19.

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—Kagome continúa muy débil —Sango miraba preocupaba el cuerpo de Kagome acostada en el lomo de Kirara. Se veía pálida, habían logrado vendarla pero no era suficiente. Los agujeros en su pecho no afectaron a su corazón y eso era bueno. De lo contrario habría muerto.

Nadie de los que caminaban de vuelta a la aldea parecía querer mencionar algo al respecto. InuYasha estaba distraído, estaba pensando en su espada y en como podría hacer para que se mantuviera en su forma de colmillo. Estaba preocupado por la chica, por todos. Pero sabe que estarán bien, todos lo estarán.
El aire aun estaba tibio y los pájaros habían comenzado a salir. Estuvieron toda la noche en la tumba del general y salieron en plena mañana. Era extraño que hubieran aparecido lejos de la aldea, tomando en cuenta que no habían estado lejos cuando ingresaron.

—¿Crees que Sesshomaru esté muerto? —Miroku le preguntó a InuYasha, sacándolo del trance en el que se encontraba. Él pensó su respuesta, su hermano era un demonio increíblemente poderoso, dudaba demasiado de su muerte.

—Las probabilidades son muy pocas, Miroku. Sesshomaru no es un rival fácil de derrotar, le tomará tiempo recuperarse de esas heridas, pero lo volveremos a ver —Le respondió con seguridad. Miroku se sintió decepcionado, él había exorcizado demonios y se había topado con muchos a lo largo de su corta vida pero sintió temor por ese hombre.

Sango escuchó la conversación, había algo en lo que ella no había dejado de pensar, y es que Kagome tenía una mirada extraña. Ella miraba al demonio como si fuera algo preciado para ella. Se preguntaba si entonces ella.. había sufrido de una decepción demasiado grande después de eso. No dijo nada y continuó caminando, no quería meterse en los asuntos de su compañera, pero era muy extraño. Kagome siempre estuvo asustada, temía luchar con demonios y recordó las veces en las que Kikyo tuvo que interrumpir sus entrenamientos porque sufría ataques de pánico. Parecía que había algo que aún no sabían. La actitud de Kagome había cambiado. Suspiró y miró al cielo. Ella es una chica, y aunque nunca se ha enamorado sabe como las miradas cambian y las reacciones comunes que tiene la gente. Ella no se perdió ni siquiera el momento en el que Kagome pronunció el nombre del demonio con tanta familiaridad.

Tal vez sólo eran cosas suyas.

InuYasha miró a Kagome que tenía la parte superior de su traje encima, aún estaba inconsciente. Sesshomaru no la atacó cuerpo a cuerpo entonces no se explicaba bien que había sucedido. Al menos continuaba viva, pudo protegerla.
Se detuvo bruscamente llamando la atención de sus compañeros, había un olor y una presencia extraña. Aunque el olor no tanto, olía a sudor y sangre. Eso lo hizo fruncir el ceño demasiado, era muy intenso el olor. —Huele a sangre —Avisó.

—Debe haber una aldea cerca que haya sido atacada —Miroku se acercó a InuYasha—. Deberíamos apresurarnos.

InuYasha asintió y se dirigió a Sango. —Cuídala, tal vez puedas ver algo sospechoso por aquí también —La exterminadora asintió y se pegó más a Kirara, entonces InuYasha y Miroku se fueron lo más rápido posible.

Sango decidió caminar cerca de ahí pero yendo por otra dirección. Ella es fuerte y ágil, pero no tanto como InuYasha. ¿Cómo podría proteger a Kagome? ¿Y si es un monstruo grande? Tragó saliva y continuó su camino. Era un lugar bonito, en realidad no parecía que estuviera siendo atacado por algún monstruo. Ella estaba acostumbrada a luchar contra bestias más grandes, pero en grupo, no sola. Aunque dependía del nivel de poder que tenían ciertos demonios.

InuYasha y Miroku llegaron finalmente a la aldea, eso era un caos. Básicamente habían cosas por todo lado, y gente. Gente muy herida, o más bien.. muerta. InuYasha se rascó la nariz por el olor a sangre tan fuerte y Miroku se acercó a un cuerpo cerca de ellos para examinarlo. Todo estaba recién hecho, las heridas en el cuerpo del pobre aldeano estaban frescas. —Parece que ha sido algún tipo de animal —El híbrido le dio la razón.

¿De donde viene nuestro odio? || SesshomeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora