32- Invitación a Cenar.

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Haltom

No paraba de pensar en lo que pasó la noche anterior.

Los gemidos de Helena no se comparan con nada en el universo. Haría lo que fuera por tenerla así y de muchas formas más en mi cama todos los días.

En la mañana siguiente nos levantamos temprano como ya era de costumbre para ir al instituto, pero antes teníamos que pasar por casa de Chloe buscando ropa de Helena para que se cambiara.

Mientras ella estaba dentro de la casa de Chloe yo estaba afuera mirando mi celular cuando se estacionó el auto de Tom muy cerca de mí, ese bajó con una sonrisa de oreja a oreja pero a la vez pude leer en sus ojos lo sorprendido que estaba por verme ahí.

—¿Que haces aquí bro?— me preguntó Tom.

—Espero a Helena.

—¿No es muy temprano para venir por Ela?— dijo mientras alzaba y bajaba las ceja y se colocaba a mi lado.

—Estamos despiertos desde más temprano, nos hubiésemos ido al colegio si no fuera porque ella no tenía ropa limpia en mi casa.

—¿Es cierto eso de que son novios?— me preguntó.

—Sí ¿No lo crees aún?.

—No, para mí es realmente sorprendente que Ela tenga novio— dijo—Y aún más si cumple con todas sus expectativas, siempre sueño con tener un novio pelirrojo.

—¿Es cierto eso de la obsesión por los pelirrojos?

—Sí.

Siempre me había preguntado eso, cuando Anne hizo el comentario aquel día en la cafetería pensé que solo lo hacía por molestarla conmigo, pero cuando ella respondió algo en mí me decía que no era una broma pero ¿Por qué?, no somos la gran cosa, somos igual que todos.

—Pense que era una broma.

—No lo es, desde que vio a Ron Weasley la perdimos.

—Solo es una película, por Dios— dije mientras contenía la risas y encendía un cigarrillo.

—No le digas eso a una Potter lovers.

No me dio tiempo de responderle porque en eso salieron ambas por la puerta principal.

Helena aún tenía mi suéter de los Lakers, lo acompañó con un jean negro ajustado, unas Converse negras y se recogió el cabello en una coleta alta.

"Cosa que nos encanta".

Venian riéndose de algo, que por alguna extraña razón nos causó atomy a mí gracias sin ni siquiera saber qué era. Su risas eran contagiosas la verdad, con tan solo verlas reír hacían que nosotros también lo hiciéramos.

—El pobre Haltom y yo tenemos más de cuatro horas aquí afuera— dijo Tom— ¿Que demonios hacían?

—No seas exagerado, Tom— Dijo Chloe— no tenemos más de minutos minutos ahí adentro.

—Eso para mí son cuatro horas— se acercó a ella y la beso.

Yo por otro lado abrace a Helena, olía demasiado bien.

Trece de Abril.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora