Sin pensarlo, Ron se lanzó hacia Bellatrix con el único pensamiento de hacerla pagar por lo que había hecho, por la vida de Sirius, por el dolor que su familia había sufrido. Harry lo siguió de cerca, gritando el nombre de su amigo.
¡Ron, espera! —gritó Harry, pero Ron no lo escuchó, consumido por la furia y el deseo de venganza.
Bellatrix miró hacia atrás, y vio a los dos chicos acercándose rápidamente. Con un movimiento rápido, desenvainó su varita y lanzó un hechizo hacia ellos. El hechizo fue esquivado por poco, pero Ron no se detuvo. Sus ojos brillaban con furia contenida, su rostro marcado por la pérdida.
¡Tú! —gritó Ron, su voz llena de odio.
Bellatrix, sin embargo, no se quedó a esperar. Dio un giro rápido y corrió, desvaneciéndose en la oscuridad. Ron no dudó en seguirla, pero Harry, preocupado por su seguridad, trató de detenerlo.
¡Ron! ¡No lo hagas! —pero Ron estaba ciego de rabia, y sus pasos no se detenían.
Arthur y James intercambiaron una mirada llena de preocupación. Los dos padres, sabían lo que significaba la desaparición de Sirius para sus hijos. Arthur miró a Remus y Peter, quienes se acercaron a él, listos para intervenir si la situación empeoraba.
¡Tenemos que detenerlos! —dijo Arthur, su voz cargada de preocupación por su hijo.
No puedo dejar que Ron se enfrente a Bellatrix solo, mucho menos después de lo que ella le hizo a Sirius.- James, con la misma expresión seria, asintió.
Remus y Peter también se prepararon para intervenir, pero sabían que la situación era más peligrosa que nunca. El círculo de fuego seguía rodeando la casa, y los mortífagos no iban a dejarles escapar tan fácilmente.
Ron, ahora fuera de la madriguera y corriendo a través de la oscuridad, sentía una mezcla de dolor y furia tan abrumadora que le era imposible pensar con claridad. Bellatrix Lestrange había arrancado a su amado Sirius de su vida, y no pensaba dejarla ir tan fácilmente. Tenía que hacerlo. Tenía que vengarlo. Pero mientras corría, la voz de Harry seguía resonando en su mente, advirtiéndole que no se dejara llevar por el odio.
Finalmente, después de unos minutos de persecución, Bellatrix se detuvo en una zona oscura y aislada, rodeada por árboles y sombras. Allí, al ver que Ron y Harry la alcanzaban, se dio vuelta, una sonrisa cruel dibujada en su rostro.
¿Qué pasa, Weasley? ¿Quieres vengar a tu querido Sirius? —dijo Bellatrix con una risa siniestra.
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Ron levantó su varita, su mano temblando de rabia, pero también de tristeza. Bellatrix había matado a su Sirius, y él no podía dejarla salir impune.
¡No te saldrás con la tuya! —dijo Ron con una voz temblorosa, pero firme.
Antes de que pudiera lanzar un hechizo, Harry se adelantó, frenándolo.