Pensabas - Brray
Me dijeron que querías ser mía (yeah)
Pues, bebé, si quieres, te complazco
Me puedo memorizar tu fantasía
Quizás somos diferentes, pero yo m'adaptoEra el cumpleaños de mi novio, y mientras me preparaba en mi habitación, sentía una mezcla de nervios y emoción. El vestido azul rey con lentejuelas que había comprado era perfecto, ajustado en la cintura y con un escote elegante que resaltaba mis curvas. Me miré al espejo, dudando si debía hacerme unas trenzas como siempre o dejarme el cabello suelto. Al final, opté por lo segundo, y con un maquillaje suave, logré un look que resaltaba mis rasgos sin ser exagerado.
Cuando iba a ponerme mis gafas, mis ojos se detuvieron en una cajita sobre el tocador: los lentes de contacto que mi mamá me había regalado hacía meses. ¿Por qué no?, pensé. Dejé las gafas en la cama, abrí la cajita y, con algo de torpeza, intenté colocármelos.
Mi teléfono comenzó a vibrar; era mi mejor amiga en videollamada.
—Te ves preciosa —dijo ella sonriendo, pero luego cambió su tono—. Pero... ¿estás segura de que quieres ir?
—Sí, ¿por qué no estaría segura? —le respondí mientras parpadeaba para ajustar los lentes.
—Porque Richard es un idiota. No entiendo qué le ves —dijo con una mueca de desaprobación.
—Es mi novio —contesté, intentando sonar firme, aunque su comentario me hizo dudar por un segundo.
Y es que desde que rocé tu piel
Baby, te juro que me cambiaste (yeah)
Pero pensaste que yo era pa ti
Y ahí fue donde tú te equivocaste—Bueno... ¿qué le compraste? —preguntó curiosa, inclinándose hacia la cámara.
—Un reloj, un perfume, dos camisas, un peluche y una foto nuestra en un marco.
—¿Foto en cuadro? ¡Llevan solo un mes! —exclamó, casi escupiendo el café que estaba tomando.
Saqué el perfume de la caja de regalo para mostrárselo.
—Mierda, ¿eso cuánto te costó?
—Setecientos ochenta y seis mil pesos —respondí, evitando pensar en el sacrificio que hice para comprarlo.
—Ay, mija, que le vaya bien. Y por favor, si ese man hace alguna estupidez, no te quedes callada —me dijo antes de colgar.
Suspiré, me vi al espejo una última vez y salí con pasos decididos hacia la casa de Richard. Los tacones resonaban en las baldosas mientras caminaba. Al llegar, noté que la puerta estaba entreabierta, y desde dentro se escuchaba música y risas.
Cuando entré, la primera persona que vi fue a Lucía, una de las chicas del grupo de amigos de Richard. Me miró de arriba a abajo y soltó una risita burlona que me hizo arquear una ceja. Pasé de largo, ignorándola, y caminé hacia la sala. Ahí estaba él, apoyado en el hombro de Salomé, una amiga de Lucía. Abrazándola por detrás. Mi estómago se revolvió, pero me obligué a mantener la compostura. No soy de las que arman escenas... o al menos eso creía.
Me acerqué con una sonrisa forzada. Cuando quedamos frente a frente, dije en voz baja:
—Feliz cumpleaños —extendiendo la caja que llevaba conmigo.
El ambiente se tensó. Carrascal, que estaba sentado en un sofá cercano, no tardó en soltar una broma:
—Uy, llegó por más... mmm. —Fingió un gemido, lo que hizo que lo mirara con furia.
Richard tenía una sonrisa burlona en el rostro, pero antes de que pudiera decir algo, Lucho se levantó del sofá y dijo:
—Es que usted no sabía que era un reto.
—¿Qué? —pregunté, mi voz apenas un susurro.
—El niño cumplió —dijo Lucho, dándole una palmada a Richard en la espalda.
—Tras de que la desvirgó, un mes de novios. —James gritó desde el fondo, levantando su cerveza. Todos comenzaron a reír y a brindar, como si acabaran de celebrar la mayor hazaña del año.
Me acuerdo cuando tuve que vender mi X-Box
Pa tu regalo de Año Nue-vo
Me pagaste pegándome cuer-no'
Y por eso nunca vamo a verno má'Sentí como si me hubieran vaciado un balde de agua fría. Mi mano tembló, y la caja cayó al suelo. El perfume se rompió, llenando el aire con su aroma, mientras mi corazón se quebraba junto con él.
—Richard... vendí mi Play para comprar tu regalo... —murmuré, dando un paso hacia atrás.
Él recogió la caja, sacó los regalos y los miró. Su expresión cambió, parecía arrepentido, pero no dijo nada. Ese silencio fue peor que cualquier palabra.
—¡Eres un imbecil ! —le grité antes de salir corriendo de la casa. La lluvia comenzaba a caer cuando me detuve en una esquina. No podía correr y llorar al mismo tiempo, así que me quité los tacones y me senté en el andén. La lluvia no solo mojaba mi cuerpo, sino que también parecía arrastrar lo poco que quedaba de mi dignidad.
Detrás de mí, escuché pasos apresurados.
—¡Espera! —gritó Richard.
Me giré lentamente, encontrándome con su figura empapada bajo la lluvia. Su cabello chorreaba, y sus ojos parecían buscar algo en los míos.
—¿Qué quieres, Richard? ¿Un aplauso? ¿Quieres que te agradezca por hacerme sentir como una mierda delante de todos? —grité, mi voz quebrándose.
—No era mi intención que se enteraran... —dijo él, acercándose.
—¿No era tu intención? ¿Entonces qué era? ¿Un juego para ti? —respondí, dando un paso atrás.
—Déjame explicarte... —suplicó, acercándose más.
—¡No hay nada que explicar! —grité, sintiendo cómo las lágrimas se mezclaban con la lluvia.
Él extendió una mano, tocando mi mejilla con suavidad. Por un segundo, nuestras miradas se encontraron, y su rostro se inclinó hacia el mío. Casi me besa. Pero antes de que pudiera suceder, di un paso atrás.
—No lo arruines más, Richard. Ya lo hiciste suficiente.
Me giré y caminé bajo la lluvia, dejando atrás no solo a él, sino también lo que creía que era nuestro comienzo.
Pensará' que todo te iba a salir como pensaba'
Fallaste y te juro que te arrepentirá' (que te arrepentirá')
Diciendo que estás bien, no sabes lo mucho que mentirás
Y solo pensará' que todo te iba a salir como pensaba'
Fallaste y, te lo juro, te arrepentirá'
Diciendo que estás bien, no sabes lo mucho que mentirás (shit)
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