50

44 2 0
                                        

Los días se convirtieron en semanas mientras el trío de oro recorría diferentes lugares, siguiendo las pistas sobre los Horrocruxes. La primera de estas pistas los llevó a una antigua mansión abandonada en el corazón de un bosque sombrío. Según los registros que Hermione había estudiado, el guardapelo, uno de los Horrocruxes de Voldemort, había pertenecido a la familia Black antes de ser robado por Mundungus Fletcher.

Después de horas de búsquedas y enfrentamientos menores con criaturas mágicas que protegían el lugar, lograron encontrar el guardapelo escondido en una habitación secreta detrás de un espejo encantado. Pero tan pronto como Ron lo tomó en sus manos, sintió una extraña pesadez que parecía envolverlo.

Esto... se siente mal —dijo Ron, examinando el guardapelo con cuidado

Tiene que ser un Horrocrux. Mira las marcas en el metal —dijo Hermione, señalando unos grabados oscuros que parecían ondular bajo la luz.

No podemos destruirlo ahora. Necesitamos la espada de Gryffindor. Es lo único que puede acabar con esto.- Harry miró el objeto con determinación, pero también con cautela.

Tienes razón. Pero hasta entonces, alguien tiene que llevarlo. No podemos dejarlo desprotegido.- Hermione asintió.

Yo lo llevaré. Es mi responsabilidad.- Finalmente, Harry dio un paso adelante.

No, yo lo haré. Ya he perdido demasiado por culpa de Voldemort. Si puedo soportar esto, ayudaré a que termine de una vez por todas.- Pero Ron lo interrumpió, negando con la cabeza.

Harry vaciló, pero al ver la firmeza en los ojos de Ron, asintió con reluctancia. Hermione lanzó un hechizo protector alrededor del guardapelo antes de que Ron se lo colgara al cuello.

Si algo empieza a sentirse raro, dínoslo inmediatamente, Ron —dijo Hermione con preocupación.

Lo haré —respondió Ron, aunque ya sentía una extraña opresión en el pecho.

Mientras salían de la mansión y se adentraban nuevamente en la incertidumbre de su misión, el peso del guardapelo parecía no solo físico, sino emocional. Ron podía sentirlo, como un susurro constante en el fondo de su mente, despertando recuerdos que prefería olvidar. Especialmente aquellos de Sirius.

Sabía que la carga no era solo el objeto, sino también las sombras de su pasado. Sin embargo, estaba decidido. Si tenía que cargar con ese peso para proteger a sus amigos y vengar a los que había perdido, lo haría sin dudar.

Con cada día que pasaba, el guardapelo parecía pesar más en el cuello de Ron, no solo físicamente, sino también en su mente y alma. Al principio, intentó ignorarlo, pensando que era solo su imaginación o el estrés de la misión. Sin embargo, las noches comenzaron a volverse insoportables.

Cada vez que cerraba los ojos, revivía la muerte de Sirius. En sus sueños, veía a Bellatrix lanzando el hechizo, escuchaba las últimas palabras de su amado y sentía nuevamente esa desesperación y vacío que lo había atormentado desde aquel día en el Departamento de Misterios. Pero ahora había algo diferente: una voz susurrante que se entremezclaba con las pesadillas.

"Fallaste, Ron. No pudiste salvarlo. Nunca serás lo suficientemente fuerte."
"¿Crees que te amaba de verdad? No eres más que un peso para todos."
"Regresa a mí. Yo puedo darte poder, puedo devolverte lo que perdiste."

Era la voz de Tom Riddle, suave y persuasiva, como un veneno que se filtraba lentamente en su mente. Ron se despertaba cada noche empapado en sudor, con el corazón latiendo con fuerza y un nudo en la garganta. Pero no quería preocupar a Harry ni a Hermione. Ambos ya tenían suficiente con los peligros de la misión y la carga de encontrar y destruir los Horrocruxes.

Me enamore de un criminal (SIRIUS X RON)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora