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El día después de la conversación entre Harry y Hermione, Harry decidió hablar con Ron. Lo encontró en la sala común de Gryffindor, sentado en uno de los sillones más alejados, mirando por la ventana con una expresión distante. Harry se acercó y se sentó a su lado, intentando no parecer demasiado serio.

Oye, Ron. He estado pensando... Tal vez deberías intentar entrar al equipo de Quidditch este año.- ijo Harry, rompiendo el silencio

Ron lo miró con el ceño fruncido, claramente sorprendido por la sugerencia.

¿Al equipo de Quidditch? ¿Por qué dirías eso, Harry? Ni siquiera sé si quiero jugar. —preguntó, incrédulo

Es que siempre dices que te encanta el Quidditch Eres genial como guardián, Ron. Recuerdo cómo defendiste los aros el verano pasado en La Madriguera. Podrías ser una gran adición al equipo.- respondió Harry con una sonrisa

No lo sé... No creo que sea lo suficientemente bueno, y además... No creo que tenga la cabeza para eso ahora.- Ron desvió la mirada, cruzando los brazos

Harry entendió que Sirius todavía estaba en la mente de Ron. Pero también sabía que quedarse atrapado en sus pensamientos no le haría bien.

Mira, Ron. Sé que ha sido un tiempo difícil. Pero el Quidditch podría ayudarte a distraerte un poco. Además, estás rodeado de tus amigos y, quién sabe, tal vez te sorprendas de lo que puedes lograr.- dijo Harry

Ron permaneció en silencio unos segundos, sopesando las palabras de Harry. Finalmente, dejó escapar un suspiro.

¿De verdad crees que soy lo suficientemente bueno? —preguntó, con un atisbo de duda en su voz.

Estoy seguro de que lo eres. Solo inténtalo, Ron. No tienes nada que perder.- Harry sonrió ampliamente.

Dos días después, las pruebas de Quidditch de Gryffindor comenzaron. El campo estaba lleno de estudiantes nerviosos y emocionados, todos esperando una oportunidad para unirse al equipo. TN estaba allí también, lista para probarse como cazadora. Harry, como capitán, organizaba los turnos y daba instrucciones, pero no podía evitar mirar a Ron de vez en cuando, esperando que su amigo no se sintiera demasiado presionado.

Cuando llegó el turno de los guardianes, Ron se colocó frente a los aros, sosteniendo su escoba con fuerza. Su rostro mostraba una mezcla de nervios y determinación.

Bien, Ron. Solo relájate y haz lo que sabes hacer —le dijo Harry con una sonrisa alentadora.

Las pruebas comenzaron, y uno por uno, los cazadores intentaron anotar contra Ron. Al principio, dejó pasar un par de goles, pero después de unos minutos, parecía haber encontrado su ritmo. Detuvo una quaffle tras otra, volando con precisión y reflejos rápidos. Incluso TN, quien se esforzaba al máximo para anotar, tuvo dificultades para pasarle.

Cuando las pruebas terminaron, Harry reunió al equipo y anunció las posiciones. Ron, con las manos sudorosas y el corazón latiendo con fuerza, esperó su turno.

Nuestro nuevo guardián es... ¡Ron Weasley! —dijo Harry, con una gran sonrisa.

Los aplausos y vítores llenaron el campo. Ron, visiblemente sorprendido, dejó escapar una pequeña risa y se pasó una mano por el cabello.

¿Yo? ¿En serio? —preguntó, mirando a Harry.

En serio. Lo hiciste increíble, Ron. Bienvenido al equipo.-dijo Harry feliz por su amigo

Por primera vez en semanas, Ron sintió un poco de orgullo y emoción. Mientras caminaba de regreso al castillo con Harry y Ginny, sintió que, tal vez, esta era una oportunidad para empezar a sanar. Aunque el vacío de Sirius seguía ahí, el Quidditch le ofrecía una forma de avanzar, un pequeño respiro en medio de la tormenta.

El sol brillaba con intensidad aquel día, bañando el campo de Quidditch de Hogwarts con un resplandor cálido. Los alumnos comenzaban a llenar las gradas, vistiendo los colores de sus casas y vitoreando con entusiasmo. Sin embargo, en la sala común de Gryffindor, Ron Weasley permanecía sentado en uno de los sillones cercanos al fuego, mirando fijamente su escoba apoyada contra la pared.

Los recuerdos de Sirius todavía lo perseguían. Habían pasado semanas desde su muerte, pero el vacío seguía presente en su pecho, y aunque intentaba mantenerse fuerte, los momentos de soledad le golpeaban con fuerza. Sin embargo, ese día era especial. Su primer partido como guardián no era solo una prueba de sus habilidades, sino también una oportunidad para demostrarle a Sirius, dondequiera que estuviera, que seguía adelante.

Ron, ¿estás listo? —preguntó Harry, apareciendo en la sala común con la túnica de Quidditch ya puesta. TN lo seguía, ajustando sus guantes.

Sí... Solo necesitaba un momento —respondió Ron con una sonrisa débil, levantándose para recoger su escoba.

Lo harás genial, Ron. Lo sé. Vamos, el equipo te necesita.- Harry le dio una palmada en el hombro.

En el campo, los gritos de apoyo llenaban el aire. Los jugadores de Gryffindor se reunieron en el centro, donde Harry dio un breve discurso motivador. Ron escuchaba, pero su mente vagaba hacia Sirius. Recordó las palabras de aliento de su novio, su risa despreocupada y cómo siempre lo hacía sentir especial.

Cuando el partido comenzó, la adrenalina se apoderó de él. Los cazadores de Slytherin eran rápidos y agresivos, pero Ron estaba determinado. Aunque los primeros minutos fueron tensos y dejó pasar un gol, pronto encontró su ritmo. Con cada quaffle que detenía, los vítores de la multitud aumentaban, y su confianza crecía.

¡Eso es, Ron! —gritó Hermione

Ron sonrió levemente, concentrándose en los movimientos del equipo contrario. Cuando un cazador de Slytherin intentó un tiro rápido, Ron reaccionó instintivamente, lanzándose hacia la derecha y desviando la quaffle con la mano. Los gritos de Gryffindor fueron ensordecedores.

El partido se alargó más de lo esperado. Gryffindor y Slytherin estaban empatados, y todo dependía de quién atrapara la snitch. Mientras Harry buscaba la pequeña pelota dorada, Ron enfrentaba una serie de ataques intensos de los cazadores de Slytherin. Bloqueó tiro tras tiro, su determinación brillando con cada movimiento.

Finalmente, Harry atrapó la snitch, y el campo estalló en vítores. Gryffindor había ganado, y Ron fue llevado en hombros por sus compañeros, quienes lo felicitaban por su increíble desempeño.

Aunque estaba agotado, Ron sintió algo que no había experimentado en mucho tiempo: felicidad genuina. Mientras la multitud celebraba a su alrededor, levantó la vista hacia el cielo, imaginando que Sirius estaba allí, observándolo con orgullo.

Esto fue por ti —susurró para sí mismo, permitiéndose una sonrisa mientras el equipo lo bajaba al suelo.

Ese día, Ron dio un pequeño pero significativo paso hacia adelante, encontrando un poco de luz en medio de la oscuridad.

Continuara....

Me enamore de un criminal (SIRIUS X RON)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora