La batalla seguía su curso caótico, los hechizos volaban de un lado a otro, y los gritos de los estudiantes, mortífagos y los miembros de la Orden del Fénix llenaban la sala de profecías. Harry estaba luchando con todas sus fuerzas, protegiendo lo que más quería, pero al ver a Lucius Malfoy apuntando su varita hacia él, se sintió impotente por un momento.
Fue en ese instante cuando Sirius despertó, su varita en mano, y con la habilidad que solo él poseía, se lanzó al ataque. Con un movimiento rápido y certero, disparó un hechizo tan fuerte que Lucius fue expulsado hacia atrás, cayendo contra las estanterías con un fuerte golpe. Todos respiraron aliviados por un breve momento, pero esa paz fue interrumpida de inmediato.
Bellatrix Lestrange, con una mirada maníaca en su rostro, se acercó rápidamente a Sirius. Antes de que nadie pudiera reaccionar, lanzó un hechizo mortal Avada Kedavra. La luz verde iluminó la sala, y en un parpadeo, Sirius cayó al suelo, su cuerpo sin vida.
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Un grito desgarrador escapó de Ron, quien, al ver lo que había ocurrido, corrió hacia Sirius con una velocidad desesperada. Se arrodilló junto a su novio, tomando su rostro entre sus manos temblorosas.
¡No! ¡No! ¡Sirius, despierta! ¡Por favor!- gritó Ron, con los ojos llenos de lágrimas mientras veía a Sirius en sus últimos momentos.
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Pero no había respuesta. Las últimas palabras de Sirius fueron como un susurro en el aire, un eco que resonó en el corazón de Ron para siempre.
Te amo, Ron...
Y en ese momento, Sirius se desvaneció, dejando a Ron completamente destrozado. El dolor era tan intenso que parecía que el mundo entero se desmoronaba a su alrededor. El cuerpo de Sirius, su amor, su compañero, ya no respondía. Las lágrimas caían de los ojos de Ron, quien no podía comprender lo que acababa de suceder.
¡SIRIUS! ¡NO! —Ron gritó nuevamente, su voz rota por el llanto. No podía dejarlo ir. No podía aceptar que alguien tan importante, tan lleno de vida, hubiera sido arrebatado tan brutalmente. Pero al ver a su novio inmóvil, algo dentro de él se rompió.