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El eco de la voz de Tom Riddle resonaba en la mente de Ron, más fuerte que nunca, como un susurro venenoso que le helaba la sangre.

Eres mío, Ron. Sé muchas cosas de ti, mi querido Ron.- la voz decía con una suavidad inquietante, como si todo lo que había sido en su vida estuviera en las manos de aquel ser oscuro

Ron apretó los puños, intentando bloquear la voz que seguía hablando, pero las palabras de Riddle seguían calando hondo, como una daga en su pecho. Cada paso que daba parecía más pesado que el anterior. La confusión y la desesperación se apoderaban de él mientras avanzaba entre las sombras del bosque, buscando un camino de vuelta.

Sé lo que te duele. Sé lo que has perdido. Sé que te arrepientes de no haber hecho más. Sé que crees que tus amigos ya no te quieren, que nunca serás lo suficientemente bueno para ellos. Pero yo... yo puedo darte lo que ellos no pueden.- la voz seguía

Ron sintió cómo su corazón latía con más fuerza, su respiración se aceleraba. No podía escapar de esa voz. No podía dejar de escuchar lo que Riddle le decía, aunque sabía que no debía ceder. La oscuridad parecía envolverlo, cada palabra de Riddle más insistente, más cruel.

No lo hagas, Ron. No te resistas. Ya has caído una vez. Sirius. Lo que pasó con Sirius fue solo el principio. ¿Qué tal si puedes evitar más sufrimiento? Qué tal si sigues mi camino. Tú y yo podríamos ser invencibles.- la voz parecía saborear su dolor

El frío lo envolvía cada vez más, pero el calor que sentía en su pecho provenía de otro lado, una fuerza oscura que quería arrastrarlo hacia el abismo. El guardapelo que aún colgaba de su cuello parecía pesarlo más que nunca, como si el objeto mismo estuviera alimentándose de su tormento. La voz de Tom Riddle lo rodeaba, lo sumergía en un mar de dudas y temores.

Tus amigos no te entienden, Ron. Ellos seguirán adelante sin ti. Hermione... Harry... Ellos seguirán su camino. Tú serás dejado atrás. Pero no te preocupes, yo te daré poder. Yo te haré sentir importante. Lo que tienes que hacer es sencillo. Únete a mí.- la voz de Riddle susurró, cerca de su oído, haciendo que Ron se estremeciera

Ron se detuvo en seco, como si la voz de Riddle le hubiera perforado el corazón. Durante un segundo, la imagen de Sirius apareció en su mente, sonriéndole como siempre lo hacía. Y entonces recordó las palabras de sus amigos, las promesas que se habían hecho unos a otros. Recordó lo que estaba luchando por salvar.

¡Cállate! ¡No!- gritó Ron, apretando los dientes mientras sentía una oleada de furia recorrer su cuerpo.

Se obligó a dar un paso más, y otro. Aunque su mente le decía que se detuviera, que escuchara lo que Riddle le ofrecía, Ron sabía que no podía seguir ese camino. No podía permitir que su dolor lo consumiera. No podía permitir que la oscuridad se apoderara de él.

Con el corazón latiendo con fuerza, Ron continuó avanzando, arrastrándose a través de la maleza del bosque. Aunque la voz de Tom seguía resonando, estaba comenzando a perder fuerza, como si la determinación de Ron estuviera apagando poco a poco esa influencia maligna.

Pero aún no estaba libre.

Sabía que el verdadero desafío aún estaba por llegar. Tendría que enfrentarse a esa oscuridad en su interior, a esos demonios que le hablaban, a esos temores que lo acosaban. Y aunque el guardapelo seguía doliendo, lo sentía menos pesado, como si una parte de él estuviera comenzando a resistir la influencia de Riddle.

Ron se acercó a Harry con paso firme, sus ojos aún nublados por la tormenta interna que había estado soportando. El silencio del bosque alrededor de ellos parecía acentuar la quietud, pero algo había cambiado en él, un resquicio de claridad que le permitía ver más allá de la oscuridad que había estado acechando su mente.

Al llegar junto a Harry, Ron vio cómo su amigo salía del agua, empapado hasta los huesos. Sin embargo, en sus manos brillaba algo que no pasaba desapercibido: la espada de Gryffindor.

Harry, ¿qué es eso? —preguntó Ron, su voz un poco ronca por el peso de los recuerdos y las emociones reprimidas.

Harry levantó la espada con una expresión de asombro, como si aún no pudiera creer lo que había encontrado.

La espada de Gryffindor... La encontré en el agua. No sé cómo, pero... aquí está.- dijo Harry, sorprendido

Ron lo miró fijamente, el guardapelo colgando de su cuello, aún palpitando con la oscura influencia de Riddle. Algo dentro de él sintió una leve chispa de esperanza al ver la espada en manos de Harry. Era un símbolo de coraje, de lucha, de todo lo que él mismo había estado perdiendo y ahora comenzaba a recuperar.

Es increíble.. Esto... esto es lo que necesitamos.- Ron murmuró, mientras se acercaba a Harry, tocando ligeramente la espada como si todavía no creyera en la magia que poseía

Harry asintió, pero su rostro estaba serio. Sabía que la batalla aún no había terminado, que la oscuridad que Ron había estado enfrentando no se iría tan fácilmente. La lucha que venía, la que ya se estaba librando dentro de su amigo, no era algo que pudieran resolver con un simple hechizo o con una espada.

Ron... ¿Estás bien? —Harry dijo con voz grave, mirando a su amigo con preocupación.

Ron bajó la cabeza, sus manos temblando ligeramente. El peso del guardapelo, el susurro de Riddle, todo parecía intensificarse cada vez más, pero algo en el fondo de su ser le decía que podía resistir. Al mirar la espada de Gryffindor, una pequeña chispa de valor se encendió en su interior.

Lo intentaré, Harry. Voy a seguir luchando. Por Sirius, por todos... por nosotros.- respondió Ron con una firmeza que no sentía del todo, pero que necesitaba decir

Harry lo miró con una mezcla de alivio y tristeza. Sabía que la batalla interna de Ron estaba lejos de terminar, pero también sabía que su amigo no estaba solo. Ya no lo estaba.

Juntos, con la espada de Gryffindor entre ellos, avanzaron de nuevo, dispuestos a enfrentar lo que fuera necesario. El próximo desafío podría ser aún más grande que el anterior, pero al menos ya no tendrían que enfrentarlo solos. La amistad y el coraje seguían siendo más fuertes que la oscuridad, y Ron comenzaba a recordar lo que verdaderamente significaba luchar por algo más grande que él mismo.

La espada brillaba en la oscuridad del bosque, un faro de esperanza en medio de la tormenta que aún no había terminado. Y Ron, aunque todavía marcado por las sombras del pasado, se sentía, por primera vez en mucho tiempo, capaz de seguir adelante.

Continuara..

Me enamore de un criminal (SIRIUS X RON)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora