Su mano se dirigió rápidamente a la zona ardiente de su cuello, era entre el hombro y el cuello específicamente. Estaba tan caliente y dolía de manera monstruosa. Soltó un quejido y apretó sus ojos, aún estaba en un estado de mucha somnolencia y la claridad del sol no ayudaba demasiado. Sintió la arena en sus piernas y su otro brazo, y la piel de su abdomen se erizó ante la brisa mañanera.
-Carajo - se quejó, abrió sus ojos con mucho esfuerzo y al poder enfocar un poco mejor, observó su cuerpo completamente desnudo, coloreándole toda la cara. Se levantó casi de inmediato y buscó su ropa que al parecer no se encontraba allí. No estaba muy lejos de la aldea y no quería pasar esa verguenza.
-Tranquilízate -Se volteó con el cabello hecho un desastre y la arena pegada en algunas partes de su cuerpo. Arrebató el kimono de las manos masculinas y se vistió a la velocidad de la luz.
-¿Cómo pudiste dejarme aquí? -Preguntó con las mejillas coloradas, Sesshomaru no se inmutó. Ella volvió a quejarse y tocó la herida en su cuello, eso llamó la atención del albino que estaba delante suyo.
-Déjame ver -Se acercó e hizo a un lado el cabello de la chica para liberar el mordisco fresco que tenía en la piel. Se sintió satisfecho, le acarició el rostro y después tomó sus brazos obligándola a mirarlo-. Sanará pronto, no le pongas nada encima y amarrate el cabello.
-¿Eh? -Confundida arrugó su entrecejo-. Al menos podrías explicarme qué es esto, siento que mi piel esta cocinándose.
-Esto quiere decir que ahora me perteneces.
Sus zafiros quedaron expuestos, él lo dijo tan fácil y tan tranquilamente. Pero para ella, sonaba muy importante. Estudió demonios con Kikyo durante muchos años, conocía algunos comportamientos y algunos al parecer su protectora decidió omitirlos. No son criaturas sentimentales, pero son excelentes para crear vínculos que se mantenían durante toda la vida. Perder a una pareja, significaba casi la muerte.
-¿Por qué..?
-No podía esperar más. Eso alejará a los hombres que quieran algo más de ti.
-Pero.. los humanos no se van a ver afectados.
-No es para los humanos. Ya ellos tienen una imagen sobre ti, eres intocable. Los hombres inmortales no suelen ser así de respetuosos -Dió una última caricia a su rostro y luego la soltó. Se reservó el hecho de que los hombres humanos son iguales de peligrosos sólo para que se mantuviera tranquilo.
Volvieron a la aldea, Kagome intentó mantener la calma. Caminó entre el mercado y las casas esperando que alguien no la delatara por hacer cosas profanas con el hombre que iba delante suyo. Nadie estaba mirándola, pero su mente le pasaba una muy mala jugada. No quería sentirse juzgada por amar y desear a alguien.
Tomó un baño y desayunó con las aldeanas, se mantuvo silenciosa sólo escuchando los cotilleos de todas las jovencitas respecto a Sesshomaru quién había desaparecido como era costumbre. Tuvo tiempo para darse cuenta de que a ella la incluían en todo lo que las mujeres jovenes hacían. Otras sacerdotisas no tuvieron la misma suerte, Kikyo fue una de esas..
-¿Por qué está tan callada? -Una de las aldeanas se acercó con su plato en la mano y se sentó a su lado. Era tan joven como ella, pero la madurez llegó pronto marcándose debajo de sus ojos.
-Lo siento, en la aldea donde vivía antes no podía compartir así con otras chicas. Solo durante el baño -Con timidez contestó.
-No se sienta así, Señorita Kagome -Palmeó su espalda-. Aquí todas somos iguales sin importar nuestro rol en la aldea. Consideramos importante que sea una sacerdotisa, pero al final es humana como todas nosotras. No es una marginada -Se rió.
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¿De donde viene nuestro odio? || Sesshome
Fiksi PenggemarUn total malentendido que viene del pasado provoca una enemistad que no tiene razón ni lógica y que con el tiempo va perdiendo fuerza para transformarse en sentimientos humanos. Sesshomaru y Kagome, tendrán que pasar por ciertas situaciones juntos...
