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El tiempo pasó rápidamente, y una semana después, el trío de oro estaba listo para regresar a Hogwarts. Aunque la tensión con Molly seguía latente, Ron había decidido enfocarse en su misión.

Recuerda que tienes un propósito, Ron. Esto es más grande que todos nosotros. Pero también recuerda que estoy aquí para ti, pase lo que pase.- Sirius lo despidió con un beso en la frente y palabras de aliento.

Ron asintió, su determinación renovada. Junto a Harry y Hermione, apareció en las inmediaciones del castillo con la ayuda de un traslador, listos para enfrentar los últimos retos que les aguardaban.

Al acercarse a Hogwarts, sintieron un aire de solemnidad. Aunque las paredes del castillo eran familiares, una sombra de peligro se cernía sobre ellas.

Tenemos que encontrar los últimos horrocruxes cuanto antes . Voldemort ya sabe que estamos tras ellos, y no tenemos mucho tiempo.- dijo Harry, su voz cargada de urgencia

Según mis cálculos, el próximo horrocrux podría estar escondido en la Sala de los Menesteres. Es el lugar más impredecible del castillo, y también el más seguro para ocultar algo.- Hermione asintió mientras sacaba un mapa del bolsillo.

Entonces no perdamos tiempo. Cuanto más rápido lo encontremos, más cerca estaremos de terminar con esto.- respondió Ron, avanzando con decisión

Se adentraron en el castillo, esquivando a los pocos profesores y estudiantes que aún permanecían allí. La batalla interna de Ron continuaba, pero con cada paso, sentía cómo el apoyo de Harry y Hermione lo fortalecía. Su conexión con ellos era más fuerte que cualquier oscuridad que intentara atraparlo.

Finalmente, llegaron a la entrada de la Sala de los Menesteres. Harry pasó tres veces frente al muro, concentrándose en lo que necesitaban. Cuando la puerta apareció, intercambiaron miradas nerviosas antes de entrar.

Dentro de la sala, un caos de objetos viejos y olvidados se extendía a lo largo y ancho del lugar. Sabían que encontrar el horrocrux sería como buscar una aguja en un pajar.

Manténganse alerta Si algo se siente extraño, retrocedan de inmediato.- advirtió Harry mientras comenzaban a buscar

Ron no podía evitar sentir un escalofrío mientras se adentraba más en la sala. Sabía que no sería fácil, pero estaba decidido a enfrentar cualquier obstáculo que se interpusiera entre ellos y su misión.

La batalla final estaba cada vez más cerca, y el destino del mundo mágico dependía de ellos.

Mientras el trío de oro trabajaba con cautela para destruir el horrocrux encontrado en la Sala de los Menesteres, un oscuro presagio se cernía sobre Hogwarts. Afuera, el cielo parecía oscurecerse, y un aire helado recorrió los pasillos del castillo.

¿Lo sienten? —murmuró Hermione, mientras Harry sostenía la espada de Gryffindor lista para destruir el horrocrux.

Algo no está bien —añadió Ron, mirando nerviosamente hacia la puerta cerrada de la sala.

En ese instante, un estruendo sacudió el castillo. Los tres se miraron alarmados mientras los gritos y sonidos de combate comenzaban a llenar el aire. Voldemort y sus mortífagos habían llegado, trayendo consigo la batalla que habían temido durante tanto tiempo.

¡Tenemos que darnos prisa! —exclamó Harry, levantando la espada.

Hazlo, Harry. No podemos dejar que esto nos detenga.- Ron sujetó el horrocrux con manos temblorosas, observando cómo la oscuridad del objeto parecía resistirse.

Con un golpe preciso, Harry clavó la espada en el horrocrux. Un chillido agudo llenó la sala, y un humo negro comenzó a emerger del objeto, formando imágenes aterradoras. Ron vio nuevamente la figura de Voldemort acercándose a él, susurrando palabras cargadas de manipulación.

Eres mío, Ron —susurró la voz, pero Ron cerró los ojos con fuerza y apartó esos pensamientos.

Cuando el horrocrux fue finalmente destruido, un silencio pesado cayó sobre ellos. Pero no hubo tiempo para celebraciones; el sonido de pasos apresurados y hechizos rebotando por los pasillos les indicó que la guerra había llegado a Hogwarts.

Tenemos que salir de aquí y unirnos a los demás —dijo Hermione con urgencia.

Salieron de la sala con varitas en alto, preparados para enfrentarse a cualquier cosa. En el Gran Comedor, los profesores, estudiantes y miembros de la Orden del Fénix ya estaban luchando contra los mortífagos. Voldemort, en el centro del caos, observaba con frialdad, buscando su oportunidad de tomar el control total.

La batalla final había comenzado, y con el destino del mundo mágico en juego, Harry, Ron y Hermione se prepararon para enfrentarse a la oscuridad una vez más, sabiendo que no habría vuelta atrás.

La batalla en Hogwarts se había intensificado, con hechizos de todos los colores cruzando los pasillos y estallidos resonando por todo el castillo. Alumnos, profesores y miembros de la Orden del Fénix luchaban codo a codo contra los mortífagos, mientras el caos y el coraje llenaban el aire.

El trío de oro, agotado pero decidido, se movía estratégicamente por los pasillos en busca de Nagini, la última pieza para debilitar a Voldemort y darles una oportunidad de victoria.

¡Tiene que estar cerca! —gritó Harry mientras bloqueaba un hechizo con un rápido Protego.

Pero no podemos encontrarla si seguimos enfrentándonos a mortífagos a cada paso —dijo Hermione, disparando un Expelliarmus que desarmó a uno de sus atacantes.

Tiene que estar con él, ¿no? Voldemort nunca dejaría algo tan importante sin vigilancia.- Ron, jadeando pero determinado, asintió mientras lanzaba un hechizo que derribó a un enemigo.

Entonces tenemos que encontrarlo primero. ¡Vamos al Gran Comedor, es el único lugar donde podría estar orquestando todo esto!- Harry frunció el ceño, considerando las palabras de Ron.

Mientras corrían hacia el Gran Comedor, pasaron por un aula donde vieron a los Merodeadores luchando con increíble destreza. Sirius y James lanzaban hechizos con una sincronía perfecta, mientras que Remus y Peter mantenían a raya a un grupo de mortífagos con movimientos calculados.

¡Chicos, cuidado! —gritó James al ver que un mortífago apuntaba hacia el trío de oro.

Gracias, señor Potter.- Hermione reaccionó rápidamente con un Stupefy que dejó al atacante inconsciente.

¡Encuentren esa maldita serpiente y acaben con esto! Nosotros los cubriremos.- Sirius se giró y gritó

El trío asintió y continuó su camino, esquivando y enfrentándose a enemigos mientras avanzaban. Cuando finalmente llegaron al Gran Comedor, se encontraron con Voldemort en el centro del salón, rodeado de sus mortífagos más leales.

Ah, los héroes han llegado. —La voz de Voldemort resonó con un tono de burla mientras sus ojos rojos brillaban con malicia.

Sabemos sobre Nagini. ¡Sabemos lo que eres y lo que necesitamos hacer para detenerte!- Harry levantó su varita con determinación.

Nagini está más cerca de lo que piensan, pero dudo que alguno de ustedes viva lo suficiente para alcanzarla.- Voldemort sonrió cruelmente.

En ese momento, la serpiente apareció desde las sombras, deslizándose hacia el lado de Voldemort con un siseo amenazante.

¡Allí está! ¡Tenemos que acabar con ella, Harry!- Hermione apretó la varita en su mano.

La batalla dentro del Gran Comedor se volvió aún más feroz, con mortífagos y defensores chocando en un caos de hechizos y gritos. Harry, Ron y Hermione sabían que este sería el momento decisivo, el punto donde todo se decidiría.

Con los corazones latiendo con fuerza, se lanzaron hacia Voldemort y su serpiente, listos para luchar hasta el final.

Continuara...

Me enamore de un criminal (SIRIUS X RON)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora