23.

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—Te dije que no te confiaras —Naraku la miró como lo ha hecho desde siempre, parado detrás suyo.

Midoriko estaba destrozada, su cuerpo se había quebrado por completo. El hombre de cabello oscuro comenzó a crear otro para ella, más resistente. Aún tenía un frasco con la sangre de Kikyo que le otorgaría más duración.

Mientras esperaban a que el nuevo cuerpo estuviese listo, Midoriko guardó su alma en la espada como en el inicio. El no podía ver las expresiones que ella podría estar haciendo, pero lo más seguro es que estaba casi tan molesta como él.

—Se suponía que eso no tuvo que pasar —Le respondió—. Es imposible.. Kagome no puede tener aún tanto poder dentro suyo.

—Probablemente el alma de Kagome es más grande y fuerte de lo que pensabas. Si no le afecta la perdida de sus sentimientos hacia Sesshomaru.. significa que hay algo que la sigue manteniendo viva.

—Kagome debe venir con nosotros. Si ella sigue al lado de InuYasha no podremos traer la espada con nosotros. ¡Naraku, secuestra a Kagome!

—Hmp —Naraku sacó de su manga un collar—. Tengo esto para ella, sin embargo.. no podré utilizarlo mientras continúes sin un cuerpo. No me servirá de nada. Si se lo pongo lo romperá fácilmente, tendrás que ponérselo tu.

—¿Cuando estará listo?

—Como es la segunda vez que voy a crear un cuerpo para ti y es más resistente, durará quizás un mes o dos —Volvió a guardar el collar—. Gracias a Kanna la mantendremos vigilada, pero por mientras.. deberás esperar. Para la próxima vez, planea algo. Si Kagome descubre como deshacerse de ti..

—Ya lo sabe —Respondió de inmediato—. Ella puede verla, puede ver el lado frágil de mi alma. Cuando disparó sus flechas, en realidad iban dirigidas a mi pecho, pensaba purificarme.

—Si te purifica volverás al otro mundo y no podrás volver —Advirtió—. Ten cuidado —Dicho esto salió de la habitación, tenía que revisar como iba el cuerpo.

🌙

Los días pasaron de manera lenta, todo extrañamente se había calmado. Kagome continuaba nerviosa pero no habían rastros de Midoriko. Pudo volver a cuidar de la pequeña Rin sin problemas, volvieron a poner la barrera para evitar que criaturas menos poderosas entraran a la aldea.

Después de la pelea contra su madre, sintió su cuerpo más liviano. Podía ver bien otra vez, pero había algo que aún sentía que le faltaba. Su poder demostró fallos en aquel momento, de no haber sido por la adrenalina seguramente hubiese muerto, pero al final pudo conectar su alma con las flechas y lastimar a la sacerdotisa mayor.

La imagen de su cuerpo deshaciéndose volvía una y otra vez, no estaba segura de si pudo acabar con ella o simplemente escapó antes de desaparecer por completo. Le hubiera gustado ser un poco más rápida.

InuYasha se mantuvo en cama por dos días y volvió a levantarse, pero no hacía mucho porque la herida podía abrirse de nuevo. Cuidaba de él para que no hiciera mucho esfuerzo también. Por un segundo creyó que había muerto.

—¿Qué haremos ahora? —InuYasha y Kagome estaban sentados en una colina con la pequeña Rin para que recibiera algo de aire fresco y jugara.

—Necesito ver a alguien.. —Respondió—. Creo.. que perdí mis poderes —Su mirada bajó y jugó con sus manos—. Mi cuerpo siempre se siente en alerta, fuerte a pesar de mi apariencia. Pero, en realidad.. desde la pelea con Sesshomaru por la espada me siento extraña.

—Keh. A lo mejor te enamoraste de ese bastardo y bajaste la guardia —InuYasha sonrió molestándola. Kagome lo fulminó con la mirada—. ¿Vas a decirme que no es cierto? Además, estas cosas siempre pasan cuando una sacerdotisa deja que su corazón sea cautivado de esa forma. Aunque son humanas no pueden vivir como una normal o perderán sus poderes, Kikyo me habló de eso.

¿De donde viene nuestro odio? || SesshomeHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora