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—Bill—. Escuchar la voz de Tom al ingresar al apartamento le hizo sonreír. Sí, claro estaba que llevaban un buen tiempo juntos, pero ninguno de los dos podía evitar el nerviosismo que aún sentían al estar cerca del otro.

—Tom—. Respondió Bill, usando el mismo tono que Tom, mientras se adentraba a la sala. El azabache le sonrió y Tom no pudo evitar relajar sus facciones, las cuales tenía tensas, después de escuchar a través de una llamada que su novio estaba con el capullo ese.

Le molestaba si, pero confiaba en Bill, más que en nadie.

—¿Estas listo, mi vida?—. Preguntó él trenzado, mientras se levantaba del sofá en donde estaba sentado, y se acerca tentadoramente hacía el azabache.

—Si—. Dice Bill con tono mimado —¿Me veo bien?—. Le pregunta.

—cariño, tú siempre te vez bien, con todo. . .con cualquiera cosa, hermoso —. Le responde Tom, mientras lo abrazaba por la cintura —hermoso, y mío por completo —. Le susurró. El azabache se estremeció ante el tacto del tibio aliento del trenzado chocar contra la piel sensible en su cuello, y río bajito intentando calmar la sensación de hormigueo que siempre sentía ante las caricias de su novio.

—Tommie—. Musita el azabache —¿Nos iremos ya?—. Pregunto, girándose aún con el brazo de Tom abrazándolo por su cintura, para quedar frente a él.

—Sí—. Respondió el trenzado —iremos al cine. . .

—¿Y después?.

—después, haremos lo que tú quieras —. Respondío besando la comisura de sus labios —todo lo que mi pumpkin pida, lo haré —. ¡Joder!, de verdad amaba a ese chico. Sin duda Bill sabía y sentía que Tom era el indicado, para él. Lo amaba con locura, una, que no tenía cura.

¿Se podía amar a alguien más de lo que ya lo hacía?, pues, según para Bill si se podía, y eso era porque todos los días amaba más a Tom que el día anterior, es como si al balde se le sumará un granito de arena más, aunque en esta realidad, no era uno pequeño, si no uno gigante. Porque sentía que en su corazón ya no iba a caber más, por estas tan lleno y pleno por el amor que sentía por su lindo novio. . .

—eso me gusta, ¿Tal vez podamos pasar por alguna librería?—. Pregunta indeciso, a lo cuál Tom le sonríe.

—si es lo que quieres, así será.

Salieron del apartamento, tomados de la mano, ¡Y carajo! Esto era lo que Tom siempre había querido, algún día tomar a él pelinegro de la mano, y caminar juntos por las calles de Mannheim, y ese día había llegado, por fin, le gustaba saber que el universo había conspirado a su favor. . .

Y no quería perder eso por nada del mundo. . .


.    .    .




—¿Que película quieres ver, amor?—. Preguntó Tom, mientras miraba atentamente a él azabache quien observaba los carteles con las películas disponibles para ver.

—lo mejor de mí —. Susurro él azabache pensativo mientras miraba la imagen frente a él, una película romántica, ¿Porque no?, a él no le agradaban las películas de terror, y las de suspenso bueno, eran muy pocas las veces que veía alguna así. . .¿Comedia?, Nuh, Nuh, Nuh. . .—veamos está, ¿SII?—. Pide suplicante. . .

—bien, entonces será esa —. El trenzado sonrió y toma a Bill de la mano para encaminarse hacía boletería, donde una chica con el cabello negro y mechones en azul y morado, los atendió.

—buen día—. Saluda la chica.

—Buenos días, boletos para la película lo mejor de mí para dos, por favor —. Pide el trenzado amablemente. La chica, mientras masticaba una goma de mascar imprimía los boletos y se los entrego por medio de una ventanilla —gracias. . .

𝐀𝐃𝐃𝐈𝐂𝐓𝐈𝐎𝐍 | ᵀᴼᴸᴸ (𝑬𝒅𝒊𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora