N/A: Es un poco largo, más de 14.000 palabras, pero es que me gustó la idea para una historia completa, quizás para más adelante.
Eso, disfuten.
Narrador Omnisciente:
Lena odiaba las fiestas. Le parecían una pérdida de tiempo, un exceso de perfume y conversaciones forzadas sobre el clima o las últimas modas en interiorismo. Pero ahí estaba, con un vestido verde oliva que no usó desde el matrimonio de un familiar lejano hace ya demasiado tiempo, rodeado de desconocidos con copas demasiado llenas y sonrisas demasiado falsas.
—Solo un rato. —Se había prometido frente al espejo, atándose el cabello en un moño que ya se deshacía a la altura de su nuca.— Entras, saludas, bebes algo gratis y te vas, porque mañana debes hacer el injerto a tus plantas.
Lena tenía el panorama claro, pero en efecto, no contaba con que esa noche iba a encontrarse con ella .
Kara Danvers entró al local como si fuera suyo. De hecho, probablemente lo era. Dueña de una cadena de empresas tecnológicas, inversora de startups verdes y figura frecuente en revistas de negocios, Kara no necesitaba presentación. Ni invitación. Llevaba un traje negro de dos piezas que no escondía su figura atlética, y caminaba como si la alfombra fuera suya. Nadie se atrevía a interrumpir su paso. Excepto quizás, el bartender, que la saludó con una reverencia ridículamente servil.
—Lo de siempre, Kara. — El chico de unos 28 años, experto en su campo dio una sonrisa condescendiente. — Pareces un poco estresada.
—Hazlo doble. Ha sido una semana infernal.
Lena la miró desde el otro lado del bar, apretando su vaso de gin tonic con fuerza, como si necesitara afirmarse en algo. No porque supiera quién era —nunca le interesó el mundo de las grandes ligas empresariales—, sino porque había algo en esa mujer que era... inquietante. Casi peligroso. Como un relámpago que cae muy cerca. No te toca, pero lo sientes en la piel.
Y por un segundo, solo uno, Kara también la miró. Esos ojos azules la recorrieron como si fuera una promesa. No hay una promesa amable. Una promesa indecente.
Lena tragó saliva.
—¿Todo bien? —Le preguntó su amiga Samantha, con media sonrisa.
—Sí... sí. Solo me pareció que esa mujer me miró.
—¿Cuál mujer?
Lena se giró para señalarla, pero Kara ya estaba rodeada de gente. Un remolino de trajes caros y labios pintados. Y aún así, Lena sintió que esos ojos seguían ahí, sobre ella. Quemándole la espalda.
Más tarde, cuando la música se hizo más densa y el alcohol más generoso, Lena fue al baño, tambaleándose con dignidad. Se miro en el espejo.
—Esto es suficiente por una noche. — Se regañó a sí misma. — Tienes que irte a dormir.
Giró para irse... y la puerta se abrió.
Kara entró sin decir nada. Cerro con seguro. Lena se quedó inmóvil, como si de pronto el aire se hubiera ido del cuarto.
—Hola. —Dijo Kara, acercándose un paso.
—¿Perdón?
—No me gusta perder el tiempo. —Desestimó con tono autoritario. — ¿Cómo te llamas?
—Lena... Lena Luthor.
Kara terminó sonriendo. Fue más una curva peligrosa que una sonrisa real.
—Bonito nombre.
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One Shot Supercorp
FanfictionOne shot Supercorp de creación propia, algunos serán según la serie, otros serán de universos alternos.
