El escudo de Hermione los protegió por unos minutos más, pero los Mortífagos eran persistentes y, poco a poco, lograron abrirse camino a través de la barrera mágica. Con un fuerte estallido, el hechizo se rompió y los tres amigos fueron rodeados.
¡No los toquen! —gritó Harry, alzando la varita. Antes de que pudiera conjurar un hechizo, un Mortífago lo desarmó con un ágil Expelliarmus.
Ron intentó defenderse, pero otro Mortífago lo sujetó con fuerza, torciendo su brazo detrás de la espalda. Hermione luchaba también, pero pronto se vio inmovilizada por una maldición paralizante.
Voldemort los estará esperando, es hora de llevarlos a casa.- se burló uno de los Mortífagos
Con un movimiento rápido, los tres amigos fueron despojados de sus varitas y encadenados mágicamente. Los Mortífagos los obligaron a caminar hacia un punto específico del bosque donde un círculo oscuro y retorcido de llamas verdes los envolvió. Antes de que pudieran procesar lo que sucedía, el trío fue transportado a la fría y ominosa mansión Riddle.
La mansión Riddle era tan aterradora como la habían imaginado. Las paredes de piedra estaban cubiertas de musgo y las ventanas apenas dejaban pasar la poca luz de la luna. Todo el lugar parecía impregnado de una oscuridad sofocante.
Ron, Harry y Hermione fueron arrastrados hasta el centro del gran salón. Allí, en un trono improvisado, estaba Lord Voldemort, con Nagini enroscada a sus pies. Su mirada roja y penetrante se posó en ellos, pero se detuvo en Ron por unos segundos más de lo necesario.
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Mis invitados finalmente han llegado, que reunión tan inesperada.- dijo Voldemort, con una sonrisa cruel.
No conseguirás nada de nosotros.- Harry se adelantó a pesar de las cadenas mágicas que lo sujetaban.
¿De verdad, Potter? Tengo a los tres aquí. ¿Nada de qué preocuparme?- Voldemort soltó una risa baja y fría.
Se levantó lentamente, caminando hacia ellos. Cuando llegó a Ron, Voldemort levantó su rostro con un dedo.
Y tú, mi querido Ron... ¿Has sentido mi presencia en tu mente? ¿Has recordado nuestros momentos juntos?- murmuró con una mezcla de burla y afecto extraño.
Ron cerró los ojos con fuerza, luchando contra las emociones que se agitaban dentro de él. No quería darle la satisfacción de una respuesta, pero las palabras de Voldemort lo atravesaron como cuchillos.
¡Déjalo en paz! —gritó Hermione, con los ojos llenos de rabia.
El guardapelo fue sólo el comienzo, Ronald. Estás más cerca de mí de lo que crees. Y, si lo deseas, puedes estar aún más cerca. Puedo ofrecerte poder, libertad... puedo darte lo que siempre has deseado.- Voldemort la ignoró, fijando toda su atención en Ron.
¡Nunca! —escupió Ron, finalmente abriendo los ojos y enfrentando la mirada de Voldemort.
Eso lo veremos, —respondió Voldemort con una sonrisa helada.