Besos en guerra - Morat, Juanes
Quién te dijo esa mentira?
Que eras fácil de olvidar
No hagas caso a tus amigos
Solo son testigos de la otra mitad
Dos besos son demasiado
Y un beso no bastará
Y aunque adviertan a soldados
Si está enamorado en guerra morirá
📱 Chat grupal - "El Trío Dinámico"
Laura: Maricaaa, ¡me tocó a mí! ¡Hoy
Tengo clases con el papacito de Richard! 😍
Sara: JAJAJAJAJA cálmate, mija, ni que fuera Brad Pitt. Además, a ese man tú no le gustas.
Prota: Sara, cállate, ¿sí? Ese man no tiene nada de especial. Puro músculo y cara bonita, ¡pero de cerebro, cero!
Laura: JAJAJA pero yo te apuesto que después de hoy cambias de opinión. 😉
Richard se había ofrecido a llevarme a casa después de reprobar un examen de matemáticas. No porque él quisiera, claro. Fue más bien porque la profesora casi que le ordenó hacerlo porque fui la última alumna en la escuela.
Y ahí estaba yo, sentada en el asiento del copiloto de su carro, con la tormenta del siglo cayendo sobre nosotros.
—¿Siempre haces esa cara de amargada, o es solo cuando estás conmigo? —dijo Richard, con una sonrisa burlona mientras ajustaba el aire acondicionado del carro.
—No sé, ¿siempre eres tan imbécil, o es solo hoy? —respondí sin mirarlo, fingiendo interés en mi teléfono.
Él soltó una carcajada tan fuerte que casi me hizo saltar del asiento.
—Me gusta tu actitud, parcera. Bien rebelde.
—Y a mí no me gustan los egocéntricos como tú. —Respondí, esta vez sí mirándolo. Error.
Richard estaba demasiado lindo. Con esa camiseta ajustada que dejaba ver los músculos de sus brazos y su sonrisa ladeada que parecía salida de un comercial de pasta dental. Pero no iba a dársela tan fácil. Ni loca.
—Bueno, tranquila, pues. No voy a morderte... a menos que me lo pidas. —Su tono era descarado, y mi cara se puso roja al instante.
—Eres un imbécil. —Intenté mantener la compostura, pero sentí mi cara ardiendo.
De repente, un relámpago iluminó todo el cielo, seguido de un trueno tan fuerte que me hizo dar un brinco.
—Tranquila, parcerita. No te va a caer un rayo... Aunque con esa actitud, no me sorprendería. —Richard se estacionó bajo un árbol, porque la lluvia era tan intensa que apenas podíamos ver.
—Cállate, idiota. ¿No puedes ser serio por cinco minutos?
—Depende. ¿Qué me das si lo logro?
Le lancé una mirada que intentaba ser mortal, pero él solo sonrió. Maldito. Cómo odiaba esa sonrisa. Bueno, más o menos.
Estuvimos en silencio por un momento, escuchando el sonido de la lluvia golpeando el techo del carro. Él miraba hacia adelante, pero yo podía sentir su presencia, demasiado cerca, demasiado intensa. Sus manos descansaban sobre el volante, y había algo en la manera en que apretaba los dedos que me hacía preguntarme qué tan fuertes serían en... otras cosas.
—¿Qué miras? —dijo de repente, rompiendo el silencio.
—Nada. —Aparté la vista rápidamente, sintiendo mis mejillas arder.
—Claro, claro. Seguro estabas pensando en lo que podríamos hacer aquí, encerrados, bajo la lluvia...
—¡Ni loca! —protesté, pero mi voz salió más débil de lo que esperaba.
—Mentirosa. —Se inclinó un poco hacia mí, y pude sentir el calor de su cuerpo. Su perfume, una mezcla de algo fresco y un poco dulce, me envolvió completamente.
—¿Siempre eres tan intenso? —Intenté desviar la atención.
—Solo cuando algo me gusta mucho. —Su voz bajó una octava, y el ambiente en el carro cambió. Ya no era solo una broma.
Mi corazón empezó a latir con fuerza. Esto no estaba pasando. No podía estar pasando.
—Mira, Richard...
—Dime una cosa, ¿por qué siempre me miras como si quisieras pegarme, pero luego te quedas callada? —preguntó, mirándome fijamente.
—Porque eres insoportable. —Susurré.
—¿Seguro? Porque yo creo que te estoy empezando a gustar. —Sonrió con esa confianza que me sacaba de quicio.
Quise negarlo. Quise decirle que estaba loco. Pero en lugar de eso, me encontré atrapada en su mirada, sintiendo cómo se inclinaba cada vez más cerca. No sabía si era el sonido de la lluvia o su respiración lo que llenaba el espacio entre nosotros.
—¿Qué harías si te digo que tienes razón? —pregunté, sorprendida de mi propio atrevimiento.
Él levantó una ceja, claramente impresionado.
—Te diría que te estás metiendo en problemas. —Susurró, antes de rozar sus labios con los míos.
Y, bueno, digamos que las cosas se pusieron aún más intensas en ese carro, con la lluvia como nuestro único testigo.
📱 Chat grupal - "El Trío Dinámico"
Prota: Sara, Laura... creo que me gusta Richard.
Sara: JAJAJAJAJA ¿¿QUÉ?? ¡Sabía que iba a pasar!
Laura: ¡TE LO DIJE, MARICA! ¿Y cómo estuvo el ride? 😉
Prota: No puedo hablar de eso ahora. 😳
