66

46 4 0
                                        

Al escuchar el grito de Sirius, algo dentro de Ron se despertó, una chispa de claridad que luchaba por abrirse paso en su mente nublada por el hechizo y el dolor. Aunque su cuerpo estaba rígido, su corazón comenzó a latir más rápido, y la voz de Sirius resonó en su mente con una fuerza que no había sentido en mucho tiempo. La angustia y la desesperación lo invadieron, pero también lo impulsaron a luchar.

¡Sirius! —gritó Ron, su voz llena de dolor y desesperación, rompiendo el hechizo que lo mantenía bajo el control de Voldemort. La palabra salió de su boca con una fuerza que ni él mismo sabía que tenía. La conexión con su amado, su única fuente de esperanza, era todo lo que necesitaba para romper la oscuridad que lo rodeaba.

No puedes escapar, Ron. Eres mío. Siempre lo serás.- Voldemort, al escuchar el grito de Ron, se tensó un instante, pero no dejó de sostenerlo con fuerza.

Pero Ron, ahora consciente de lo que estaba sucediendo, comenzó a luchar contra el control que Voldemort tenía sobre él. Sus manos, que antes estaban inertes, se movieron con determinación, empujando a Voldemort lejos de él. Con un último esfuerzo, Ron se liberó de las garras del Señor Tenebroso, cayendo de rodillas al suelo, respirando agitadamente.

Sirius, al ver la lucha interna de Ron, se acercó rápidamente, sin perder tiempo

¡Ron! ¡Estoy aquí! ¡Lo conseguirás!- le gritó, extendiendo la mano hacia él. La desesperación y el amor en su voz fueron el aliciente que Ron necesitaba.

Con un último esfuerzo, Ron se levantó tambaleante, pero con una determinación renovada. Corrió hacia Sirius, quien lo recibió con los brazos abiertos, abrazándolo con fuerza, como si no pudiera soltarlo nunca más.

Sirius, te necesito... —susurró Ron, entre sollozos, abrazándose a su amado como si fuera lo único que quedaba en un mundo que se desmoronaba.

Voldemort, furioso al ver que había perdido el control sobre Ron, lanzó un hechizo mortal hacia ellos, pero antes de que pudiera alcanzarlos, una barrera mágica apareció, protegiéndolos.

¡No te dejaré tocarlo! —gritó Sirius, su voz llena de furia, mientras conjuraba un hechizo protector alrededor de ellos.

El miedo, el dolor, y la lucha interna de Ron por tanto tiempo finalmente empezaron a desvanecerse, reemplazados por el amor que sentía por Sirius y por el apoyo de aquellos que realmente se preocupaban por él. La batalla no había terminado, pero al menos ahora Ron tenía algo por lo que luchar.

La batalla en el Gran Comedor de Hogwarts era un caos absoluto. Los hechizos volaban por todas partes, iluminando la oscuridad con destellos de magia. Los merodeadores y Ron luchaban con todo su ser contra Voldemort y sus mortífagos, pero el Señor Tenebroso seguía siendo una presencia temible y peligrosa.

Ron, junto a Sirius, James, Remus y Peter, conjuraba hechizos poderosos, luchando con todo su cuerpo y alma para proteger a aquellos que amaba. Aunque su cuerpo seguía demacrado por el tiempo bajo el control de Voldemort, el fuego en su corazón nunca se apagó, y ahora, con Sirius a su lado, se sentía más fuerte que nunca.

De repente, en medio del caos, un grito de dolor desgarrador resonó a través del campo de batalla. Todos se detuvieron, mirando hacia donde Voldemort había sido golpeado por una fuerza invisible. El grito provenía de él, pero era diferente, lleno de desesperación, como si algo profundo dentro de él hubiera sido destruido.

¡Nooooo! —gritó Voldemort, su rostro retorcido por la furia y el dolor. Su cuerpo temblaba, como si algo esencial se hubiera quebrado dentro de él.

En ese mismo instante, Ron sintió un estremecimiento recorriéndole el cuerpo, como si todo el mal que había sufrido desde la Cámara de los Secretos hasta ese momento estuviera colapsando en su interior. No podía explicarlo, pero sabía que era el fin. El fin de un ciclo de dolor y oscuridad.

¡Hemos terminado! ¡El último horrocrux está destruido!- el grito de Harry se alzó, fuerte y claro, atravesando la confusión.

Ron, mirando a Sirius con una mezcla de alivio y confusión, vio cómo el rostro de su amado se iluminaba con esperanza. El último pedazo de la oscuridad que había atormentado su alma, la influencia de Voldemort sobre él, se desvaneció en un instante. Todo se detuvo. La batalla, aunque aún feroz, ya no tenía el mismo peso. La sombra de Voldemort ya no se cernía sobre ellos con la misma fuerza.

Voldemort, al verse despojado de su poder, gritó de frustración. Su maldad, aunque aún palpable, ya no era imparable.

¡No puede ser! ¡No podéis derrotarme! —vociferó, pero su voz ya no tenía la misma confianza.

Los merodeadores se acercaron con más determinación, y mientras Harry, Hermione y los demás daban el último empujón, Ron sintió una oleada de paz. Finalmente, el fin estaba cerca. El fin de la guerra, el fin de todo lo que había causado tanto sufrimiento.

Voldemort, debilitado, intentó hacer un último movimiento, pero no pudo. Los hechizos de los merodeadores lo envolvieron, y un resplandor cegador se desató.

Con un último grito, Voldemort cayó, su magia desvaneciéndose para siempre. La oscuridad que había envuelto al mundo mágico durante tantos años finalmente se disipó.

La batalla había llegado a su fin, y la sensación de alivio en el aire era palpable. Hogwarts, aunque dañado y lleno de restos de la lucha, ya no estaba bajo la amenaza constante de la oscuridad que Voldemort había traído consigo durante tanto tiempo. Los estudiantes, los profesores, los miembros de la Orden del Fénix, todos se abrazaban, celebrando el final de la guerra, el fin de la tiranía que había asolado el mundo mágico.

Sin embargo, en medio de los gritos de victoria, hubo una figura que caminaba con paso firme, ignorando las miradas y los murmullos que lo rodeaban. Ron Weasley, aunque exhausto y demacrado por los horrores vividos, tenía en su rostro una determinación clara. No le importaban las celebraciones, ni los discursos de victoria. Solo había una cosa en su mente.

Molly, que todavía estaba cerca, observaba con atención. Aunque había aliviado parte de su enojo, el dolor por las palabras que había pronunciado la noche anterior seguía en su corazón. No entendía cómo su hijo había llegado a esta situación, cómo había llegado tan lejos en su relación con Sirius, especialmente después de todo lo que había sucedido.

Continuara...

Me enamore de un criminal (SIRIUS X RON)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora