Tiene mucha fiebre. Pero ha logrado dormir.
Él asintió cabizbajo con los ánimos por los suelos. Tras unos instantes:
· Puedes ir a verla Maxi.
· Gracias, con permiso – inmediatamente después se dirigió al dormitorio de Agatha.
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Agatha conoce a Maxi.
RomanceAgatha y Maxi, dos amigos aristocráticos cuyo amor traspasará los muros de la sociedad de principios de siglo 19.
