-22-

85 9 0
                                        


Al día siguiente, Agatha abrió los ojos a regañadientes. Una empleada había abierto las ventanas de par en par dejando entrar la potente luz solar inundando todo el dormitorio.

La joven se intentó esconder debajo de su alcoba, pero la señora Sabadell que vino seguida de la empleada se lo arrancó sin reparos.

· Señorita Agatha, despierte, no son horas para seguir durmiendo. Debe aprovechar los pocos días que tiene antes de volver a Madrid.

· Mmm... - gruñó Agatha mientras se estiraba en la cama – por favor... ayer me acosté muy tarde...

· Lo tengo muy presente señorita, sin embargo, no es excusa, suficiente ha sido que la señora Rivera le haya dejado dormir hasta después del mediodía.

· ¿mediodía? ¡mediodía! - Agatha abrió los ojos con rapidez - ¡no es posible!

La joven salió corriendo de la cama y se dirigió al baño.

· ¡debo darme prisa!

Tanto la tutora como la empleada miraron sorprendidas a la señorita correteando de un lado al otro eufórica.

· Señorita Agatha, ¿se puede saber qué ocurre?

Agatha ni la escuchó, sus nervios podían con ella.

· ¡necesito vestirme rápidamente! - se dirigió a las dos mujeres que estaban con ella en la habitación - ¡por favor! - dijo con cara de desesperación.

Fue ahí cuando ambas señoras reaccionaron y rápidamente ayudaron a vestir a la joven aún sin saber qué estaba ocurriendo.

Una vez Agatha estaba lista salió corriendo del dormitorio.

Ni siquiera se paró a saludar a nadie. Corrió hasta la entrada, se colocó el abrigo y las botas de nieve con rapidez y salió de la gran casa como un rayo.

Agradeció que no nevase, hubiese hecho el trayecto más complicado, al igual que agradeció que el camino estuviera despejado de nieve, dedujo que por la mañana algún carruaje había pasado.

Corrió sin parar. Hasta llegar. A la mansión de los Mozzi.

Paró en seco al ver que no había coches. ¿había llegado tarde? Agatha quiso llorar mientras jadeaba y recuperaba el aire.

Se lamentaba mucho haberse quedado dormida. Estúpida, pensó, eres una estúpida.

Sentía como lágrimas caían por sus mejillas. Alzó la mirada y vio un pequeño movimiento de empleados. Supuso que estaban terminando de organizar tras la marcha de la familia. Volvió a bajar la cabeza mientras seguía jadeando y lloraba.

· Señorita... - dijo una voz que no reconocía.

La joven levantó la cabeza y se encontró con un sirviente al que ya conocía de sus repetidas visitas a la casa en verano.

· Oh, Matías... - la joven se puso recta mientras se secaba las lágrimas.

· Señorita, ¿le ocurre algo malo? - preguntó preocupado el buen hombre.

· No es nada, siento haberle preocupado. - dijo con una sonrisa forzada. - paseaba... - mintió

· Bien – dijo el empleado con una dulce sonrisa a la vez que ponía en marcha de regreso a la casa.

· La familia Mozzi... ¿ya se fueron? - dijo tímidamente.

Matías volteó a verla y respondió.

· Sí señorita, esta mañana partieron.

Agatha conoce a Maxi.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora