Tom se acercó a la doctora con una mirada ansiosa, buscando desesperadamente una solución para estar junto a Bill durante su permanencia en el hospital. Sabía que eso le gustaría a Bill, y también quería aprovechar para darle la tan decepcionante información.
—Disculpe, doctora ¿hay alguna posibilidad de que me permitan acompañar a Bill en las noches? No quiero dejarlo solo aquí, especialmente con todo lo que está pasando—. Preguntó, intentando calmar su desespero.
La doctora simplemente desvío su mirada del expediente medico de otro paciente y la posó en Tom, quien la miraba suplicándole con la mirada, cosa a la cuál ella sonrió de lado —Claro que sí, Tom. Es importante que ambos se sientan apoyados mutuamente —. respondió la doctora con empatía.
Una oleada de alivio recorrió el cuerpo de Tom al escuchar esas palabras. La idea de poder estar junto a Bill en las noches le causaba ese atisbo de esperanza en medio de la angustia que sentía.
—Pero hay un problema, y es que no hay comodidades para que tú también descanses, solo un sillón en la habitación, ¿Comprendes?—. Le pregunto.
—No hay problema—. Respondió Tom, la verdad era que no le importaba, el solo hecho de estar con Bill era más que suficiente, no le importaba donde tendría que dormir, no le importaba si era en el suelo, lo único que quería era acompañar a él azabache.
—Vale, entonces nos vemos luego, Bill ya despertó, tal vez quieras ir a verlo de nuevo, sus amigos están allí—. La doctora le sonrió por última vez y se dirigió al ascensor, Tom simplemente sonrió sin curvar mucho los labios, se dió la vuelta y comenzó a caminar por la dirección en la que quedaba la habitación del azabache. Sentía algo de calma. . .
Sin embargo, esa sensación de alivio fue efímera, ya que inmediatamente aquél pensamiento que ahora lo abrumaba llegaba de nuevo; ¿Cómo podría decirle a Bill que pronto tendría que internarse en una clínica de rehabilitación?, estaba claro que él iba a enfrentar las consecuencias de sus indebidos actos, aceptaba tambien que no había escuxa para lo que había hecho. . .
Pero, esperaba que Bill lo comprendiera y no solo eso, sino que también entendiera que si estaba decidido a irse era por él y por ser mejor para él.
Tom se apartó del pasillo del hospital ensimismado en sus pensamientos, tratando de encontrar las palabras adecuadas para abordar el delicado tema con el pelinegro. Sabía que sería una conversación difícil, pero también era consciente de que era crucial para el futuro de ambos.
. . .
Los chicos habían acudido a la habitación en cuanto la doctora les informó que el azabache ya había despertado, ni siquiera esperaron a que la doctora les dijera el resto de información cuando salieron corriendo de la sala de espera. Allí estaban, en la habitación, el azabache sonreía a pesar del dolor que asediaba su cuerpo.
—¿Como estás, Billie?—. Le pregunto Gustav, con una expresión preocupada, pero sonriéndole para apaciguar ese sentimiento.
—De maravilla—. Respondió el azabache, forzando una sonrisa —para ser honesto, estoy bien. Y mejor ahora que todo ese infierno ha llegado a su fin—. Concluyo, mordiendo su labio inferior.
—Bill, Thiago ya está detenido —. Menciono Andreas —En tres meses será su juicio —. Concluyo mientras daba un respiro profundo, tal vez no era el momento pero Bill tenía que saber que él debía asistir a aquél juicio ya que fue su víctima.
Pero el pelinegro solo desvió la mirada hacia un punto muerto en la pared y suspiró al recordar todo lo que vivió durante aquel infierno. Cada tortura, cada golpe resonaba en su mente. Jamás se había esperado eso de él, y ahora no quería saber nada suyo. —Por favor, no hablemos de él —. Pidió en un susurro.
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𝐀𝐃𝐃𝐈𝐂𝐓𝐈𝐎𝐍 | ᵀᴼᴸᴸ (𝑬𝒅𝒊𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐)
Romance𝐀𝐃𝐃𝐈𝐂𝐓𝐈𝐎𝐍 | "𝘓𝘢 𝘥𝘳𝘰𝘨𝘢 𝘥𝘦 𝘶𝘯 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘰𝘵𝘳𝘰 𝘴𝘦𝘳 𝘩𝘶𝘮𝘢𝘯𝘰 𝘺 𝘵𝘶́ 𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘭𝘢 𝘮𝘪𝘢" 𝗧𝗼𝗺 𝗻𝘂𝗻𝗰𝗮 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗼́ 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝗹𝗴𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗹𝗲 𝗮𝗺𝗮𝗿𝗶́𝗮 𝘁𝗲𝗻𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗮𝗾𝘂𝗲𝗹𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗼́𝘁𝗶𝗰𝗮 𝘆 �...
