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Los grandes y expresivos ojos se abrieron, llenando su iris de un color azul más intenso. Pasaron de ser dos rebanadas de miel a ser un par de zafiros. No tardó demasiado en tener la primera visión después de horas de haber sido secuestrada y de haber caído desmayada.

Su cabeza dolía, dolía demasiado.

Prestó atención a cada imagen que se presentó ante sus ojos, porque podrían ser muy importantes. Sabía dónde estaba y lo que estaba pasando, podía escucharlo y podía sentir las presencias.

No muy lejos de ella, Midoriko se detuvo. Su atención fue captada por el levantamiento tan grotesco de poder que apareció. Kagome había despertado y le puso los vellos del cuerpo de punta. Sus pupilas se encogieron y se alejó de Sesshomaru lo suficiente, aunque él también la había sentido. Su rostro giró en la dirección en la que se encontraba.

-¡No le des la espalda a tu enemigo! -Dirigió el ataque hacia él, pero fue más rápido. La presencia de Kagome lo hizo sentirse reconfortado y su velocidad, su fuerza aumentaron considerablemente.
Midoriko fue sorprendida por las garras venenosas del peliplata.

Fue un acto de adrenalina, pero que aún así podía ser peligroso.

La sacerdotisa menor se levantó de golpe, tenía un pésimo presentimiento. Llamó la atención de sus compañeros quienes se alegraron y se acercaron a ella, pero estaba tan concentrada en lo que sentía que no podía pensar en otra cosa.
InuYasha la abrazó, Sango y Miroku decían algo y ese anciano la miraba con curiosidad.

La espada que su madre tenía, no la infernal. La que originalmente era de ella, la que ella sostuvo en algún momento.

Aún podía controlarla.

Se levantó tan rápido como pudo, y caminó ignorando los llamados de sus amigos. Balbuceaba para sí misma buscando entre las cosas de sus compañeros.

Había despertado como si nada hubiese pasado. Probablemente el golpe de energía no la dejaba estar tranquila.

-Necesito un arco.. necesito un arco.. y una flecha..

-Kagome -InuYasha tocó su hombro con cuidado.

-¡Necesito un arco! -Le gritó cuando se volteó, su primo saltó asustado. No comprendía por qué se había levantado con esa actitud.

-¡No me grites!

-¡Entonces traeme un arco y una flecha!

-¡Estamos en medio de la nada, no puedo conseguirte uno!

La exterminadora se acercó temerosa, pero decidió hablar. -En el palacio habían unos cuantos, podemos buscar en los escombros.

Kagome la miró y después a InuYasha. -Sesshomaru corre peligro, tenemos que conseguir un arco y una flecha en este instante.

-¿Te sientes bien? -Le preguntó en lo que se agachaba para que Kagome se subiera en su espalda-. estuviste dormida horas, ¿cómo es que tienes tanta energía?

-Mi cuerpo recibió mucha energía que no se ha utilizado en mucho tiempo, es bueno. Me ayudará a pelear.

-Creo que deberías de descansar -Se levantó y empezó a correr en dirección al palacio.

Kagome no respondió, su mente estaba llena de Sesshomaru. Tenía una punzada en el pecho, necesitaba estar ahí lo más pronto posible.
Su cuerpo y su mente tomaron horas para poder recuperarse después de haber sido manipuladas por Midoriko y además del montón de poder que recibió de repente.
Estaba volviendo a sentirse enojada, triste, alegre, sentía un enamoramiento y sentía su corazón roto al mismo tiempo. Sesshomaru la traicionó, intentó asesinarla sin piedad.

¿De donde viene nuestro odio? || SesshomeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora