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Cinco días después. . .


—¡Bill!—. Gritó Georg al divisar a él azabache entre todos los universitarios que por los pasillos caminaban, se acercó a él tomándolo por los hombros, el pelinegro sonrió.

—¿Que pasa Georg?—. Preguntó él azabache. El castaño lo observo de pies a cabeza, y fruncío el ceño —¿Porque no vienes maquillado?—. Preguntó —bueno, eso es irrelevante ahora, ¿A que no sabes que ha pasado?—. Preguntó, el azabache rodó los ojos, odiaba cuando tardaban tanto en decir algo que al final, no le importaba y sentía que había perdido el tiempo esperando.

—¿Que?—. Preguntó cruzándose de brazos.

—¡Thiago está aquí!—. Con tan solo la mención de ese nombre, Bill sintió una ola de emoción en su pecho, sonrió inconcientemente, estaba perdido en sus pensamientos, pensando en como era posible, y también en porque había vuelto, tan ensimismado estaba que no se dió cuenta de la presencia de su novio.

—¿Quien es Thiago?—. Preguntó Tom de repente, haciendo que el pelinegro diera un brinco.

—Tommie, amor. No hagas eso—. Tom miro a Bill y fruncío el ceño con una sonrisa, —Thiago es. . .un amigo, un miembro más de nuestro círculo de amistad—. Dijo señalandose entre él y el castaño frente a ellos —Pero por cosas personales de su familia tuvo que irse a Francia, pero según Gigi, ya regresado —. Georg frunció el ceño, no le gustaba ese mote, al igual que a Gustav y Andreas pues el pelinegro para molestarlos solía llamarlos, “gusti, gusi o gustavo”, “Andreito, Andry o pimpollo, (por su color de cabello)” a Georg solía llamarlo “gigi, Georgie o simplemente, Gidsi”.

—Oh, entiendo —. Musitó Tom asintiendo levemente.

En ese momento, un aura de superioridad invadió el área, las chicas se abrieron paso dejando divisar la figura de un lindo pelinegro, con ojos color castaño, pecas alrededor de su perfecta nariz respongada, labios rosados y carnosos, su cuerpo fornido, piel bronceada, usaba un gorrito de lana holgado, y miraba a Bill con una gran sonrisa.

Una que hizo que Tom frunciera el ceño.

—¡Billa!—. Exclamó el chico, mientras se acercaba a pasos apresurados hacía él azabache, quien extendió sus brazos abrazando al chico por el cuello, mientras esté lo alzaba al aire tomándolo de la cintura dando vueltas mientras reían entre ellos.

—Oh, thigi—. Musitó el azabache —Te extrañe, tanto—. El azabache se aferró al chico, abrazándolo amistosamente.

—Yo igual, mi billa —. Exclama. El pelinegro se baja de los brazos de Thiago, y escucha a alguien a sus espaldas aclarar su garganta. Traga saliva al saber quién es, se gira y mira a Tom con una sonrisilla.

Georg miraba la escena, incluso llegó a sentir la incomodidad que sintió Tom, pero solo era empatía, una que sintió al ver al trenzado. Miro hacía un lado encontrándose con Andreas y Gustav, ellos también habían sentido empatía por el trenzado, no sabían porque, pero pensaron que tal vez se debía a la mirada tan apagada que Tom tenía en ese momento.

—Tom, el es Thiago —. Dice señalando a sus espaldas, al chico que en ese instante, se acomodo a su lado, sonriendo radiante —Thigi, el es Tom. M-. . .—. el pelinegro iba a hablar pero Tom se adelantó.

—Su novio —. Dijo, obligándose (por educación) a estrechar su mano con el idiota que tenía al frente.

—Oh, Billa. No sabía que tenías pareja, digo; Georg y los chicos no me habían mencionado nada—. Musitó —pero, ¿Que más da?, mucho gusto, Thiago Becker. El amigo de infancia de Bill —. Dice, mirando a Tom de pies a cabeza.

𝐀𝐃𝐃𝐈𝐂𝐓𝐈𝐎𝐍 | ᵀᴼᴸᴸ (𝑬𝒅𝒊𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora