El Gran Comedor brillaba con un encanto mágico que dejaba a todos sin aliento. Las mesas habían sido retiradas, dejando espacio para una pista de baile decorada con estrellas brillantes que flotaban por encima. Música suave llenaba el aire, mientras alumnos de Hogwarts y de las escuelas invitadas paseaban por la sala con sus mejores atuendos.
Ron estaba en el dormitorio, mirándose al espejo con una mezcla de emoción y nerviosismo. Llevaba túnicas nuevas, algo más elegantes de lo que solía usar, gracias a la insistencia de Hermione. Harry estaba a su lado, ajustándose la corbata y lanzando comentarios para aliviar la tensión.
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No sé por qué estás tan nervioso, Vas con Sirius, ¿qué podría salir mal?- dijo Harry, dándole un codazo amistoso
Ese es el problema es Sirius. ¿Y si hago algo estúpido? ¿O digo algo que lo haga arrepentirse?- respondió Ron, suspirando
Créeme, Ron, Sirius ya está completamente loco por ti. No hay forma de que la cagues.- Harry rodó los ojos, divertido.
Ya es hora, chicos. ¿Listos?- Hermione apareció en la puerta, luciendo un vestido hermoso y sonriendo con aprobación al verlos.
Ron asintió, aunque su corazón latía rápido. Cuando llegaron al Gran Comedor, su mirada buscó instintivamente a Sirius, quien ya estaba esperándolo cerca de la entrada. A pesar del disfraz, Sirius emanaba una confianza natural que hacía que todos se volvieran a mirarlo. Llevaba una túnica oscura, pero con detalles que destacaban su personalidad rebelde.
Cuando los ojos de Sirius se encontraron con los de Ron, su sonrisa se ensanchó, y en unos pasos rápidos cerró la distancia entre ellos.
Estás impresionante, Ron —dijo Sirius, mirándolo de arriba abajo con genuina admiración.
Gracias. Tú también te ves... bueno, como siempre.- Ron sintió que su rostro se calentaba, pero sonrió tímidamente.
Vamos. No quiero perder ni un momento contigo esta noche.- Sirius soltó una risa ligera y le ofreció su brazo.
La pareja entró al comedor, y aunque muchos estaban ocupados en sus propios asuntos, algunos no pudieron evitar mirarlos. Harry y Hermione intercambiaron miradas cómplices, felices por su amigo, mientras Viktor Krum, desde una esquina, observaba en silencio, su expresión difícil de leer.
Sirius llevó a Ron a la pista de baile, donde una música suave empezaba a sonar.
¿Sabes bailar? —preguntó Sirius, levantando una ceja con una sonrisa juguetona.
No mucho —admitió Ron, algo avergonzado.
Perfecto. Así no seré el único haciendo el ridículo.-dijo Sirius con una sonrisa
Con una risa, Sirius tomó la mano de Ron y lo guió en un baile que, aunque no fue perfecto, estuvo lleno de risas y momentos de cercanía.
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