Días después
Harry, después de enterarse de la espantosa verdad a través de una conversación con el Profesor Slughorn, se sintió más determinado que nunca. Sabía que la única forma de detener a Voldemort era destruir sus Horrocruxes, pero también comprendía lo complicado que sería encontrar y destruir cada uno de ellos. Con esa pesada carga sobre sus hombros, decidió que debía compartir esta información crucial con sus amigos y la Orden del Fénix.
Una noche, después de las clases, Harry se reunió con Ron y Hermione en la sala común. La gravedad de lo que tenía que decirles se notaba en su rostro, y los dos amigos, al ver su expresión, supieron que algo importante estaba por revelarse.
Harry, ¿qué pasa? —preguntó Hermione, mientras se sentaba junto a él, preocupada.
Harry suspiró y miró a su alrededor, asegurándose de que nadie los escuchara. Ron estaba a su lado, también atento, aunque con una expresión de incertidumbre.
Slughorn me dijo algo... Algo que cambia todo. Voldemort ha creado siete Horrocruxes. Siete. Es por eso que no puede morir, porque ha dividido su alma en fragmentos y los ha escondido en objetos mágicos. Y mientras esos Horrocruxes existan, él no podrá ser derrotado.- Harry empezó, con voz baja pero firme
Los ojos de Hermione se abrieron al escuchar las palabras, mientras que Ron pareció quedar en shock.
¡Siete Horrocruxes! ¿Cómo vamos a destruirlos todos? —preguntó Ron, asimilando lo que eso significaba. El hecho de que Voldemort hubiera utilizado tantos objetos para sellar partes de su alma parecía casi inconcebible.
No lo sé, pero sé que tenemos que hacerlo. Si no destruimos todos esos Horrocruxes, Voldemort no morirá nunca. Y si no lo hacemos pronto... Tenemos que decírselo a la Orden del Fénix. Es lo único que puede salvarnos.- Harry se detuvo, dejando que el peso de sus palabras cayera sobre ellos. Luego, se volvió hacia ellos
Hermione asintió, mientras pensaba rápidamente en todo lo que eso implicaría.
Tienes razón, Harry. Esto cambia todo. Pero necesitamos tener más información. ¿Sabemos qué son los Horrocruxes? —preguntó Hermione, con la mente ya en marcha.
No, pero tenemos que empezar a buscar. Algo nos tiene que dar una pista. Como siempre, no podemos hacer esto solos. —respondió Harry, su mirada firme. Sabía que la tarea era monumental, pero también sabía que, con sus amigos a su lado y la ayuda de la Orden, tenían una oportunidad.
¿Y cómo vamos a destruirlos? No sabemos ni qué son. — Ron frunció el ceño, luchando por procesar todo.
Lo averiguaremos, Ron. Lo haremos juntos.- Harry lo miró con una mezcla de preocupación y esperanza.
Esa noche, los tres amigos se dirigieron a la casa de la Orden del Fénix. Con el corazón pesado por el peso de la información, Harry les contó todo lo que había aprendido sobre los Horrocruxes a la Orden: a Dumbledore, Lupin, los Weasley, y los miembros más antiguos y sabios. Todos estaban sorprendidos y, a la vez, aterrados por las implicaciones de lo que eso significaba. Pero también sabían que, si había alguna oportunidad de derrotar a Voldemort, era ahora.
Esto cambia todo. Pero la clave para destruir los Horrocruxes podría estar más cerca de lo que pensamos. Debemos actuar rápido, antes de que Voldemort se dé cuenta de que sabemos lo que está haciendo. —dijo Dumbledore, su tono grave pero lleno de determinación.
A partir de ese momento, la búsqueda por destruir los Horrocruxes se convirtió en la misión principal de la Orden del Fénix y de los tres amigos. Cada pista, cada indicio sobre los objetos de Voldemort, se convertía en una cuestión de vida o muerte. Y Harry sabía que, si bien su carga era enorme, no podía hacerlo solo. Necesitaba a Ron, a Hermione, y a todos los que luchaban a su lado.
La batalla contra Voldemort estaba lejos de terminar, pero ahora, más que nunca, Harry tenía claro su propósito. De alguna manera, encontraría y destruiría esos Horrocruxes. Porque si había algo que había aprendido durante todo este tiempo, era que, aunque la oscuridad fuera densa y peligrosa, la luz de la amistad y el amor siempre encontraría una manera de prevalecer.
La noticia cayó como una mezcla de orgullo y tristeza en la Madriguera. Molly, con Ginny en brazos, se reunió con toda la familia en la sala, mientras las últimas luces del verano se filtraban por las ventanas. Bill, el mayor de los Weasley, estaba sentado cerca del fuego, con una expresión tranquila pero seria.
Bill tiene algo que decirles —comenzó Molly, con una sonrisa forzada que no logró ocultar del todo la emoción en su voz.
Todos los ojos se volvieron hacia él, incluido Ron, que aún llevaba consigo la melancolía de las últimas semanas. Ginny balbuceó algo, jugando con el collar de su madre, mientras Molly intentaba mantener la compostura.
Bueno... . He decidido que es hora de mudarme a mi propia casa. Tengo una oportunidad de trabajar más cerca de la sede de Gringotts, en Londres, y creo que es lo mejor para mí.- dijo Bill, pasándose una mano por el cabello largo y pelirrojo
Hubo un silencio breve pero intenso en la sala
Es lo más lógico, Bill. Con todo lo que has logrado, es natural que quieras independizarte.- Percy fue el primero en reaccionar, asintiendo con aprobación.
¿Y quién te va a preparar el desayuno ahora, hermano mayor? Porque dudo mucho que sepas freír un huevo sin quemarlo.- Charlie, por otro lado, soltó una risa suave, intentando aligerar el ambiente.
La broma hizo que todos se rieran, aunque Ron apenas esbozó una sonrisa. Él no veía esto como una celebración, sino como otra despedida más en su vida. Había perdido a Sirius, había enfrentado la oscuridad de Voldemort, y ahora su hermano mayor también se iba. No podía evitar sentir que el mundo que conocía estaba cambiando demasiado rápido.
Estoy muy orgullosa de ti, Bill. Pero... la casa no será lo mismo sin ti.- Molly, por su parte, no pudo contener las lágrimas. Se acercó a Bill, con Ginny aún en brazos, y lo abrazó.
Siempre vendré a visitarlos, mamá. Además, no estoy tan lejos.- Bill la sostuvo con ternura, mientras le daba un beso en la frente.
¿Y qué tal si le prestamos algunos de nuestros inventos para su nueva casa? —sugirió Fred.- Fred y George aprovecharon la oportunidad para hacer una broma.
¡Exacto! Un par de cohetes voladores y un caldero de humo podrían ser útiles. —añadió George, haciendo que todos rieran nuevamente.
Sin embargo, Ron no dijo nada. Cuando todos comenzaron a hablar de los detalles de la mudanza, él se escabulló hacia su habitación, sintiéndose más abrumado de lo que quería admitir. Había querido estar emocionado por Bill, pero no podía dejar de pensar en todo lo que estaba perdiendo.
Más tarde esa noche, mientras el resto de la familia dormía, Ron permaneció despierto, mirando por la ventana de su habitación. Bill era más que un hermano para él; era alguien a quien admiraba profundamente. Ahora, con su partida, sentía que una parte de la estabilidad que tanto necesitaba también se estaba yendo.
Al día siguiente, cuando llegó el momento de despedirse, Bill le dedicó un momento especial a Ron. Lo encontró en el jardín, fingiendo estar ocupado con un viejo libro que ni siquiera estaba leyendo.
Ron, ¿puedo hablar contigo un momento? —preguntó Bill, sentándose a su lado.
Sé que esto es difícil para ti. Pero quiero que sepas algo. Irme no significa que dejo de ser tu hermano. Si alguna vez necesitas algo, lo que sea, estaré ahí. ¿De acuerdo?- Ron asintió, evitando mirarlo directamente.
Es solo que... parece que todos están yéndose.- Ron finalmente lo miró, con los ojos brillantes por las lágrimas que intentaba contener.
No estás solo, Ron. Nunca lo estarás. Tienes a Harry, a Hermione, y a toda nuestra loca familia. Y siempre me tendrás a mí, aunque esté en otro lugar.- Bill le dio una palmada en el hombro.
Con esas palabras, Ron sintió un poco de consuelo. A pesar de todo lo que estaba pasando, sabía que su familia siempre estaría allí para él. Y aunque las cosas cambiaran, el amor y el apoyo de los Weasley seguirían siendo una constante en su vida.
Continuara...
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Me enamore de un criminal (SIRIUS X RON)
FanfictionSIRIUS X Ron Espero que les guste y que le den apoyo a la historia
