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¿Como describirlo?, estaba en shock.

Bill, aturdido por la acción de Thiago y el dolor que persive de Tom, se encuentra en un torbellino emocional. Su novio estaba allí, de pie frente a él, mirándolo con ojos acuosos, y eso le dolía. No quería esto, para nada. Miro a Thiago, la rabia y el miedo se mezclaban en su interior mientras lucha por encontrar una solución.

—Tom—. Le llama —Amor, esto no es lo que crees—. Tom no despega su mirada de Bill, su mente luchaba por entender lo que había sucedido. Pero no podía, así que solo dejo escapar una lágrima y se dió medía vuelta y comienza a caminar rumbo a su coche.

Thiago observa todo con una sonrisa satisfecha. Su plan maquiavélico estába en marcha, y estába más cerca de lo que nunca ha estado de obtener lo que quería. La obsesión que sentía por Bill lo consumia y lo motivaba a seguir adelante, sin importar las consecuencias para los demás.

—Tom, por favor—. Bill deja a Thiago atras y corre detrás de Tom —déjame explicarte—. Pide —esto es un malentendido. No es lo que crees—. Intenta, pero Tom estaba tan ensimismado en sus pensamientos, que no escuchaba o tal vez no quería hablar con Bill en esos momentos.

—Ya es demasiado tarde para explicaciones, Bill—. Dice Tom con voz temblorosa, mientras abría la puerta del coche —No puedo creer que hayas hecho esto—. Musita —me dijiste que estarías en casa de tus amigos —. Bill seguía en silencio, el no quería esto, solo quería aclararle cosas a Thiago, nada más, no se esperaba que Thiago lo besara y en primer lugar, ¿Porque lo había besado?, ¡¿Porque?! —No quiero escucharte—. Bill muerde su labio inferior, había comenzado a derramar lágrimas, al igual que Tom.

Se sentía impotente por no hacer nada, su cuerpo temblaba, y su vista se nublaba.

—Por favor —. Pide, sorbiendo de su nariz —No puedo dejar que te vayas así, por favor, amor—. Tom le dedica una última mirada, su corazón le decía que se quedará, pero estaba tand dolido que solo quería escapar de eso un momento. Ingreso la llave y le dio media vuelta.

El sonido del coche encendiendose, el rugido que proporcionó, haciendo eco en la calle tranquila.

—¡Tom, por favor! Solo déjame aclarar las cosas. No puedes irte así—. Demasiado tarde, porque Tom no siquiera escucho.

El ruido de las ruedas chirriando contra el pavimento lleno el aire cuando Tom da una vuelta brusca y se aleja a toda velocidad.

La mirada de desesperación del azabache lo siguió mientras su novio, su chico, se alejaba, dejándolo atrás con un nudo en la garganta y un profundo sentimiento de confusión y soledad.

Él azabache suelta un suspiro tembloroso, mientras  el motor del Cadillac de Tom rugio en la distancia. Bill quedo paralizado en la acera, con los ojos fijos en el automóvil que se aleja a toda velocidad. El corazón le late con fuerza en el pecho, y una sensación de pánico lo invade por completo.

—No—. Susurra.

Antes de que pudiese reaccionar, una ola de mareo lo golpea y amenaza con derribarlo.

En ese momento, unos brazos lo sujetan con fuerza, evitando que caiga al suelo. Es Thiago, quien lo sostiene con una sonrisa siniestra en el rostro.

—¿Ya está?—. Preguntó una voz femenina, Bill intento parpadear para recuperar la visión pero no podía, lo único que pudo ver fue a la chica que antes los atendió, la que les puso el café.

—Asi es—. Esa era la voz de Thiago, aunque no podía reconocerla muy bien porque comenzaba a escucharla en ecos, ecos muy lejanos —Avisale a brake que vamos en camino, para que mantenga el coche encendido, y ayúdame con el —. Dijo —parecera que está borracho, y no nada extraño —. Sus párpados le pesaban, sus piernas le fallaban, y en cada intento perdía la fuerza.

𝐀𝐃𝐃𝐈𝐂𝐓𝐈𝐎𝐍 | ᵀᴼᴸᴸ (𝑬𝒅𝒊𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora