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Era lindo, simplemente perfecto, ¿Que podría hacer el para olvidarse de esos pensamientos?, Tom estaba acostado en su cama, mientras observaba el techo, y sonreía como idiota mientras por su mente pasaban esas imágenes de Bill, ¡Un tortura! Claro, que sí. Suspiraba cada vez que pensaban en las maravillas que tenía Bill. . .

¿Que haría?, era sábado y joder, Bill no estaría hoy en el andén del tren, se sentía frustrado porque quería verlo, quería observarlo de lejos, solo quería admirar su belleza, obviamente no aguantaría hasta el lunes. . .¡Era un maldito obsesionado!; pensó.

Entonces, solo le quedaba una cosa, ya que sus amigos estarían de fiesta por todo el dia y prácticamente el ya había dejado esa vida, tal vez podría pasarse por la biblioteca de la señora Letithia. Bueno, era lo que siempre hacía cuando prácticamente no sabía que hacer, ¿Porque no?.

Tom se levanto de su cama, dispuesto a salir de su casa y dirigirse hacía la biblioteca. El camino era un poco largo, treinta minutos, en total. Eran las once de la mañana, nadie de su familia estaba en casa, así que no tendría porque dar explicaciones de a donde iba.

Salió de su habitación, y de su casa y comenzo a caminar por el lado derecho, por donde apreciaría la vista de un hermoso lago en el parque. Era hermoso, el día estaba soleado, se podía escuchar el canto de las aves, se sentía bien, pero a la vez, perdido. . .de verdad comenzaba a extrañar al azabache, como siempre cada fin de semana lo hacía. Y es que se había acostumbrado tanto, a verlo desde lejos, siempre en la estación, en el andén esperando su tren para ir a la universidad, que cada vez que el fin de semana llegaba se sentía algo así como. . .¿Deprimente?.

Observo todo a sus alrededor, varias tiendas y locales yacían abiertos, había gente merodeando y caminando por el parque, con sus mascotas o simplemente corriendo para ejercitarse o divertirse, habían otros sentados en la orilla del lago, sobre una manta, y con una canasta a su lado, prácticamente haciendo eso llamado picnic, algo de parejas o familiares. . .también amigos, aunque Tom deseaba hacer eso algún día, pero con el pelinegro, a como se dieran las circunstancias, si como pareja o simplemente amigos, la idea le gustaba, ¡Claro que sí! Sonrió leve, mientras observaba todo. . .

Cruzó el parque, y luego la carretera, y ya estaba allí frente a la biblioteca. . . suspiro, y abrió la puerta enseguida está hizo un “tim, tim, tim” era la campanilla que avisaba la llegada de un nuevo cliente. La señora Letithia, quien siempre estaba al pendiente, giro su cabeza para encontrarse con su según cliente del mes allí de pie.

Tom le sonríe de lado, y se acerca a la recepción pues allí estaba la señora. . .está le sonríe de igual manera, pero con más emoción, se podía notar en sus ojos. . .

—Tom, cariño —. Saludo la mujer —¿Como haz estado?—. Preguntó sonriente, Tom se encogió de hombros. 

—supongo que. . .bien—. respondió Tom, sin borrar esa leve sonrisilla —¿Y usted?. . .—. Preguntó.

—Oh, que bien. . .yo, eh estado de maravilla, pero lo estoy más ahora. . .—. Tom frunció el ceño sin dejar de sonreír, la señora Letithia iba a hablar pero el ruido de algo le hizo agachar su cabeza. . .entonces Tom supo que la mujer no estaba sola, había alguien allí con ella —oh, cielo. . .déjame ayudarte —. Dijo la mujer agachándose, y tomando unos libros en sus manos, entonces el ruido lo produjo esos libros; pensó Tom.

—Uff. . .eh terminado, ¿Que tal, Letty?—. Pregunto alguien, Tom no sabía quién era pero, se dió cuenta cuando esté alguien se puso de pie, acomodando su negra melena, y echándose aire con sus manos. . .el corazón de Tom palpitaba sin parar. . .

¡Joder!, ahí estaba; el dueño del corazón de Tom.

Bill, había llegado desde muy temprano a ayudar a la señora Letithia, a ordenar algunos libros, sacarlos de la recepción, y llevarlos a la estantería que les correspondía. . .

𝐀𝐃𝐃𝐈𝐂𝐓𝐈𝐎𝐍 | ᵀᴼᴸᴸ (𝑬𝒅𝒊𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora