El día era lluvioso, hacía frío increíblemente irritante, todos estaban bien cubiertos por chaquetas, el azabache y su chico caminaban por las calles con su sombrilla abierta, era de color negro mientras estaban bien abrigado, Tom le había obligado a usar tres pulóver's para que no tomara un resfriado.
Entro a una panadería, compro algunos panecillos que para su buena suerte estaban calentitos recién horneados. Salió de allí con una gran sonrisa.
—Baby, vamos —. Le dice Tom mientras lo toma de la mano y entrelazaba sus dedos, le miró de soslayo y sonrió. El azabache apoyo su cabeza encima del hombro de su novio y suspiro. Tom ahora llevaba la sombrilla, y sus miradas estaban perdidas al frente, después de la discusión que habían tenido el día anterior, se la pasaron tan acaramelados, cada uno, como temiendo perder al otro.
—Tommie—. Llama Bill, inclinando su cabeza para ver a Tom —Si me volviera un bichito feo, ¿Seguirías amandome?—. Pregunta de la nada, haciendo que Tom forme una sonrisa de lado, y riera bajito.
—Si—. Respondé Tom. Esa fue la respuesta que Bill necesitaba pero no estaba satisfecho. Aunque no lo sofocaria con tantas preguntas, por ahora.
Le había pedido a Tom, que lo acompañará a un lugar que no había podido visitar desde hace un par de meses, desde su cumpleaños; visitar a su abuela en aquél hospital en donde estaba encerrada.
—Te notó nervioso —. Dice Tom —¿Estas bien, mi vida?—. Pregunta.
—es solo que, no sé cómo está, o como se ha desarrollado su enfermedad. Temo que la demencia la este consumiendo. No quiero que muera —. Susurro eso último con un dolor que comenzaba a aparecer en su pecho.
—Tranquilo, amor—. Musíta —se que es difícil para ti, pero puedes con esto, eres fuerte. . .—. le pincha por las costillas haciendo que el azabache riera por unos cortos segundos —iremos, le haremos visita y podrás hablar con ella.
—¿Y si ya no puede?—. Pregunta con un deje de temblor en su voz.
Ya estaban frente a la entrada del hospital. El azabache trago saliva y apretó la mano que tenía entrelazada con la de Tom, respiro agitadamente, pero se decidió a entrar. Acompañado de su chico, se sentía un poco tranquilo, con sus piernas temblandole aviso a la recepcionista que venía de visita a ver a su abuela, la chica amablemente le dijo que prosiguiera y el así lo hizo.
Estando frente a la puerta, duda en si tocar o no, pero Tom lo alenta, sonriéndole firmemente en que el estaría allí para apoyarlo en lo que sea. Respiro profundo y tocó. La puerta fue abierta por una enfermera, que al ver a Bill sonrió —Hola, Bill. Que bueno es tenerte por aquí de nuevo —. Saluda la pelirroja.
—Hola, vivían —. Corresponde Bill, la rubia desvía su mirada para ver al acompañante del pelinegro, sonriendo —él es Tom, mi novio —. Dice él azabache, vivían extiende su brazo para estrecharla en forma de saludo con el trenzudo que tenía al frente.
—Mucho, gusto. Vivían Möller, soy la enfermera encargada de la señora Agatha—. Dice con voz suave.
—Tom Kaulitz, es un placer —. Responde Tom.
—¿Como está?—. Pregunta Bill, con miedo de mirar hacía adentro.
—la enfermedad sigue avanzando Bill, la mitad de su rostro, está un poco deformado ya que hay se genero la enfermedad, pero no te preocupes. Ella no puede hablar muy bien, pero aún puede comunicarse, hablando entre susurrós y entender sus palabras. . .—. Bill asiente —ha preguntado por ti, de todas las cosas de las que se ha olvidado, aún recuerda a su nieto favorito —. El azabache ríe bajito —Anda ve, le gustara y le sentira bien, verte.
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𝐀𝐃𝐃𝐈𝐂𝐓𝐈𝐎𝐍 | ᵀᴼᴸᴸ (𝑬𝒅𝒊𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐)
Romance𝐀𝐃𝐃𝐈𝐂𝐓𝐈𝐎𝐍 | "𝘓𝘢 𝘥𝘳𝘰𝘨𝘢 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘴𝘦𝘳 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘺 𝘵𝘶́ 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘢" 𝗧𝗼𝗺 𝗻𝘂𝗻𝗰𝗮 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗼́ 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗹𝗴𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗹𝗲 𝗮𝗺𝗮𝗿𝗶́𝗮 𝘁𝗲𝗻𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗼́𝘁𝗶𝗰𝗮 𝘆 �...
