Él.. él es..
El asesino perfecto.
Una bocanada de aire hizo pegar un pequeño salto a Kikyo que estaba casi durmiéndose. Kagome estuvo inconsciente algunas horas y ya era quizás de madrugada y decidió despertar.
¿Qué había sido eso? ¿Un sueño?
¿Qué era esa voz? ¿Y el asesino perfecto?
Kikyo se acercó interrumpiendo sus pensamientos y puso una mano en su frente. Estaba preocupada claramente, Kagome no solía desmayarse a pesar de gastar energía seguidamente. Seguro fue el susto.
-Despertaste.. -Dijo con alivio. Kagome la estaba mirando sin decir nada. Sus labios estaban un poco secos. La mayor se levantó y fue por agua, después volvió con ella y le ayudó a sentarse para que pudiera hidratarse-. Kagome.. ¿podrías contarme qué pasó?
El silencio se adueño de la cabaña y sólo se escuchaba como los troncos eran consumidos por el fuego en la pequeña fogata que había en medio. Kikyo necesitaba saber que había pasado. Su protegida pudo morir. Sabía que había sido un demonio, de hecho, fue lo que la despertó cuando se encontraba durmiendo.
Kagome terminó de tomarse el agua, y después miró a Kikyo fijamente. Los segundos pasaron y los ojos de cafés de la menor se fueron poniendo húmedos.
Kikyo entendió, entendió el miedo por el que la pobre chica había pasado. Intentó demostrarle a todos y a ella misma que podía pero fracasó y se dejo consumir por el miedo que la criatura que había visto le causó. La más joven se tiró a sus brazos y comenzó a sollozar desesperada. -¡Tuve mucho miedo! -Esa oración llegó a los oídos de la mayor y abrazó a Kagome dándole su apoyo.
Definitivamente no había otro camino, Kagome podría dejarlo o seguir entrenando. Ella opinaba que seguir entrenando sería lo mejor, pero ella era una chica joven y seguro tenía otros anhelos.
-Discúlpame -Cerró sus ojos escuchando aún el llanto-. Pensé que podía hacerte una mujer fuerte como tu madre lo pidió.. sin embargo temo que tu corazón es demasiado frágil. La vida de una sacerdotisa siempre esta llena de miedo, es lo que alimenta nuestro poder y nos ayuda a crecer para poder acabar con el mal.. el mismo mal que nos atormenta -Los llantos fueron cesando, para poder escuchar lo que Kikyo decía. Tenía una manera tranquila y hermosa de hablar. A ella siempre le agradó-. Kagome.. mi tiempo se termina.
-¿Qué dices, señorita Kikyo? -Se separó de ella mirándola con terror y preocupación. La nombrada sólo asintió y lamió sus labios buscando las palabras indicadas para no dañar a Kagome. Se levantó y con un paso torpe y débil fue a buscar la espada que estaba escondida.
-Tu madre usaba esta espada -Dijo Kikyo volviendo con ella. Se sentó en el suelo y la puso en el regazo quitándole las mantas que la cubrían-. Cuando ella llegó, estaba malherida. Traía esta espada con ella que parecía protegerla -Acarició la empuñadura, que era de un color vino. Era una espada bonita. La hoja brillaba aún, como si estuviera recién hecha-. Cuando naciste, antes de que ella muriera me dijo que por favor cuidara de ti y te enseñara de lo que serías capaz y para cuando te dieras cuenta, te entregara esta espada que te acompañara en todo combate.. posiblemente yo ya no esté en el momento que conozcas y controles tus habilidades o seas una gran sacerdotisa por eso siento que debo dártela ya.
Kikyo estaba abatida. Se sentía su aura tan débil, tan triste. Parecía que quería desaparecer ya. Cada palabra que decía sonaba como una despedida, era muy pronto pero su cuerpo pedía un descanso eterno a gritos. Era una sacerdotisa poderosa y con valores admirables, pero llego a su punto. Llego al punto en donde las almas no eran suficientes y su poder ya no era tan estremecedor como antes. Kikyo ya es una mujer ordinaria. Y como una mujer ordinaria, llegó su momento de partir.
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¿De donde viene nuestro odio? || Sesshome
FanfictionUn total malentendido que viene del pasado provoca una enemistad que no tiene razón ni lógica y que con el tiempo va perdiendo fuerza para transformarse en sentimientos humanos. Sesshomaru y Kagome, tendrán que pasar por ciertas situaciones juntos...
