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Voces.

Muchas.

Todos hablaban al mismo tiempo y a un ritmo normal, se volvieron cercanas. Volvió en sí y sus ojos se abrieron tan pronto como tuvo la sensación de que ya había despertado.

¿Despertado?

Parpadeó varias veces y observó el techo de madera. ¿Y Naraku?

Se volteó, y debajo de la cortina pudo ver los pies de alguien. Había gente afuera haciendo preguntas. Intentó enderezarse teniendo éxito y se quitó la manta que la cubría. Se levantó y caminó a la entrada de la casa, topándose con Sesshomaru y una aldeana con expresión preocupada.

—Señorita..

Seguro que no tenía buen aspecto. Pero no entendía, ¿lo había soñado?

—Sesshomaru —Lo llamó suavemente, esta vez captando toda su atención. Él se acercó rápidamente y en silencio.

—Será mejor que te quedes acostada por hoy.

¿Por hoy? ¿Cuanto tiempo estuvo inconsciente?

No pudo haber sido un sueño, el dolor e incluso los sentimientos que habían en el aire eran muy reales. Naraku estaba ahí, lo había poseído, lo había usado..

—Yo.. te vi siendo poseído por Naraku —Aún confundida caminó de regreso hacia el futon—. Casi me matas, en tu forma original.

—¿De verdad crees que Naraku podría ser capaz de poseerme y usarme a su conveniencia? —Su confusión se volvió pegajosa, dejando al demonio pensativo.

—Pues, no lo sé —Se sentó de rodillas, aun con una mirada perdida.

—No puedo creer que eso haya sido un sueño.. ¿Podrías.. decirme que pasó antes de desmayarme?

—Te saque de la casa del terrateniente por qué empezó a dolerte la marca y luego simplemente te desmayaste —Resumió muy bien, pero no respondía ninguna pregunta. No había sentido nada extraño en esa casa mi cerca. ¿Por qué habría visto algo como eso?

—Necesito matar a ese hombre.. casi no puedo estar tranquila.

—Por ahora no creo..

—Tengo que hacerlo, tengo que hacerlo ahora.. Ese sueño.. No fue sólo un sueño —Lo miró directamente—. Es probable que esté cerca.

Ya sabía que ella iba a hacerle más caso a su terquedad. También había sentido extraño el ambiente y todavía no comprendía las razones de Naraku. Al inicio todo era sobre las espadas, pero Souunga fue enviada al infierno en el momento Kagome selló a Midoriko. Colmillo de Acero fue sellada junto a su dueño y Colmillo sagrado estaba en sus manos. Si aún planeaba conseguir a Souunga o la espada que usaba Midoriko, temía que era imposible conseguirla de nuevo. Quizás por esa razón quería matar a Kagome.

—Pude sentir lo que sentías —La azabache se volvió a levantar, esta vez para buscar su ropa—. Te sentías humillado e impotente..

—¿Qué fue lo que viste exactamente?

—Vi.. que él te había usado —Se vistió y se amarró el cabello—. Estabas tan furioso, y lastimado.

Eso encogió un poco las facciones del inmortal, probablemente porque no le gustaba sentirse como alguien necesitado de ayuda o débil. No lo soportaba.

—De verdad creo que deberíamos de esperar, Kagome. Aunque hay algo raro aquí, no podemos adelantarnos.

—Temo que esperar sea lo que pueda matarnos —Sus ojos mostraron suficiente ansiedad como para convencerlo. Suspiró y se acercó a la chica para tomar su mentón y su cintura. La besó con suavidad y subió su mano para acariciar su espalda mientras lo hacía.

¿De donde viene nuestro odio? || SesshomeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora