El rostro del atractivo demonio de cabellos plateados tembló de rabia y apretó con una fuerza sobrehumana su espada.
Había roto la pared con solo atravesarla pero se detuvo en cuanto la imágen que tuvo al frente fue lo suficientemente clara.
Esa mujer sostenía el cabello de Kagome de una manera grotesca y lo enfureció todavía más ver a la joven chica inconsciente y con su rostro ensangrentado. Midoriko sostenía una sonrisa sádica y aterradora, era provocadora de una manera negativa pero después de unos segundos la soltó sin nada de delicadeza y dirigió toda su atención en él. —Te habías tardado —Se burló—. Puedes llevártela, he entendido que Kagome no me sirve.
—No hables de ella como si fuera una basura.
—¡Oh! —Se volvió a reír—. ¿Desde cuando tan compasivo?
Sesshomaru avanzó y estiró su brazo decidido a estrangularla, sin embargo ella fue igual de rápida para apartarse antes de que le hiciera un rasguño. El olor de la sangre le llego inmediatamente y esta vez con mas intensidad. —Sesshomaru, te recuerdo que Kagome está así por tu culpa. Si no hubieras sido un cobarde.. Ella hubiera sido tan fuerte como para desafiarme. Es una lástima, eso no pasará ya.
—Deja de decir payasadas —Sesshomaru movió su espada enviando una gran descarga de energía demoníaca, pero eso no le hizo nada, porque ella ya se había cubierto con su barrera. Eso lo hacía frustrarse, no quería atrasarse con esas cosas entonces mejor guardó su espada y preparo sus garras. Ella no era alguien con quién podía enfrentarse de largo tenía que agarrar su cabeza directamente y separarla de su cuerpo.
Midoriko abrió su mano y en ella comenzaron a aparecer aquellos pedacitos de cristal que contenían el poder de la pequeña sacerdotisa. Se sorprendió y se propuso el objetivo de conseguirlos en ese mismo instante. Kagome moriría si no lo recuperaba.
Inesperadamente, Sesshomaru soltó su látigo venenoso atrapando a la sacerdotisa que esta vez no tuvo chance de escapar, pero ella seguía con esa mirada burlona y llena de seguridad.
—No podrás quitarmelos nunca —La mujer desapareció y volvió a aparecer en otro lugar—. La vida de mi hija me pertenece, sus poderes, su alma. Yo soy la única que puede hacerla abrir los ojos.
Asquerosa mujer insolente, estriparé su cabeza como si fuera una cucaracha.
Yako rugió, Sesshomaru estaba en total desacuerdo. Miró a Kagome tirada en el suelo con un aspecto físico deplorable. Él pudo ser el culpable, pero la salvaría. Le demostraría que por primera vez en su vida aceptaba los errores que estaba cometiendo y recuperaría los valiosos fragmentos por ella.
—Te desafío a derrotarme con tu espada —Le dijo. Midoriko se burló y desapareció los fragmentos de su mano.
—¿Y si gano que sucede?
—Te entregaré a Kagome —La sacerdotisa estiró su mano llamando a la poderosa espada que fue confeccionada para ella y Sesshomaru continuó—. Si yo logro desaparecer esa asquerosa sonrisa de tu rostro, me darás los fragmentos y te devolveré al otro mundo.
—¡No! ¡Sesshomaru! —La exterminadora y el monje aparecieron paliduchos y sorprendidos—. ¡No puedes condicionar la vida de nuestra amiga de esa forma!
—Silencio —Alzó su espada. Esos humanos inútiles. ¿Quién creían que era? Él le ganaría a esa odiosa mujer, estaba tan seguro. No existían criatura en el mundo que podía compararse a él ni a su poder. Le haría el honor de repetir su funeral con la familia presente. Ella no era más que una habladora, una mujer que fue humana y que sus poderes ahora dependen del montón de almas corruptas en su interior porque ya no le quedaba nada.
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¿De donde viene nuestro odio? || Sesshome
FanficUn total malentendido que viene del pasado provoca una enemistad que no tiene razón ni lógica y que con el tiempo va perdiendo fuerza para transformarse en sentimientos humanos. Sesshomaru y Kagome, tendrán que pasar por ciertas situaciones juntos...
