|| Ngen. La mitología del amor||
Jamás pensé que un simple, pero maravilloso viaje al otro mundo cambiaría mi vida.
¡Ja! Yo, a mis 17 años había decidido no creer en el cliché más viejo del universo: Amor. Pero ya era demasiado tarde, su sonrisa hab...
"...No hay sangre, no hay coartada Porque construí el arrepentimiento A partir de la verdad de mil mentiras Deja que la piedad venga y se lleve lo que eh hecho Me enfrentaré a mi mismo...".
Archipiélago de Chiloé, Chile. Bosque de Castro, periferia Lemuy. 09:35 A.M. Alba.
Horas interminables de lucha contra la maldad, horas en que la energía y coraje seguían fuertes, gracias a Lucia, la Alfa Suprema. Ella, a cada guerrero, le daba energía y esperanzas.
"¡¡Seguid luchando, ya quedan pocos!!". Ordeno la Loba Suprema de pelaje blanco.
Destripaba, cortaba y decapitaba a los aliados de Quecaví.
<<Gran Alfa, hemos acabados con todos los tripulantes del Caleuche>>. Comentó Blueheart. <<¡¡A POR LA VICTORIA HERMANOS Y HERMANAS!!>>.
"¡¡¡A POR LA VICTORIA!!!". Respondieron todos, incluyendo Lucia.
La manada de Marichis que luchaban en las costas de la isla Lemuy, corrieron rumbo a la periferia, donde se encontraban los otros peleando con brujos metamorfos y bestias del bosque.
De un momento a otro, los enemigos fueron cayendo. Acabaron con cada uno de los monstruos. Ya no había nada más que hacer, solo celebrar la...victoria.
_ ¡¡AUUUUUUUUUUU....!.
"¡¡MARICHIWEU!!". Gritó Lucia.
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<<¡¡¡MARICHIWEU!!!>>. Respondieron todos.
Carla se posicionó al lado de su Alfa y observó, como ella, los miles y miles de cuerpos descuartizados en el campo de batalla.
<<Quemamos los cuerpos de los tripulantes del Caleuche para que no regresen, Alfa Suprema>>.
"Muy bien Carla, muy bien. Ellos ya descansan en paz, junto a mi madre. Su espíritu había sido condenado a algo que no se merecían". Le explicó Lucia mientras observaban como los Marichis apilaban los cuerpos para quemarlos. "Todo en esta vida cae por su propio peso, tarde o temprano".
La Loba suprema se recostó, manteniendo la mirada elevada. Pese a todo se sentía agotada, fueron horas de lucha intensa.
Su Beta, dejó que su cuerpo se posara en la húmeda vegetación y comenzó a lamer una herida que sangraba en su pata delantera izquierda. Lucia se dió cuenta de aquel acto.