Capitulo 54.

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Han pasado varios años desde esta historia.

Y no de una historia cualquiera, no. Esta es la historia de una chica que no tuvo que salir a la calle para descubrir un mundo distinto al que conocía o al que le enseñaron desde su niñez; sino que, a raíz de una profunda decepción amorosa, conoció una realidad totalmente diferente a la que alguna vez creyó perfecta desde lejos.

Lo que esa chica tuvo que atravesar para conocer el verdadero mundo -fuera de un compromiso que fue necesario para que pudiera experimentar el amor de Jesús por ella- la llevó a descubrir, finalmente, su verdadero propósito.

Es increíble haber presenciado la vida de alguien que, en ese lapso de tiempo, no la pasó nada bien pero que, pese a las circunstancias, supo salir adelante. Supo avanzar aun cuando no tenía ánimos para seguir.

Nunca habían sido sus propias fuerzas: siempre había sido Dios. Él estuvo con ella en todo momento; jamás la dejó sola. Era ella quien lo mantenía lejos, apartado y distante. Era ella quien había levantado las barreras.

Fue duro para Danaé salir adelante como pudo; no fue fácil. Pero ella estaba consciente de que, por sí sola, jamás habría podido escapar de esa situación que parecía no tener salida.

Le abrió las puertas de su corazón a Dios, se lo entregó y se comprometió con Él, sellando así un nuevo pacto.

Una nueva vida.

Un nuevo capítulo.

Un nuevo comienzo.

Un nuevo corazón.

Una mente renovada.

Una nueva perspectiva.

Haciendo de su entorno un lugar completamente diferente. Y si antes era un mundo distinto, ahora es un mundo completamente nuevo y transformado. ☄️

Y tú, mi querido lector, me imagino que querrás saber qué fue de esta chica. Así que, sin más rodeos, te lo contaré.

Danaé siguió perseverando fielmente en los caminos del Señor, creciendo y creyendo de corazón en sus promesas, esforzándose cada día por ser su mejor versión para agradar a Aquel que siempre estuvo a su lado.

Se concentró y enfocó en sus responsabilidades, tanto en lo académico como en la obra de Dios. Se graduó de la secundaria y, con mucho orgullo, ingresó a la universidad, de la cual se graduó con éxito.

Nunca dejó que las dudas ni los ataques la hicieran sentir menos; nunca dejó de creer. La universidad fue difícil, pero estaba completamente segura de que, si Dios estaba con ella, podría con todo.

Siguió adorando y ministrando aun cuando su corazón flaqueaba. Sabía en quién tenía puesta su confianza cuando las cosas no iban bien.

Y, finalmente, aprendió a tocar su instrumento favorito: la guitarra.

¿Y qué fue de ella en el aspecto sentimental?

Bueno... nada. Dejó su corazón por completo en las manos de Dios y permitió que Él se encargara de todo a su tiempo y a su manera. Eso sí: está segura de que quien llegue no será un error ni le romperá el alma en lo más profundo.

Anthony siempre sería recordado como su primer amor, pero su corazón hoy descansa tranquilo porque sabe en quién espera. Y sabe que lo que le aguarda es bueno, e incluso mejor de lo que jamás se llegó a imaginar.

Hasta entonces, sigue y seguirá enfocada en su relación con Dios.

Porque Él hizo de su vida un mundo nuevo.

Un mundo completamente distinto.

Un Mundo Distinto.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora