X si volvemos

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X si volvemos - Karol G

No funcionamos
Lo dimo' todo, pero no se nos dio
Por eso nos vamos
Pero antes de irnos

— ¡Playa, playa, playa! — gritaban Doriana y Angélica a través de la videollamada, tan insistentes como siempre.

— ¡Uy, cansonas! — les respondí, fingiendo fastidio mientras me acomodaba en la cama.

— ¡Acompáñanos! — insistieron, sus caras de súplica apareciendo en la pantalla como si eso fuera a convencerme.

— Nada que ver — les dije, haciéndome la loca y dispuesta a mantener mi firmeza.

— Te prometemos que Richard no va — soltó Doriana, intentando sonar convincente, pero yo la conocía mejor que eso.

— No les creo ni un culo. No me van a hacer romper mi contacto cero — respondí, sintiéndome en control. No iba a caer en la trampa de ver a Richard. No después de lo que pasó.

— Es en serio, está enfermo — agregó Angélica, enfocando la cámara en Muñoz, su novio, que estaba al lado y asintió en silencio como si quisiera calmar mis dudas.

Suspiré profundamente. ¿En serio? ¿Esto era lo que me haría caer?

— Dale, vamos, porfi — insistió Doriana, estirando la palabra con cara de niña buena.

— ¿A qué hora estoy allá? — respondí, resignada, ya sintiendo el peso de mi decisión.

— ¡Ahorita! En una hora — exclamó ella rápidamente, triunfante, mientras yo le sacaba el dedo y colgaba la videollamada.

Malditas sean. Me estaban haciendo romper mis propias reglas.

Caminé al clóset, sacando un vestido vino tinto, corto, lo justo para resaltar lo que quería y tapar lo necesario. No estaba dispuesta a darles el gusto de verme mal. Me eché un poco de blush, corrector para las ojeras, pestañina para darle vida a los ojos, y una ligera tinta en los labios. Mi cabello suelto, todavía fresco del lavado, caía en ondas ligeras que dejé libres, dándome ese look despreocupado que tanto me gustaba. Agarré mi bolso, metí lo básico y salí hacia la casa de Doriana en un taxi.

Cuando llegué y vi la mini van donde estaban metiendo las maletas, saludé a todos rápidamente y al girarme, maldita sea... ahí estaba él.

Richard.

Vamo' a hacerlo por última ve', bebé
Que en el amor no, pero en la cama nos entendemos
Es una porno, a mí me encanta cómo lo hacemos
No borraré tu contacto y estoy al tanto por si volvemos
Pero así no (ey)

"¡Hijueputa! Castigo divino", pensé, fulminando a Doriana con la mirada. Ella bajó la cabeza, claramente culpable. Me acerqué a Angélica y le susurré entre dientes:

— Te voy a descuartizar.

Ella solo me sonrió nerviosa, encogiéndose de hombros.

Todos comenzamos a subirnos al carro, y cuando pensé que al menos me salvaría de estar cerca de Richard, Muñoz soltó la bomba:

— Hay un pequeño problemita — dijo con una sonrisa traviesa, mirando a James y a Carrascal, quienes me devolvieron la mirada con caras de complicidad.

— Calculamos mal una silla — explicó James, disfrutando la situación.

— Ajá... y me puedo ir en Uber, ¿cierto? — dije con sarcasmo, ya viendo venir lo que intentaban hacer.

— Parece boba — soltó Richard con esa voz que me ponía los pelos de punta, jalándome del brazo hacia él de un solo tirón, obligándome a sentarme sobre sus piernas.

One shots - Richard Rios Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora