Sin perder más el tiempo, InuYasha decidió que era momento de partir. Kagome parecía más animada. Pasaron cinco días desde aquel emotivo momento entre ambos, aunque lo fue más para ella por que había estado viviendo con la duda sobre su familia. Ahora mientras caminaban por esas aldeas pidiendo alojamiento a cambio de algún exorcismo o de una bendición (Idea de Miroku) Kagome no se apartaba de él, siempre caminaba al lado de InuYasha y le hablaba de miles de cosas, no le quedaba de otra que escucharla y comentar alguna otra cosa. No estaba acostumbrado a ese tipo de cercanías, nunca habló con nadie así sólo con su madre. Izayoi también era muy callada, es extraño que Kagome fuera tan energética, ¿sería el resultado de ser criada por Kikyo? pero la sacerdotisa (que en paz descanse) era muy seria. Se encogió de hombros hacia la idea que estaba teniendo, no podía sacar la respuesta sobre la personalidad de Kagome. Nunca conoció a Midoriko y su madre evitaba mencionarla. Lo único que supo era que había matado a su padre el día que nació cuando a ella sólo le quedaban unos días para dar a luz. Se preguntaba por qué, quería reunir a los tres y preguntarles por qué armaron todo ese alboroto, pero bueno. Ir tan lejos no se podía.
Volteó su cabeza sólo un poco para mirar a Kagome, ella iba con una expresión tranquila pero iba muy hundida en sus pensamientos. Habían pasado cinco días y no sabía nada sobre Sesshomaru. No es que sea su obligación ir a verla siempre. La verdad es que sus encuentros fueron pocos y los primeros fueron de manera negativa, él tendría otras cosas que hacer que sólo ir a verla en las noches aunque se sentía un poco decepcionada por que esperaba que llegara un día en la mañana para dar el paseo que tanto anhelaba. Le caía bien definitivamente, como todos sabía que él poseía un poco de bondad en su corazón, no todos son tan malos como aparentan. Suspiró, mirando el camino por delante mientras imaginaba que él aparecería sólo para decirle que estaba bien, literalmente imposible por que es bastante serio y de cortas palabras pero no le hacía tan mal imaginar a Sesshomaru más expresivo. Pensó que quizás tendría una bonita sonrisa.
Además también estaba un poco ida con el asunto de su madre, porque se supone que ella volvió a la vida pero no ha sentido nada distinto y no ha visto problema alguno. Más bien, todo parecía estar muy tranquilo.
Las orejas de InuYasha se movieron, escucharon una vaca en el cielo que hizo sentir al grupo bastante extrañados. Miraron hacia arriba en donde tan solo instantes apareció una vaca de tres ojos con un viejo encima. Nadie conocía a ese anciano aparentemente demonio (dedujeron por sus orejas puntiagudas y sus ojos saltones). Kagome dio un paso hacia adelante cuando la vaca aterrizó en frente de ellos y el anciano bajó de ella. —Disculpe.. —Ella se inclinó un poco por curiosidad, luego el hombre la miró a ella y después a InuYasha fijamente. No podía creer que los rumores en la región eran ciertos. Midoriko había logrado que su hija sobreviviera e InuYasha seguía sin conseguir la espada. Si eso no pasaba definitivamente el muchacho con orejas sería un gran inútil toda su vida y era una lástima por que probablemente la espada si lo aceptaría. Después de todo las palabras de Touga fueron muy claras.
—¿Por qué no deja de mirarlos? —Preguntó Sango en un susurro hacia el monje.
InuYasha estaba claramente molesto por el desconocido, no mencionaba una sola palabra hasta que lo vió tambalearse preocupando a la chica de poderes espirituales. Ella se acercó un poco más preguntando si se encontraba bien pero el anciano solo sacó algo parecido a un martillo y golpeó la cabeza de InuYasha como si fueran conocidos de toda la vida. La vena se marcó en la frente de él y alzó su puño listo para devolver el golpe pero Kagome lo detuvo. —¡No puedo creer que ni siquiera haya encontrado su propia espada! —Se mostró incrédulo y hasta un poco decepcionado.
—¿Pero quién te crees, maldito anciano? —InuYasha frunció su ceño.
—Oiga, no tenía por qué golpearlo —La azabache puso sus manos en su cadera y también se puso molesta. No entendía la extraña visita de ese hombre—. ¿Podría decirnos quién es usted y por qué ha venido? —Pidió lo más amable posible aunque él haya decidido saludar de manera grosera.
ESTÁS LEYENDO
¿De donde viene nuestro odio? || Sesshome
FanfictionUn total malentendido que viene del pasado provoca una enemistad que no tiene razón ni lógica y que con el tiempo va perdiendo fuerza para transformarse en sentimientos humanos. Sesshomaru y Kagome, tendrán que pasar por ciertas situaciones juntos...
