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Después de lo que pareció una eternidad corriendo por los pasillos oscuros de la Mansión Riddle, el grupo finalmente logró escapar gracias a los hechizos y distracciones lanzados por el segundo equipo de la Orden del Fénix.

Cuando todos aparecieron en el punto de encuentro designado, una pequeña cabaña protegida por encantamientos, el alivio fue palpable. El aire estaba cargado de tensión, pero estaban a salvo.

¿Están todos bien? —preguntó Arthur, mientras corría hacia ellos con expresión de preocupación.

James asintió, apoyándose contra la pared mientras intentaba recuperar el aliento.

Sirius, ¿Ron? —preguntó Remus, su tono urgente mientras miraba alrededor.

Sirius apareció justo detrás de Harry y Hermione, llevando a Ron, que apenas podía mantenerse en pie. Sus ojos estaban vidriosos, su rostro pálido, como si toda la energía hubiera sido drenada de su cuerpo. Sirius lo sostuvo firmemente, como si temiera que se desvaneciera.

Está bien... físicamente, al menos —dijo Sirius con voz grave, dejando a Ron en una silla.

¡Hermano! —exclamó Bill, abrazando a Ron con fuerza.

Pero Ron no respondió. Sus ojos miraban al vacío, perdido en sus pensamientos, y no dijo una palabra.

Necesita tiempo . Ha pasado por mucho.- dijo Sirius con un susurro, poniendo una mano en el hombro de Bill

Esto fue culpa mía. Nunca debí dejar que lo atraparan. Nunca debí dejar que Voldemort...- Harry se sentó junto a Ron, su rostro lleno de culpa.

Harry, no es tu culpa lo importante es que estamos juntos y que todos hemos salido con vida.- interrumpió Hermione con firmeza

Remus, Peter y James intercambiaron miradas preocupadas, mientras los miembros de la Orden se reunían para discutir lo sucedido. Sin embargo, la atención de Sirius nunca se apartó de Ron.

Ron... Estoy aquí, estoy contigo. Vamos a superar esto, juntos. Lo prometo.- Susurro Sirius, inclianndose hacia el

Ron finalmente levantó la mirada hacia Sirius, y aunque sus ojos seguían reflejando el dolor y la confusión, había un pequeño atisbo de esperanza.

La Orden del Fénix comenzó a planear su siguiente movimiento, pero todos sabían que la batalla por el alma de Ron aún no había terminado.

Cuando todos salieron de la habitación, dejando a Sirius y a Ron solos, el ambiente se llenó de un silencio pesado, roto únicamente por los sollozos reprimidos de Ron. Sirius lo observó, con el corazón encogido, mientras Ron finalmente daba un paso hacia él y lo abrazaba con fuerza.

Sirius.... Creí que nunca volvería a verte... pensé que todo había terminado...- Ron murmuró entre lágrimas, su voz quebrada

Sirius lo rodeó con sus brazos, sosteniéndolo con firmeza, como si con ese abrazo pudiera protegerlo de todo lo que había sufrido.

Shh... estoy aquí, Ron. Estoy aquí, y no voy a dejar que nada ni nadie te haga daño otra vez —dijo Sirius, acariciándole el cabello con suavidad.

Ron hundió el rostro en el hombro de Sirius, dejando que las lágrimas fluyeran libremente.

Fue tan horrible... Voldemort... lo que me decía, lo que me hizo sentir... . Pensé que estaba perdido, que no valía nada... pero tú... tú siempre fuiste mi luz.- Ron temblaba mientras hablaba

Escúchame, Ron. Todo lo que Voldemort te dijo fue mentira. Él quería quebrarte, porque sabe que eres fuerte, más de lo que él jamás será. Y yo estoy aquí para recordarte eso cada día si es necesario. Te amo, Ron, y siempre estaré contigo.- Sirius apretó más el abrazo, sus propios ojos brillando con lágrimas que se negaba a dejar caer.

Yo también te amo, Sirius... gracias por volver.- Ron levantó la cabeza lentamente, sus ojos encontrándose con los de Sirius. A pesar de las lágrimas, una pequeña sonrisa se formó en sus labios.

Sirius inclinó la frente contra la de Ron, sus manos aún firmemente en su cintura. En ese momento, no importaba lo que pasara afuera, ni los peligros que aún los acechaban. Lo único que importaba era que estaban juntos, y que juntos encontrarían la manera de sanar las heridas que la guerra había dejado en ellos.

Sin pensarlo dos veces, Sirius y Ron se acercaron el uno al otro, y en un gesto lleno de amor y necesidad, sus labios se unieron en un beso profundo y apasionado. Fue un beso cargado de emociones, de todos los miedos que finalmente se desvanecían, de la angustia que los había separado, y de la fuerza de un amor que había resistido las pruebas más duras.

Ron se aferró a Sirius, como si temiera que, si se apartaban, todo lo que habían pasado volvería a ser realidad. Sirius, por su parte, respondió con la misma intensidad, abrazándolo con fuerza, sin querer soltarlo nunca más.

El beso se alargó, cada caricia, cada roce entre ellos llenándolos de consuelo, de algo que habían estado buscando durante tanto tiempo. Cuando finalmente se separaron, ambos respiraron entrecortadamente, pero con las miradas llenas de promesas silenciosas.

 Cuando finalmente se separaron, ambos respiraron entrecortadamente, pero con las miradas llenas de promesas silenciosas

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Nunca mas... Nunca más voy a dejarte ir.- dijo Ron, su voz quebrada pero firme

Te lo prometo . Siempre estaré a tu lado.- respondió Sirius, acariciando suavemente su rostro—.

En ese momento, el mundo exterior podía esperar. Lo único que importaba era que estaban juntos, y que, a pesar de todo, el amor que compartían había logrado prevalecer.

Los días pasaron lentamente, pero Sirius no se despegaba de Ron ni por un minuto. Después de todo lo que habían vivido, después de todo el sufrimiento y la oscuridad que los había rodeado, cada momento juntos era un pequeño regalo que ambos atesoraban.

Ron, aunque aún tocado por las cicatrices de su dolor, comenzaba a sentirse más ligero, como si el peso de todo lo que había sufrido se desvaneciera un poco cada vez que Sirius estaba cerca. La presencia de su novio, su fuerza, su amor incondicional, le daba paz, algo que no había sentido desde la muerte de Sirius, el otro, el que nunca pensó que sería parte de su vida de nuevo.

Durante el día, paseaban por el campo, charlaban sobre cosas sencillas que solían hacer antes, y hasta reían por tonterías que parecían importantes solo para ellos. Por las noches, se acurrucaban bajo las mantas, y Ron se quedaba dormido en los brazos de Sirius, sintiendo su calor como un refugio.

Te he echado mucho de menos... —le dijo Ron una noche, mientras descansaban juntos en la cama.

Yo también. Pero aquí estamos, ¿verdad? Y nunca más voy a dejarte.- Sirius apretó suavemente su mano

Ron sonrió, apretando su mano con fuerza, sabiendo que finalmente, después de tanto dolor, podían ser felices juntos. No importaba lo que el futuro les trajera, siempre tendrían el uno al otro, y eso les bastaba.

El mundo podía seguir girando y ellos seguirían adelante, juntos, sin importar las sombras que pudieran acechar.

Continuara...

Me enamore de un criminal (SIRIUS X RON)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora